Seattle prepara festejos acuáticos para seguir el Mundial de 2026 en MLS
La celebración futbolera previa al Mundial de 2026 podría tener un escenario poco habitual: el agua. Seattle, en coordinación con Seattle Sounders y Reign, prepara grandes fiestas de seguimiento en una barcaza frente a la costa, flotando sobre el Puget Sound, con una propuesta pensada para convertir la expectación mundialista en pasión local.
La idea suena ambiciosa —incluso rozando lo extravagante— pero ahí está su valor: es entretenida, creativa y, sobre todo, intenta resolver un dilema que acompaña a la MLS y a sus 30 clubes desde que el torneo se aproxima. La pregunta es cómo aprovechar el Mundial para impulsar al propio equipo y, al mismo tiempo, hacer crecer el interés general por el fútbol.
Durante mucho tiempo se dio por hecho que el “efecto Mundial” llegaría de forma natural: chicos que se enganchan viendo partidos por televisión por primera vez o impulsos inmediatos de patear un balón en casa después de ver a una figura como Christian Pulisic marcar con la selección masculina de Estados Unidos. Hay algo innegable en esa lectura.
Sin embargo, varios clubes de la liga están empujando con acciones propias. El Mundial ya está aquí, y la cuestión práctica es qué pueden hacer para que ese “bache” de atención termine favoreciendo a sus colores.
“Si no hiciéramos nada, sin duda perderíamos una oportunidad”, afirmó Lauren Scrima, vicepresidenta de marketing de NYCFC.
Para ubicar el contexto, el Mundial de 2026 tendrá 16 ciudades sede: 11 en Estados Unidos y 2 en Canadá. En total, las 13 están conectadas de algún modo con un club de la MLS. Además, cuatro estadios de equipos de la liga albergarán partidos del torneo; otras sedes se vuelcan a organizar eventos de observación colectiva, entrenamientos y amistosos de preparación. En la práctica, la MLS aporta una parte importante de la infraestructura del Mundial.
Ahora bien, la segunda mitad del reto es recuperar valor. Y, más importante todavía, asegurar que el entusiasmo que se supone que llegará en forma de curiosidad y nuevos seguidores termine aterrizando en cada club. No existe una fórmula única: cada entidad diseña su propuesta con sus recursos, su realidad y sus limitaciones.
NYCFC apuesta por estar en el lugar correcto y multiplicar puntos de contacto
- Scrima plantea la lógica: aprovechar el momento y la visibilidad del evento más grande a nivel deportivo y cultural en la ciudad.
- El club despliega una presencia constante en zonas de alta afluencia durante la fase de grupos.
- La estrategia se centra en convertir visitantes en seguidores, con mercancía y dinámicas de participación.
- NYCFC considera que está “en el momento y el sitio adecuados” para que la gente lo viva como un gran acontecimiento en Nueva York.
- La mayoría de los partidos de local se disputan en el Yankee Stadium, aunque el plan a futuro es mudarse con la apertura del Etihad Park el próximo año.
- La activación incluye un puesto destacado en el NY/NJ Fan Zone en Queens.
- Durante los días de grupos, el espacio del evento se recorre y el stand de NYCFC aparece como punto inmediato de referencia.
- Habrá merchandising con marca propia, regalos y otros elementos de acercamiento.
El planteamiento de NYCFC, en cierto sentido, es el más directo. “Estamos en el lugar y el momento adecuados. Queremos que la gente sienta algo así. Es el evento deportivo más grande que ha ocurrido y también el más relevante a nivel cultural; está aquí, en Nueva York”, explicó Scrima.
Además, NYCFC tiene una ventaja logística: juega la mayoría de sus encuentros en el Yankee Stadium, aunque la mudanza con Etihad Park está prevista para el año siguiente. Aun así, el club se apoya en el “empuje” de la ciudad para maximizar su visibilidad, con activaciones repartidas por distintos puntos del territorio neoyorquino.
Su decisión es clara: “estar ahí”. La propuesta incluye un stand en el NY/NJ Fan Zone, en Queens, y el objetivo es que, al entrar al área del evento en cualquier momento durante la fase de grupos, el público se tope de inmediato con la marca del club. La idea es acompañar la experiencia con productos, dinámicas de obsequios y múltiples instancias para interactuar.
“Queremos que la mayor cantidad posible de aficionados al Mundial se conviertan en seguidores de New York City FC, así que vamos a aparecer en sitios donde sabemos que van a estar, para dar lo mejor de nosotros”, añadió Scrima.
Seattle transforma la tradición futbolera en un “estadio flotante” para captar al Mundial
- Seattle Sounders inicia la preparación con dos años de anticipación.
- El proyecto pasa por muchas versiones: hasta 16 iteraciones del plan original.
- La activación se consolida con un campo flotante y una gran pantalla LED en un extremo.
- El anuncio del terreno se retrasa a propósito para coincidir con el calendario del Mundial y con la ventana mediática local.
