Walter Ayala asume responsabilidad por el empujón tras el 1-0 Argentina vs España
En medio de la conmoción que dejó la final del Mundial, el asistente de la selección argentina, Walter Ayala, reconoció que su conducta tras el partido no estuvo a la altura y asumió responsabilidad por un empujón en la zona de altercados. Argentina cayó 1-0 en el tiempo extra ante España, y la jornada terminó marcada por una pelea en el campo que comenzó tras un choque entre Gavi y Leandro Paredes y se extendió con golpes que involucraron a Rodri y Nahuel Molina.
Ayala pide disculpas y asume el error
Ayala, exdefensa argentino con 115 partidos internacionales y campeón olímpico en 2004, admitió que su reacción fue impropia tras el pitido final. Según explicó, habló desde la perspectiva de quien ocupa un rol de responsabilidad dentro del cuerpo técnico y por eso evitó justificar lo ocurrido: “Obviamente, pido perdón. Por el cargo que tengo no puedo permitir que un sentimiento o lo que pase del otro lado cambie mi forma de actuar”, afirmó.
El exjugador también intentó aclarar el alcance de la acción que mostraron las imágenes. Señaló que el gesto fue más un empujón que un golpe, y que se trató de una reacción en medio del caos: “Fue un empujón más que un puñetazo, y se quedó ahí. Fue una reacción a algo que se dijo, pero nada más. Si lo veo, obviamente le pediré disculpas en persona”, agregó, refiriéndose al futbolista español Dani Olmo.
“Mi intención era separar, pero no pude mantener la calma”
Ayala explicó que su objetivo inicial fue frenar la escalada en el césped. Indicó que, tras un altercado que se descontroló rápidamente, él y el entorno buscaron que la situación terminara cuanto antes, aunque el nivel de intensidad terminó afectando su control emocional. “Cuando el partido termina, lo que se ve es una pelea en el medio de la cancha. Nosotros corrimos para que terminara así, pero eso no es lo que somos”, sostuvo.
El asistente remarcó que, aun con la provocación y la tensión propia de una final, la calma debe sostenerse por encima de todo. Afirmó que su intención era separarlos y que, aun así, cometió un error: “No es una excusa que mi ritmo estuviera altísimo. Dado el lugar que ocupo, mi conducta tiene que ser diferente, pase lo que pase”. En el mismo contexto, comentó que cerca también estaba Eric García y que solo le comunicó que entraba para ordenar y felicitar, sin otra intención.
España fue superior y mereció el título
Más allá del episodio disciplinario, Ayala valoró el resultado futbolístico. Concedió que España fue más efectiva durante el partido y que el campeón mereció el Mundial. “Ellos fueron superiores y ganaron porque se lo ganaron. Para mí, se queda ahí: lo que pasó en la cancha se queda en la cancha. España fue mejor y ganó un Mundial jugando un fútbol muy lindo, que disfrutan muchos”, dijo.
En el análisis del rendimiento, el asistente recordó la diferencia estadística de tiros: Argentina realizó solo dos remates, mientras España acumuló 20.
Críticas al relato y explicación sobre el momento de la premiación
Ayala también se refirió al clima mediático que rodeó al plantel argentino tras la final. Sostuvo que suele existir un sesgo negativo hacia el equipo y que, en su opinión, se construyen narrativas para insistir en aspectos negativos. “No sé por qué últimamente pasa, pero con la selección pasa más. Si es una campaña o lo que sea, hay una ‘animadversión’ que quiere que no les vaya bien, que juguemos distinto. Es el fútbol que sentimos y el que hacemos para que la gente disfrute”, expresó.
Además, abordó una de las imágenes más comentadas: el supuesto gesto de dar la espalda durante la entrega del trofeo. Ayala aclaró que se trató de un malentendido ligado a asuntos familiares y a la logística del momento. Explicó que estuvieron muy cerca de los jugadores españoles mientras celebraban y que se quedaron en esa zona para chequear situaciones en las tribunas con familiares antes de que se preparara el escenario para recibir la copa. “Nosotros teníamos la espalda, pero enfrente había una pantalla y varios nos dimos vuelta para ver ese instante. Estábamos ahí, lo vimos y listo. No fue por despecho”, concluyó.