A la espera del Mundial: qué emoción y sorpresas marcan esta edición
El Mundial está a la vuelta de la esquina y, con él, esa sensación particular que no se parece a nada: en el fútbol de clubes las historias se construyen durante meses, pero en la Copa del Mundo todo ocurre más rápido, pesa más lo emocional y la sorpresa suele aparecer cuando menos se la espera.
El Mundial, ese torneo que cambia reglas y corazones
En cada edición uno aprende algo nuevo: apostar por un campeón desde el inicio puede resultar cómodo, pero casi siempre se queda corto. Los torneos internacionales suelen regalar relatos inesperados y también decepciones que nadie tenía en el radar. Por eso, en lugar de encerrarse en pronósticos cerrados, lo que más entusiasma es seguir las trayectorias que pueden explotar en el momento más decisivo.
Como marroquí, la atención arranca naturalmente por su selección. El Mundial de 2022 dejó recuerdos imborrables: llegar a semifinales no solo fue un hito deportivo, también cambió la forma en que el fútbol marroquí —y en general el africano y el árabe— se mira en el mundo. Ahora el reto es distinto: ya no hay el mismo lugar para el “factor sorpresa”. Todo el mundo conoce el nivel.
Historias que pueden marcar la fase de grupos y más allá
Con ese contexto, hay varios equipos que llaman especialmente la atención por razones distintas: unos por su capacidad de imponerse en partidos incómodos, otros por la posibilidad de romper expectativas o por el peso de sus figuras.
- Marruecos y el aviso en el grupo: pese a que el talento está, el Mundial suele decidirse por cómo se gestionan los partidos difíciles. En esa lógica, una de las selecciones que más preocupa en la fase inicial es Escocia, por el carácter físico que puede tomar el juego: segundas jugadas, duelos aéreos, balones detenidos, lanzamientos largos y episodios de caos donde jugadores como Scott McTominay pueden marcar diferencias.
- Costa de Marfil con ambición real: el plantel marfileño ilusiona por el potencial de dar un salto importante si empieza a acumular impulso. La lectura es clara: si el torneo les acompaña, pueden aspirar a una carrera larga.
- Senegal y la incomodidad: si se cruzan con rivales de gran nivel en etapas posteriores, su combinación de atletismo, físico y calidad ofensiva puede complicarle la vida a cualquiera.
- Argelia, con un escenario exigente: su evaluación es más difícil, pero la sensación es positiva. Aun así, hay una inquietud: la intensidad al presionar de Austria y la probabilidad de que Argentina espere más adelante. La clave sería sobrevivir la fase de grupos; si lo logran, se vuelven peligrosos.
- La ilusión de Ceuta en el mapa del Mundial: Cabo Verde debuta con identidad: su primera aparición en la fase de grupos del torneo ya merece seguimiento propio. Integrados en el grupo junto a España, Uruguay y Arabia Saudita, tendrán un desafío grande, pero lo que los hace atractivos es que no han llegado para sobrevivir: su reciente éxito se ha construido desde el juego positivo y ofensivo. El dato del camino clasificatorio es alentador y el gran interrogante es si sostendrán esa forma de jugar en la máxima vitrina.
- Congo y el asalto por la clasificación: su campaña en la AFCON 2025 llamó la atención, con señales de carácter: empataron con Senegal y llevaron a Argelia hasta el tiempo extra, demostrando competencia ante rivales de peso. Con Portugal como favorito claro en su grupo, surge una oportunidad real para pelear con Uzbekistán y Colombia por un lugar que lleve a la siguiente fase.
- Ghana, el equipo más intrigante del bloque: Inglaterra parte como favorito merecido en su grupo, pero más allá de eso el panorama se percibe abierto. La mirada está puesta en el rendimiento de jugadores como Antoine Semenyo y Nico Williams. Además, la experiencia de Thomas Partey en el mediocampo podría ser determinante en partidos de torneo. Si todo encaja, Ghana tendría una opción real de llegar a los cruces.
Figuras, generaciones y el “después” que nadie quiere ignorar
Entre las selecciones que más generan expectativa también aparece Egipto. Mohamed Salah es una de las figuras más grandes del continente, pero su historia mundialista todavía se siente incompleta. La idea de ver a Egipto ganar un partido en el Mundial y, finalmente, meterse en la fase eliminatoria sería un capítulo perfecto para lo que podría ser su último Mundial.
Túnez, en cambio, genera preocupación: su camino se ve más complicado. Y fuera de Marruecos, hay un deseo futbolero que atrae miradas: Cristiano Ronaldo levantando la Copa del Mundo.
No por una cuestión de estatus histórico —su lugar en el fútbol ya está asegurado—, sino porque las grandes historias deportivas son raras. Ver a Ronaldo completar su recorrido internacional con ese broche final sería uno de los cierres más memorables que el deporte podría ofrecer.
Portugal: el motor del mediocampo
Más allá del brillo individual, lo que más ilusiona de Portugal es la medular. Bruno Fernandes figura como uno de los jugadores favoritos en la Premier League; Bernardo Silva representa a esos mediocampistas que definen una generación; Vitinha aparece como la referencia personal en el rol de organizador; y João Neves ya transmite señales de que puede consolidarse como una figura de élite. El gran reto, tal como suele pasar en torneos cortos, es que la suma sea mayor que las partes: el talento está, pero convertirlo en colectivo es el verdadero examen. Y en ese escenario, Roberto Martínez tendrá la tarea de encontrar la combinación perfecta.
