Bellingham evitó la amarilla clave y llega al siguiente partido con Real Madrid
Jude Bellingham llegó al duelo de cuartos con la advertencia encima: estaba al límite disciplinario y cualquier tarjeta amarilla le habría supuesto una sanción automática para el siguiente partido. Sin embargo, con un partido especialmente intenso y el calor húmedo de Florida como condicionante, el futbolista de 23 años logró atravesar la noche sin ver la amonestación y, según explicó después, esa templanza no fue casualidad, sino el resultado de una semana de “consejos de madre”.
Tras el pitido final, el mediocampista detalló cómo se preparó mentalmente para evitar errores: “Mi madre me ha estado diciendo toda la semana que cuide el lenguaje, que cuide los choques, que cuide la cara, que cuide las emociones. Así que sí, creo que me lo metió en la cabeza durante toda la semana para tener cuidado con la amarilla. Y la verdad es que, cuando juegas de la manera correcta, y gracias al árbitro, estuvo genial: te dejaba comunicarte de forma respetuosa. Muchos árbitros no te dejan hacerlo. Entonces, cuando encuentro el equilibrio y hay un colegiado dispuesto a escuchar, todo se vuelve mucho más fácil. Al final fue un partido muy bien disputado y, por suerte, pude superarlo”.
Más allá de su control disciplinario, Bellingham volvió a ser el factor diferencial sobre el césped. Sus dos goles ante Noruega lo colocaron empatado con el capitán Harry Kane en seis tantos dentro del torneo, confirmándolo como un candidato firme al Balón de Oro y, además, recortando distancias en la lucha por el liderato goleador: quedó a solo dos dianas de los máximos artilleros, Kylian Mbappé y Lionel Messi.
El propio jugador, formado en el Birmingham City, reconoció que su momento actual se le antoja casi irreal. “Quizá un poco más de lo que uno imagina, para ser honesto. Soy un chico confiado, pero no creo que te acuestes pensando en partidos así. Es bonito tener impacto y ayudar a mi equipo. Pero, Dios, el esfuerzo de esos chicos. Estoy muy orgulloso de cómo siguen peleando, sin importar en qué situaciones nos encontremos”, comentó cuando le preguntaron si esperaba una influencia tan decisiva.
Inglaterra se llevó la victoria, pero el entrenador Thomas Tuchel no se guardó nada al valorar el rendimiento. El alemán calificó la actuación como “descuidada” o “imprecisa”, mostrando una molestia clara por el nivel técnico que, en su opinión, se vio en Miami. Aun así, Bellingham respondió con una interpretación a su manera, dando a entender que quizá el estratega no termina de dimensionar lo complicado del escenario.
“Tal vez no sabe lo que es jugar en condiciones así contra Erling Haaland, [Martin] Odegaard, [Antonio] Nusa, [Alexander] Sorloth. No es un equipo fácil al que enfrentar. Entonces creo que intentamos generar un ambiente positivo. Tenemos que mantener eso de cara a las semifinales. No puedo hablar lo suficiente bien de los chicos. No vas a ganar siempre jugando limpio, tocando el balón y dando mil pases. A veces tienes que ganar ‘sucio’ y hoy lo volvimos a hacer”, afirmó.
El triunfo sobre Noruega siguió un guion parecido al que Inglaterra había vivido en octavos, cuando superó a México, aunque Bellingham sostiene que lo que se vio en cuartos estuvo a otro nivel en términos de resistencia mental. Para él, el valor más grande del equipo en el torneo fue su capacidad para gestionar los golpes y los momentos adversos, manteniendo el foco cuando el partido se complicaba.
“El encuentro se fue dividiendo en muchas facetas diferentes. Ya sabes, hay parte técnica, parte táctica y, para mí, la más importante es la psicológica: cómo manejas los contratiempos, cómo manejas la adversidad. Este equipo volvió a demostrar que puede hacerlo y eso es una habilidad realmente valiosa para encarar la etapa final del torneo”, concluyó. Ahora, Inglaterra prepara su próximo compromiso ante Argentina, con Lionel Messi como protagonista, en la reedición de una de las rivalidades más emblemáticas del fútbol internacional.