Al-Khelaïfi descarta pelear la presidencia de la FIFA tras presión UEFA
La política del fútbol mundial entra en una nueva fase de tensión tras el surgimiento de una controvertida propuesta vinculada a la explotación comercial de FIFA. En medio de la escalada entre UEFA y el organismo que preside Gianni Infantino, el nombre de Nasser Al-Khelaifi había empezado a sonar como posible alternativa para disputar la presidencia en marzo de 2027, pero finalmente no dará el paso.
UEFA busca un rival para Infantino en 2027
El conflicto nace del plan de FIFA para colocar en el mercado parte de sus derechos comerciales mediante la creación y venta de una entidad con fines comerciales. La iniciativa ha sido criticada por sectores del fútbol por interpretarse como una forma de “vender el Mundial”, una lectura que alimentó la reacción en Europa.
Con el horizonte de las elecciones presidenciales de marzo de 2027, UEFA habría intensificado la búsqueda de un candidato de peso capaz de plantar cara a Infantino. En ese contexto, dirigentes del fútbol continental llegaron a valorar la figura de Al-Khelaifi como un posible punto de unión contra las últimas decisiones financieras del actual presidente de FIFA.
Al-Khelaifi dice que no está en la carrera
A pesar de las gestiones y presiones políticas desde el entorno europeo, el presidente del PSG no tiene intención de presentarse. Un portavoz cercano al directivo catarí, en declaraciones recogidas en el ámbito mediático, dejó claro el mensaje: “Nasser no tiene ambición, ni intención, ni interés en ese rol en FIFA; seguirá apoyando en silencio a las instituciones del fútbol, tanto globales como europeas”.
Con esta postura, el plan de UEFA de contar con un aspirante alternativo pierde una de sus opciones más visibles en la escena europea.
La oposición europea al plan comercial de FIFA
La negativa del dirigente se produce en un escenario donde el European Football Clubs (EFC), del que Al-Khelaifi es actualmente presidente, se ha mostrado abiertamente contrario a la venta de participaciones comerciales de FIFA. Por eso, dentro del continente se había considerado que su perfil podía canalizar el impulso del rechazo y transformarlo en un desafío electoral.
Su peso institucional parecía, en principio, reforzar la narrativa: por un lado, su control sobre PSG; por otro, su influencia a través de BeIN Media Group. Sin embargo, el entorno del directivo tachó las informaciones de “humo mediático” y sostuvo que sus prioridades están en otro lugar.
Qué hace tan difícil desbancar a Infantino
La decisión de Al-Khelaifi subraya el tamaño del reto que supone intentar romper el dominio político de Infantino. En la última década, el actual presidente ha consolidado su posición y, de forma recurrente, es señalado como el principal arquitecto de un crecimiento de ingresos registrado por FIFA. Ese desempeño, además, le habría otorgado respaldo amplio dentro de federaciones de África, Asia y Sudamérica.
De acuerdo con el análisis que circula en el entorno del debate, esas regiones habrían sido beneficiadas por la redistribución de recursos impulsada durante su liderazgo, lo que convierte cualquier intento de “coup” liderado desde Europa en un desafío matemáticamente complejo.
Además, una campaña electoral implicaría abrir nuevamente expedientes polémicos del pasado. Sus partidarios argumentan que la fortaleza económica lograda bajo su gestión le aporta una legitimidad difícil de cuestionar, incluso en momentos de choque político.
El pulso sigue: UEFA deberá buscar otro candidato
La disputa entre UEFA y FIFA no se detiene, pero el proceso electoral avanzará sin la participación de Al-Khelaifi en la lista de marzo de 2027. Mientras UEFA mantiene su postura firme contra el plan de FIFA relacionado con los derechos comerciales del Mundial, la confederación tendrá que redoblar la búsqueda de un candidato que asuma el papel de competidor directo del incumbente.