Messi, Mbappé y el relevo que se asoma
Cuando se habla de grandes nombres, no se puede dejar fuera a Lionel Messi. Descartarlo sería riesgoso: durante casi dos décadas se asumió que lo imposible algún día dejaría de ser posible, y aun así él volvió a demostrar lo contrario. Lo que realmente engancha no es solo Messi, sino cómo queda Argentina cuando termine la era del capitán.
Ahí entra Nico Paz, presentado como uno de los jóvenes más prometedores del fútbol mundial: se lo describe como inteligente, creativo, técnico y con valentía. La expectativa es verlo aprender junto a Messi mientras empieza a afirmar su lugar en Argentina, en una historia que promete ser de las más atractivas del torneo.
En el otro extremo generacional, Neymar aparece como el jugador más cercano a Messi y Ronaldo dentro de su cohorte. El obstáculo es que su carrera coincidió con dos futbolistas que dominaron los grandes premios individuales del juego. Cuando ese ciclo empezó a aflojar, llegó una nueva camada, y por eso el Mundial se vuelve todavía más relevante para él.
También hay cuentas pendientes en otras latitudes: Brasil podría vivir un relato enorme con una sexta Copa del Mundo; y, en algún punto, el fútbol pareciera deberle algo especial a Harry Kane. Ya consiguió trofeos importantes a nivel de clubes, pero la sensación es que con la selección internacional aún falta ese capítulo.
Inglaterra, Bellingham y el debate sobre evolución
Como siempre, Inglaterra llega con presión alta y expectativas enormes. Y en ese escenario, Jude Bellingham despierta interés no por el nivel que ya muestra, sino por el siguiente paso: cómo irá creciendo su forma de jugar bajo la dirección de Thomas Tuchel. El Mundial puede dar pistas sobre si su evolución apunta a un mediocampista que se lanza al ataque o, por el contrario, a un atacante que termina actuando con libertad en el centro.
Croacia: otra vez el mensaje de la experiencia
En cada Mundial se espera que Croacia se apague, pero una y otra vez aparece la respuesta contraria. Luka Modrić sigue siendo el mediocampista preferido de su generación. Ivan Perišić, por su parte, se recuerda como una leyenda de Inter y uno de los futbolistas de torneos más infravalorados que se hayan visto. La idea es la misma en cada edición: la experiencia, la creencia y la calidad siguen pesando.
La magia de los nuevos: Yamal, Cherki, Olise y Vinícius
En la búsqueda de reconectar con el fútbol desde lo emocional, hay un componente clave: el regreso de futbolistas dispuestos a asumir riesgos y a fabricar momentos. Lamine Yamal, Rayan Cherki, Michael Olise y Vinícius Jr. aparecen como ejemplos de jugadores que no solo resuelven problemas, sino que crean instantes memorables. El torneo siempre necesita estructura y orden, pero lo que queda para la memoria son los destellos. Y en este Mundial, esos destellos están cerca.
España, el récord de Klose y el “paso del testigo” que se mira de frente
España podría ser el equipo mejor posicionado del mundo. Sin embargo, los Mundiales raramente se desarrollan como los partidos de clubes: tarde o temprano, cualquier favorito se topa con un bloque bajo persistente, un rival que no ataca, un duelo que se decide por un balón parado, o un encuentro que termina girando por un error. La gran prueba para España es si tiene respuestas para todas esas situaciones.
En paralelo, hay un registro que se mantiene en silencio dentro de las conversaciones del torneo: el récord de Miroslav Klose en goles mundialistas. Durante años pareció intocable. Pero de cara a esta edición, Lionel Messi y Kylian Mbappé tienen la posibilidad de acercarse, con Mbappé como el que, según las sensaciones, tendría más probabilidades de terminar rompiendo la marca en el tiempo.
| Protagonista | Qué escenario se mira | Motivo del seguimiento |
|---|---|---|
| Lionel Messi | Acercarse al récord de Klose | Buscar historia en el tramo final de su carrera internacional |
| Kylian Mbappé | Acercarse y con opción de superar el récord | Ser el más perfilado para dominar la competencia |
Lo que vuelve fascinante a este Mundial es el cruce de dos relatos: por un lado, Messi, todavía persiguiendo un pedazo de historia en el ocaso de su etapa; por el otro, Mbappé, señalado como el futbolista mejor ubicado para marcar el inicio de la siguiente era del fútbol internacional. La Copa del Mundo suele sentirse como un relevo generacional, y esta edición promete dejarlo a la vista desde la primera semana.
También hay proyección de futuro: se menciona a Haaland con capacidad de terminar como máximo artillero del torneo; se apunta a Mbappé como el más probable para dominar; y se habla de Yamal como alguien que podría estar ya preparándose para heredar el juego. El futuro del fútbol llega más rápido de lo que la mayoría imagina.
Al final, la parte favorita de cada Mundial no es adivinar el campeón. Es descubrir algo nuevo: el jugador que nadie esperaba, la selección en la que nadie apostaba, la idea táctica que nadie vio venir. Y después de todo lo que el fútbol enseña en el último año, esa será la lección que se quiere conservar: el partido siempre es más grande que nuestras predicciones. Por eso el Mundial engancha, y por eso no se deja de mirar.