Yamal, comparado con Messi: el paralelismo que ya ilusiona a Barcelona y España
La figura de Lamine Yamal se ha convertido en el centro de todas las miradas en el fútbol europeo tras una irrupción meteórica que ya ha disparado todo tipo de comparaciones. Muchos han querido trazar un paralelismo directo entre su recorrido y el de la leyenda que marcó una época con la camiseta blaugrana: como ocurrió con el argentino, que pasó de ser un extremo temible a asumir el rol de creador en el corazón del juego, el joven apunta a que su futuro también quedará lejos de la línea de banda.
En una entrevista concedida a El Mundo, el futbolista explicó con detalle la idea táctica que, según él, terminará por empujarlo al interior del campo. “Creo que Leo también estaba siempre vigilado por tres jugadores”, comentó. “Y el único lugar donde tres rivales no pueden marcarte es en el centro. Hay demasiada gente ahí. Con el paso del tiempo acabaré ahí, porque es muy fácil defender con tres en las bandas, pero no pueden marcarme en el medio”.
Ahora mismo, Yamal es una pieza fija en el flanco derecho. Su velocidad y su capacidad para desordenar defensas cerradas le permiten desequilibrar los partidos desde la amplitud, especialmente cuando los equipos se repliegan en bloque bajo. Aun así, reconoció que su techo como futbolista capaz de decidir crece cuando recibe entre líneas, en el espacio que queda entre dos murallas defensivas. En más de una ocasión, además, ha sido utilizado con mayor protagonismo hacia el centro, dejando destellos de esa faceta.
“Puedo encarar a los defensores uno contra uno por dentro. Soy más determinante si me meto hacia el medio que si me quedo por fuera”, señaló. “Obviamente, ahora mismo creo que es mejor para el equipo que esté abierto. Pero llegará un momento en el que seré más decisivo en el centro. Y acabaré ahí”.
El impacto del extremo no tardó en provocar una respuesta inmediata por parte de los rivales. Enfrentarlo en un mano a mano simple se ha vuelto una receta peligrosa, y Yamal ya está acostumbrado a que le cierren con varios jugadores a la vez. Con todo, sostiene la cabeza fría y, cuando el plan se vuelve más exigente, intenta sortear la trampa táctica apoyándose en la participación de sus compañeros para que el juego vuelva a tener sentido colectivo.
“Como mínimo son tres [marcadores]. Si tengo suerte, dos. Pero uno contra uno, nunca, nunca, nunca”, insistió cuando habló sobre la atención que recibe. “Entonces empiezo a pensar en las jugadas: hablo con el lateral y le digo ‘si te doy el balón, haz esto’. El entrenador me dice: ‘si tienes a tres, hay tres compañeros libres’. Es cuestión de jugar por detrás, claro, pero el regate es improvisación. No se puede planear. Es imposible”.
Mientras España se prepara para su cruce del Mundial de 2026 ante Arabia Saudita, la narrativa alrededor del joven se ha intensificado hasta niveles máximos. En el entorno del rival, varios técnicos siguen de cerca su evolución y, en ese contexto, el entrenador de Arabia Saudita, Georgios Donis, llegó a sugerir que con su madurez sobre el césped Yamal ha empezado a ocupar el lugar de Messi en Barcelona “de la mejor manera”, por el modo en que asume responsabilidades sin perder frescura.
A pesar de las comparaciones, Yamal mantiene los pies en la tierra cuando se le pregunta por una posible carrera tan larga como la del astro argentino. Ante la idea de llegar a jugar hasta los 40 años, su respuesta fue contundente: “Imposible. Imposible. Imposible”. Por ahora, el público deberá disfrutar una realidad que se impone por méritos propios: un talento que, por lo que sugiere dentro y fuera del campo, parece llamado a definir el próximo capítulo del fútbol de Barcelona.