Tuchel arranca con presión: el “caliz envenenado” de Inglaterra y su misión
Tras conquistar títulos nacionales y una Champions League en distintos banquillos —incluidos PSG, Chelsea y Bayern Múnich—, Thomas Tuchel decidió iniciar 2025 con un reto que, en Inglaterra, suele describirse como un “caliz envenenado”. El entrenador alemán afronta ahora su etapa al frente de la selección buscando que el fútbol vuelva a sonreír a un país que vive con la presión añadida de una historia reciente marcada por la frustración.
En su camino hacia el Mundial, Tuchel presumió de un rendimiento prácticamente perfecto: consiguió el máximo de puntos en la fase de clasificación y no encajó goles en el proceso. Aun así, no todo el mundo está convencido. El estilo que prometía “cambiar” ha sido comparado en varios aspectos con el de su predecesor, Gareth Southgate, y las críticas apuntan a una posible repetición del mismo patrón futbolístico, a pesar de los resultados.
El objetivo, sin embargo, es el mismo para todos: ganar. Si Inglaterra logra romper ese largo ayuno de 60 años en 2026, cuando el torneo se juegue y el fútbol “vuelva a casa” después de seis décadas de deambular sin rumbo claro en el panorama internacional, Tuchel podría convertirse en el hombre señalado por fin como el que cerró la herida.
La confianza de la Asociación Inglesa (FA) es tan alta que ya se firmó una ampliación de contrato que se extendería hasta la Eurocopa de 2028, certamen que se celebrará en territorio británico e irlandés. Esa decisión, ya formalizada, ha generado reacciones y también inquietud: todavía no se ha visto una prueba definitiva en el gran escenario competitivo y algunos se preguntan qué ocurriría con esas condiciones si Inglaterra viaja desde Norteamérica en el verano con resultados que no acompañen.
En medio de ese debate, figuras del entorno del fútbol inglés han puesto el foco en la exigencia que suele llegar cuando el rendimiento no responde. Jamie Redknapp, exentrenador de Tottenham y West Ham, opinó que la situación puede torcerse con rapidez si no hay resultados: “Fue una decisión extraña. Ojalá se gane el contrato. Si Inglaterra tiene un Mundial desastroso, va a recibir críticas, seamos honestos. Con Inglaterra todo el mundo lo entiende: hemos tenido grandes personas y grandes entrenadores, pero a lo largo de los años se ha destruido a muchos. Incluso Bobby Robson recibió su parte de ataques y críticas. Graham Taylor, un gran tipo, también las sufrió”.
Redknapp remató con una advertencia clara: “Si tenemos un Mundial desastroso, creo que tanta bronca recibirás que quizá ni te apetezca quedarte”. Con ese tono, el exfutbolista y comentarista dejó entrever que el margen de tolerancia con la selección suele ser corto, especialmente cuando se juega con el peso histórico del país.
Tuchel, por su parte, ha dejado claro que trabajará con su propia idea y que tomará decisiones de acuerdo con su criterio. En su convocatoria de 26 jugadores para el Mundial, el técnico ha movido piezas importantes y algunos de los que se quedaron fuera han sido señalados como perfiles de entretenimiento que hoy escasean. Redknapp, al hablar sobre a qué futbolistas le gustaría mirar desde las gradas, sostuvo que ya no abundan los “personajes” que antes aparecían con frecuencia.
En esa línea, explicó qué tipo de jugador le sigue generando emoción: “No hay tantos caracteres como antes, y para ser sincero ya no hay tantos futbolistas que me saquen del asiento. Me encantan los que tienen talento real, los que saben hacer cosas, superar rivales y cambiar el partido. Me gusta Cole Palmer cuando está en su mejor nivel. Obviamente no va al Mundial porque se quedó fuera. También Phil Foden: son dos jugadores ingleses que disfruto viendo. Me gusta [Eberechi] Eze en el Arsenal; cuando agarra el balón, tiene una capacidad increíble para crear situaciones”.
Redknapp añadió una comparación con el Manchester United de otras épocas y el tipo de estrella que marcaba diferencias. “Ahora mismo el United no tiene esos jugadores especiales como los que tuvieron en el pasado con Ferguson. Hay futbolistas, sí, pero me gustaría ver a más gente con capacidad de hacer algo extraordinario”.
El exentrenador también señaló un cambio de época en las academias y en el modelo de juego: “Creo que mucho de esto viene de que los chicos que entran en las canteras ahora se centran en el pase, pase, pase. Yo quiero ver regates. Quiero seguir viendo que alguien coja el balón y pueda ganarle uno contra uno a un rival. Ya no veo tanto eso”.
Y fue más allá al criticar ciertos comportamientos tácticos. “Odio cuando veo que un extremo recibe y, en lugar de encarar, se limita a pasar hacia atrás o lateralizar cuando tiene un duelo uno contra uno contra un defensor. Antes te masacraban si no te lanzabas a por el rival. Pero lamentablemente ahora es así”.
Mientras se acerca el arranque del torneo, Inglaterra busca construir una narrativa positiva en las próximas semanas. Su nueva aventura en el Mundial se abrirá con un duelo ante Croacia en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, el miércoles. Redknapp estará atento desde la distancia, con la esperanza de que el equipo —y hasta el propio Tuchel— encuentre el impulso necesario para que el público vuelva a tener algo que gritar.
En paralelo, una campaña vinculada al entretenimiento del fútbol anunció una iniciativa para devolver diversión a la afición durante la cita mundialista. Bajo la idea de “BuzzBallz”, la marca de bebida lista para consumir lanzó un plan para repartir 21.866 productos, en referencia a los 21.866 días transcurridos desde el último gran trofeo internacional de Inglaterra. La propuesta busca que los seguidores compartan fotos o videos creativos, graciosos e inesperados en redes sociales mostrando dónde aparecieron sus “BuzzBallz” durante el torneo.