- El plan se integra con la promesa de crear superficies gratuitas de acceso público en el camino al torneo.
En el caso de Seattle, el escenario es distinto: el club no compite en un “ecosistema” igual de favorable que el de Nueva York, pero su ventaja es otra. Está entre los conjuntos más convocantes de la MLS y su afición tiene fama internacional por la intensidad del apoyo. En términos simples: Seattle es una ciudad futbolera, y esa identidad exige responsabilidad.
“Somos realmente diferentes en Seattle. Llevamos 52 años. La gente tuvo la oportunidad de enamorarse de nosotros en los años setenta, en la etapa de la NASL”, comentó Ro Vega, director de marketing (CMO) de la franquicia.
Con esa base, el plan fue pensado a lo grande. La idea de la barcaza cambió con el tiempo: en algún momento se llegó a considerar incluso un estadio flotante. Luego de conversaciones largas, modelado y rediseños, la propuesta se aterrizó en un campo flotante y con una gran pantalla LED colocada en uno de los extremos.
La intención es que el lugar funcione en doble sentido: que sea posible jugar “por cuenta propia” un segundo y, al siguiente, pasar a mirar un encuentro futbolero. El espacio disponible —una superficie de 30 por 80 pies— permite además practicar habilidades y actividades conectadas con el fútbol.
“Necesitamos hacer algo bien. Y creo que eso, para los Sounders, significa siempre dar un golpe grande, hacer las cosas diferente y ser innovadores. Pienso que ahí es donde la barcaza se fue moldeando y transformando lentamente”, sostuvo Vega.
La barcaza es, en esencia, la suma de todo. Seattle anunció el campo a fines de mayo y, de forma deliberada, retrasó el despliegue para que coincidiera con la cercanía al Mundial. La ciudad es un mercado deportivo denso: además, el mes estuvo marcado por el draft de la NFL y por la competencia con el equipo local de MLB, por lo que la organización buscó una ventana para tener su momento.
La propuesta también tiene carga simbólica. Como parte de la candidatura de Seattle para ser sede del Mundial, el club se comprometió a construir 26 canchas nuevas, de acceso libre, antes de 2026. Ese acuerdo se cumplió dos años antes, y luego se aceleró: se decidió duplicar el número para llegar a 52 superficies gratuitas.
Y en la barcaza, el elemento final completa el rompecabezas. “El equipo fue muy bueno, muy agresivo, y el financiamiento estaba ahí”, indicó Vega.
Cuando el Mundial no “se juega” en casa: Houston y Colorado usan el impulso de la competencia
- Houston utiliza un reajuste deportivo y una ventana de marketing para aumentar actividad e intención en el mercado.
- El club organiza eventos grandes y específicos para atraer a comunidades locales, incluyendo el entorno mexicano y el NWSL.
- Colorado, sin partidos ni sedes de entrenamiento, se enfoca en una presencia única y educativa durante actos públicos.
- Houston Dynamo busca revitalizar una plantilla tras años donde el rendimiento quedó corto.
- El momento también ayuda a nivel promocional: el club se muestra más activo y con más intención en el mercado de fichajes.
- Houston recibirá siete partidos del torneo, incluidos los de Portugal, con la posible despedida de Cristiano Ronaldo.
- Colorado Rapids no tendrá partidos en su estadio ni fue elegido como base de entrenamiento nacional.
- Aun así, Colorado impulsa eventos gratuitos con presencia de jugadores y contenidos educativos.
Más allá de lo visual, hay acciones menos visibles pero igual de efectivas. En Houston, por ejemplo, el Dynamo invirtió fuerte en el inicio de la temporada para reestructurar una plantilla que no había alcanzado del todo el nivel deseado en temporadas recientes. Además, el timing ayuda: en un año donde podrían abrirse nuevos caminos para atraer aficionados, el club se ha mostrado más activo y con mayor intención en el mercado de transferencias.
“No hay un club con la oportunidad que tenemos nosotros, y además contamos con un propietario que ya lleva como cinco años al frente del equipo y no ha soltado el acelerador”, dijo Jessica O’Neill, presidenta de operaciones de negocio del Dynamo.
Houston será sede de siete partidos durante el Mundial. Entre ellos figura el primer duelo que podría marcar el cierre de Cristiano Ronaldo con Portugal. En respuesta, el Dynamo activó el impulso con alianzas comerciales: organizará una gran fiesta de aficionados dentro del Shell Energy Stadium y espera que decenas de miles se acerquen para ver los encuentros en las pantallas del recinto.
Además, prepararán eventos puntuales para los partidos de fase de grupos de la selección mexicana, con la intención de encender el interés de la comunidad local. O’Neill y su equipo también suman a Houston Dash, de la NWSL, para actividades como encuentros con jugadores, una zona de videojuegos y propuestas para jóvenes.
