Vargas decide el duelo y Suiza forja su cruce de cuartos con Argentina
Los primeros cuarenta y cinco minutos dejaron una sensación extraña: casi no hubo chispa y, entre ambos conjuntos, apenas se registraron nueve acciones dentro del área rival. El panorama no mejoró demasiado tras el descanso, porque el duelo cayó en una especie de bloqueo ofensivo. Ninguno de los dos equipos mostró argumentos reales para marcar y la falta de precisión en el tramo final quedó retratada en una acción de Luis Suárez: intentó un remate cortado que, en teoría, quiso justificar por un supuesto bote del balón, pero lo cierto es que el golpe fue totalmente defectuoso y el intento terminó yéndose sin peligro.
Con el partido entrando en el tiempo extra, sí aparecieron señales de vida, sobre todo cuando el banquillo empezó a transformar el ritmo. Jhon Lucumí apareció para golpear el larguero tras un saque de esquina bien servido por Juan Quintero, quien había sustituido a un James Rodríguez que no logró generar impacto. Poco después, Zeki Amdouni también obligó a Camilo Vargas a intervenir apenas unos instantes después de saltar al campo.
La oportunidad más clara llegó por la vía de los cambios. Jaminton Campaz tuvo una ocasión de alto valor para inclinar la balanza a favor de Colombia, pero a solo cinco minutos para el final desperdició la opción: desde aproximadamente ocho metros, tras un desorden en el despeje suizo, disparó por encima del travesaño. Ese error terminó pesando, porque Suiza acabó imponiéndose en los penales y aseguró el pase a cuartos de final, donde se medirá con Argentina.
En un encuentro donde no sobresalieron figuras de manera contundente, el premio de jugador más valioso recae en Rubén Vargas. La elección tiene un matiz especial: no se esperaba que tuviera un papel relevante por una lesión. Aun así, ingresó en el minuto 92 y, sobre todo, selló el destino del equipo al convertir el penal que le dio a Suiza el billete a la última fase del torneo por primera vez desde que organizó el Mundial en 1954.
También queda un sabor a injusticia para Luis Díaz. El extremo del Bayern Múnich llegó a Norteamérica con el cartel de aspirante real al Balón de Oro, y en el camino aportó para que Colombia alcanzara los octavos. Sin embargo, en el torneo no se terminó de ver su mejor versión: en Vancouver solo generó peligro de forma intermitente y, aunque convirtió su penal en la tanda, no alcanzó para evitar la eliminación. Resulta difícil no imaginar un escenario distinto, porque este era justamente el tipo de partido en el que Díaz parecía llamado a marcar diferencia para su selección… pero cuando Colombia más lo necesitó, no logró responder en el campo y la eliminación dejó a la vista la frustración, reflejada incluso en lágrimas tras el adiós.