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World-cup

Bélgica sentencia al USMNT: Pulisic se apaga y Freese la paga con un error

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
8 julio 2026 6 min de lectura

SEATTLE—Ponerle lupa a la eliminación de la selección masculina de Estados Unidos ante Bélgica en el Mundial es, en el fondo, intentar explicar un accidente con demasiadas fórmulas: hay matices, sí, pero el desenlace es el que manda. El equipo cayó por 4-1, de manera brusca y dolorosa, y la explicación principal fue una sola—Bélgica fue superior. Y cuando eso ocurre, todo se vuelve cuesta arriba.

Una caída repentina y un marcador que no refleja el tamaño de la diferencia

Estados Unidos no perdió por uno o dos detalles aislados. El partido se fue apagando poco a poco, hasta que en un abrir y cerrar de ojos todo dejó de funcionar. Los cimientos se fueron erosionando uno tras otro y el resultado final terminó siendo un golpe con el que la historia se cierra rápido: 4-1. Aunque el marcador pueda parecer discutible por momentos, el guion general fue claro: no hubo competencia real cuando Bélgica apretó y el rival se mostró más fino en cada tramo.

El propio entrenador Mauricio Pochettino lo resumió sin rodeos. “Bélgica fue mejor que nosotros, y punto. Esto fue muy evidente”, declaró.

Con esa sentencia, el camino de la USMNT termina y Bélgica toma la ruta hacia el siguiente capítulo, con destino a Los Ángeles.

Presión, errores mentales y un equipo que no encontró el ritmo

Se buscaron explicaciones para entender por qué el conjunto estadounidense se vio tan plano. A veces, la razón más simple es la que más pesa: el grupo sintió la carga del momento y terminó cediendo terreno. Tyler Adams, consultado por el derrumbe, fue directo: “Ojalá tuviera la respuesta ahora mismo. No lo sé”.

El partido tuvo un componente emocional ineludible. Con más de 30 millones de personas siguiendo el encuentro desde casa, y con una ola de críticas esperando el tropiezo, el equipo se quebró. Esa presión se tradujo en fallos de todo tipo: grandes y pequeños. Según la lectura general del juego, los problemas no fueron solo técnicos; el fondo del asunto estuvo en lo mental, en la incapacidad de sostener decisiones y reacciones bajo tensión.

También se debatió si influyeron los nervios por haber visto a Bélgica imponerse con contundencia meses atrás, o si pesaron elementos externos como el ruido mediático, la conversación en redes y la sensación repentina de que el equipo pasó de ser “querido” a volverse “controvertido”. Sin embargo, al final la conclusión es la misma: la presión terminó siendo demasiado peso para sostener el plan.

Las estrellas no marcaron el tono

Una lección que deja el verano es que, en un Mundial, las figuras definen el destino. Los equipos que avanzan no solo dependen de que sus mejores jugadores rindan: necesitan que los referentes eleven el nivel colectivo. En este caso, eso no ocurrió.

  • Christian Pulisic, la cara visible del plantel, perdió la pelota 11 veces en total.
  • Tras el 3-1 de Bélgica, Pulisic tuvo que salir por lesión, y aun así no alcanzó a convertirse en el motor que el equipo necesitaba.
  • En el mismo contexto, Folarin Balogun—se lo mencionó como el hombre del momento—no logró entrar en el partido.
  • Weston McKennie, quien había llevado la batuta en el mediocampo en los primeros cuatro juegos, apareció desacompasado: falló pases y se ubicó en lugares equivocados.
  • Incluso Chris Richards, considerado una pieza clave en la retaguardia, cometió un error que terminó siendo determinante para el giro final.

Con ese panorama, el conjunto estadounidense no podía ganar. En partidos así, el tono lo marcan las estrellas; y si el tono es malo, el equipo se desintegra.

La defensa, que venía sólida, se desmoronó cuando más dolía

Durante gran parte del verano, la defensa de Estados Unidos había sido bastante sólida. Antes del torneo, se hablaba de debilidad, pero en los partidos con el once completo el equipo solo había concedido un gol en tres encuentros. Esta vez, el problema llegó de golpe: nadie quedó exento.