“No intentamos replicar una experiencia de Mundial ni el nivel de competencia de forma literal. Pero sí queremos acompañar el impulso, la emoción y la curiosidad por el deporte que ya se ha estado viendo”, explicó O’Neill.
Luego aparecen las ciudades que no albergan partidos. Más de la mitad de los equipos de la liga juegan en plazas que no serán sede mundialista. Aun así, mantienen una opción —y en cierta medida una obligación—: presentarse, construir presencia y sacar ventaja del momento.
Colorado Rapids es un ejemplo en una situación complicada. No tendrá partidos, ningún equipo nacional eligió su instalación como sede de entrenamiento. No obstante, existe cultura futbolera en la región, y la idea es que, participando de manera inteligente, también se pueda capturar el “efecto Mundial”.
Para ello, el club aseguró una presencia decisiva y singular en los grandes eventos de la ciudad: será patrocinador principal de una Soccer Celebration que se extenderá durante todo el torneo en Skyline Park. Se trata de una actividad gratuita, con los elementos típicos de una fiesta de seguimiento, incluyendo la observación de los partidos.
También habrá jugadores en el lugar y puestos educativos para enseñar, de forma práctica, cómo se vive el fútbol. “Necesitamos que te enamores del juego y después puedas enamorarte de nosotros”, remarcó Haley Durmer, jefa de operaciones comerciales de Rapids.
El reto final: medir el impacto y dejar un legado más allá del Mundial
- Don Garber promete un empuje mundialista para el ecosistema de la liga.
- Se evalúan resultados con indicadores como asistencia, captación de correos y crecimiento de interés en abonos.
- Se busca que el Mundial funcione como reclutamiento: más estrellas, más interés y un salto de calidad.
- La liga intenta sostener la ventaja a largo plazo con cambios coordinados, incluyendo un calendario más cercano al europeo desde 2027.
- La culminación del plan en Seattle incluye mover el césped flotante a una cancha comunitaria en Tacoma.
La última gran pregunta es cuantificarlo todo. En su discurso del “estado de la liga” en diciembre de 2025, el comisionado Don Garber aseguró que habrá, sin duda, un “efecto Mundial”.
“Mientras el mundo mira hacia Norteamérica, el Mundial de 2026 funcionará como combustible para todo nuestro ecosistema y también lo hará para MLS. El Mundial de 1994 nos dio la oportunidad de construir algo especial. En 2026 mostraremos al mundo cuánto hemos avanzado”, declaró en Washington ante los medios.
Definir cómo se ve ese impacto exacto no es sencillo. Houston, por ejemplo, informó que quiere que la asistencia crezca hasta un 40% en los meses y en los años por venir, en gran parte gracias a las activaciones del Mundial. Para NYCFC, la captación de correos y el interés que se genera en la venta de abonos —especialmente con la llegada de un nuevo estadio— son señales de cuán bien les está funcionando la estrategia.
“Estamos hablando con la gente sobre el estadio, que casi se puede ver desde la USTA, y contándoles la historia de ese edificio y todo lo que hará para el fútbol en Nueva York”, agregó Scrima.
En términos más amplios, el objetivo también pasa por atraer nuevos futbolistas. La calidad de la MLS sigue en ascenso. Quizá algunas figuras europeas se sientan tentadas por la pasión del aficionado estadounidense y, así, consideren un movimiento a la liga que antes no les interesaba tanto. En el marco de ese plan coordinado, también se contempla cambiar al estilo de calendario europeo a partir de 2027.
“¿Cómo usamos este evento natural de reclutamiento y nos preparamos, desde el punto de vista de reglas, para poder fichar a algunos de esos jugadores de primer nivel y ojalá darnos un impulso para los próximos 20 años? Es responsabilidad de gente como yo identificar esos objetivos”, indicó Chris Albright, director general (GM) de FC Cincinnati.
Así, el legado queda en manos de lo que ocurra después. La MLS tuvo que arrancar tras el Mundial de 1994. Pero la pelota no rodó hasta abril de 1996, casi dos años completos después de la final. En esta ocasión, la situación es distinta: hay pocas dudas sobre el nivel competitivo de la liga. Ahora, la tarea recae en que cada equipo empuje para capitalizar la oportunidad.
En Seattle, el plan tendrá un cierre concreto. El 7 de julio, el césped de la barcaza se retirará y se trasladará a una cancha comunitaria en Tacoma. Esa será la superficie número 52 gratuita que Sounders, Reign y el comité local pondrán a disposición del público dentro de los esfuerzos vinculados al Mundial. Niños podrán patear un balón en cualquier momento, con acceso permanente y sin importar el clima.
De esta forma, el fútbol en el noroeste del Pacífico se agrandará con otra cancha más para jugar y aprender. La barcaza será temporal, pero la cancha —esperan— tendrá vida mucho más larga.
Y tal vez esa sea la diferencia: en el largo plazo, una inversión física que queda en la comunidad podría resultar más efectiva que cualquier activación puntual, evento de estadio o mensaje optimista de quienes toman decisiones.