Atlético tumba al Real Madrid en un derbi con polémica y expulsión de Huijsen
El Atlético de Madrid se impuso por 2-1 al Real Madrid en un derbi de máxima tensión en el Metropolitano, marcado por varias decisiones arbitrales discutidas, la expulsión de Dean Huijsen y una segunda parte en la que el equipo de Diego Simeone encontró la autoridad que le faltó a su rival. El triunfo permite a los rojiblancos situarse por encima de los blancos en la clasificación, mientras el conjunto de José Mourinho se marcha al parón internacional a seis puntos de un Barcelona que cuenta sus partidos por victorias.
La polémica comenzó mucho antes de que se moviera el marcador. Cristian “Cuti” Romero vio únicamente una amarilla tras una entrada con la pierna elevada sobre Jude Bellingham. Desde la sala de vídeo se sugirió al árbitro Miguel Ángel Ortiz Arias que revisara la acción ante una posible expulsión, pero el colegiado mantuvo su decisión inicial. Poco después, una dura acción de Lee Kang-in sobre Federico Valverde tampoco derivó en castigo disciplinario, aumentando el enfado del banquillo madridista.
El 0-0 del descanso no reflejaba la sensación de control local. El Atlético manejó mejor los ritmos, presionó con intensidad y llevó el partido a un terreno incómodo para un Madrid que centró buena parte de su atención en el arbitraje. Giuliano Simeone fue una de las grandes amenazas ofensivas: incisivo, valiente y permanente en sus duelos, castigó especialmente el sector de Marc Cucurella y empujó a los suyos hacia campo contrario.
Diego Simeone había preparado el encuentro con Marc Pubill en el once para reforzar la estructura defensiva y con Julián Álvarez inicialmente entre los suplentes. Tras el descanso, además, corrigió la situación de Pubill, condicionado por una tarjeta, dando entrada a Koke. El cambio permitió al Atlético adueñarse del centro del campo, mientras Marcos Llorente retrasaba su posición al lateral derecho para liberar recursos más creativos.
El duelo quedó condicionado en los primeros minutos de la reanudación. Huijsen fue señalado por una falta sobre Simeone dentro del área y Ortiz Arias, tras acudir al monitor, transformó la amarilla inicial en tarjeta roja. La diferencia de criterio respecto a las acciones de la primera parte provocó nuevas protestas madridistas. Alex Grimaldo asumió el lanzamiento desde los once metros y batió a Courtois para abrir el marcador.
Con superioridad numérica, el Atlético aceleró hacia la sentencia. Giuliano Simeone puso un centro preciso para Jonathan David, que remató con comodidad para establecer el 2-0. El delantero canadiense culminó una acción que resumió la tarde rojiblanca: energía para recuperar, velocidad para atacar los espacios y contundencia en el área.
El Madrid encontró una reacción tardía mediante Antonio Rüdiger, que conectó de cabeza un lanzamiento de falta de Bernardo Silva para recortar distancias. El 2-1 generó inquietud en las gradas, aunque el impulso visitante no alcanzó para cambiar el desenlace. Yan Diomande dispuso de una oportunidad clara al contragolpe para ampliar la renta, pero Jan Oblak intervino con una gran parada. En los minutos finales, el cuadro blanco no encontró ni la frescura ni la convicción necesarias para fabricar el empate.
La derrota agrava las dudas en torno al segundo ciclo de Mourinho en el Santiago Bernabéu. Pese a las incorporaciones estivales, entre ellas Denzel Dumfries, y al regreso de Bellingham, el equipo volvió a exhibir falta de solidez y una identidad reconocible en un escenario de máxima exigencia. El técnico había apostado por una alineación continuista tras los últimos triunfos, pero su equipo no respondió con la intensidad requerida en el derbi.
Para el Atlético, en cambio, la victoria supone una declaración de intenciones. El plan de Diego Simeone funcionó, Giuliano emergió como figura decisiva y el equipo supo convertir un partido áspero en una demostración de carácter. El contraste final fue evidente: celebración rojiblanca en el Metropolitano y preocupación en un Real Madrid que ve cómo la distancia con el Barcelona empieza a crecer demasiado pronto.