  • Sergiño Dest, actuando como extremo o lateral por banda, tuvo su peor actuación con la camiseta de la USMNT.
  • Su falla al despejar un balón que rebotó en el primer gol de Bélgica quedó como una escena que puede perseguirlo.
  • Tim Ream, el capitán que suele ser estable, tuvo tropiezos que se tradujeron en anotaciones.
  • Antonee Robinson no logró lucir totalmente sereno en el duelo.
  • Como se mencionó, Richards cometió una equivocación distinta a las que normalmente se le recuerdan.

El mediocampo tampoco ayudó: aportó muy poco y la presión desde el frente fue superada con facilidad. En el encuentro—el primero de la eliminatoria en el que Estados Unidos enfrentó a un rival que realmente podía jugar—la línea defensiva se vino abajo.

El punto de quiebre: el error de Matt Freese y la historia se acabó

Hay derrotas que se sienten peores por el cómo, aunque no siempre sean peores por el marcador. En este caso, el partido se separó en un antes y un después. No por el primer tanto—que ya había dolido—sino por el error de Matt Freese, un fallo que se convirtió en el instante exacto en el que se apagó el sueño.

Estados Unidos reaccionó, al menos en el inicio: tras el primer gol belga, logró responder con un tanto de Malik Tillman. Luego, incluso después del segundo, el equipo mostró energía al inicio del complemento, en parte por el ingreso de Gio Reyna. Durante esos primeros minutos, el 1-2 se sentía como una posibilidad real: había esperanza y, mientras esa esperanza se mantuviera, también existía margen para construir impulso.

Pero esa ilusión murió rápido. Con la jugada de Freese, se llevó por delante cualquier construcción que el equipo intentaba armar. Bélgica pasó al 3-1, Pulisic se fue al banco por la lesión y, en términos prácticos, ya no había camino de regreso. El partido se veía complicado antes del error; después, quedó cerrado.

El mensaje de Freese tras el partido

Matt Freese asumió su responsabilidad tras el encuentro. “Obviamente estoy decepcionado por mi participación en el error y en el juicio en el tercer gol. Es parte de la posición. Sé que los muchachos frente a mí hicieron todo lo que podían hoy para conseguir la victoria y estoy muy orgulloso de ellos. Ojalá ese momento hubiera sido distinto y ojalá el resultado también hubiera sido distinto”, explicó.

Luego remarcó el impacto emocional del golpe: “Esto duele. Este momento duele. Este momento duele más, lastima más, que probablemente cualquier otro instante en mi vida”.

Bélgica llegó con motivación y celebró con burla: “demostramos que somos un buen equipo”

Estados Unidos tuvo momentos de alegría en el verano y venció a rivales importantes. Sin embargo, Bélgica fue otra categoría. Es posible que no fuese el mejor equipo que quedara en el torneo, pero sí estaba claramente por encima de la USMNT.

Además del talento, Bélgica parecía venir encendida. Antes de los octavos de final, el grupo se mostraba con grietas: no había brillado de forma uniforme en lo que iba del Mundial, su “generación dorada” estaba en la etapa de salida y existían tensiones y rivalidades con historia dentro del vestuario. De pronto, apareció el factor unificador: Estados Unidos y lo que se percibió como un trato preferencial por parte de la FIFA.

Un equipo como Bélgica no siempre necesita un empujón extra, pero lo tuvo. Entraron decididos, con energía y con la sensación—en parte—de sentirse subestimados o pasados por alto.

  • Thibaut Courtois aseguró que en días previos se sintieron irrespetados en Estados Unidos.
  • El portero afirmó que se decía que podían ganar con facilidad, pero que el partido demostró que Bélgica es un equipo sólido.
  • También sostuvo que confió más en su victoria contra la USMNT que en el triunfo previo frente a Senegal, rival que consideró con un plantel mejor.

Tras el partido, Bélgica celebró en el vestuario con la canción “YMCA” y con la clásica celebración asociada a Donald Trump, incluyendo su característico baile. Fue una noche para el festejo: el grupo se permitió el exceso al comprobar, con hechos, que fueron superiores a Estados Unidos en todos los aspectos relevantes del encuentro.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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