Bellingham: la calma fuera del césped y la exigencia que desata en el Bernabéu
Lejos del césped, el futbolista nacido en Birmingham se mueve con una serenidad casi calculada, con una expresión contenida y pocas sonrisas fáciles. Pero apenas cruza la línea que separa el mundo cotidiano del ambiente de partido, su carácter cambia por completo: en el Santiago Bernabéu, la etiqueta de “galáctico” se convierte en una forma de exigencia constante, tanto para él como para quienes tiene cerca.
Ganador de nacimiento, impone un listón altísimo y rara vez acepta menos del cien por ciento. Para mantener a su alrededor el mismo estándar, a veces aparecen dardos verbales o momentos de impaciencia dirigidos a compañeros y también, en ocasiones, hacia los árbitros. Ese temperamento competitivo ha generado debate en distintos momentos, y Thomas Tuchel llegó a reconocer que incluso su madre califica algunas de las ocurrencias del jugador como “repulsivas”. Con el tiempo, esas situaciones derivaron en disculpas y en un ambiente más tranquilo, de cara a un objetivo común: el Mundial de 2026.
Aun así, queda una gran incógnita sobre el rol que tendrá en el torneo uno de los talentos más naturales de Inglaterra. En la demarcación de mediapunta, la competencia es feroz, con nombres que han demostrado nivel y que, pese a ello, se han quedado fuera; es el caso de Phil Foden, Cole Palmer y Morgan Gibbs-White. Lo que sí parece claro es que el futbolista tiende a responder cuando el escenario exige más: su celebración del gol “who else” en la Eurocopa 2024 es un recordatorio de esa capacidad para elevarse en las grandes citas, algo que se espera que vuelva a ocurrir en Norteamérica siempre que le toque intervenir.
Consultado sobre esas supuestas “imperfecciones” de carácter y sobre si sería un error intentar modificar quién es, el exguardameta inglés James, en representación de Grosvenor Sport —que ofrece las últimas probabilidades de Mundial— sostuvo que no ve el problema mientras el resto del equipo lo acepte. En su razonamiento, puso ejemplos: “Se habla mucho de lo que hace Jordan Pickford dentro del campo y de cómo podría no verse correcto. Pero el equipo en el que juega sabe que lo hará. Ellos están cómodos con ello”.
James añadió que la clave está en la convivencia futbolística: si las gesticulaciones del jugador —sea cual sea su forma— son aceptadas por el grupo, entonces no hay conflicto. Incluso planteó que, si dejara de hacerlo, probablemente surgiera un problema distinto, porque el equipo no sabría por qué ya no aparece esa misma actitud. Para el exguardameta, el factor determinante es la consistencia: “Si así se gana el mejor rendimiento y eso es lo que busca Inglaterra, entonces está bien. Si no se toma de manera positiva, habrá una conversación. Pero Tuchel eligió la plantilla y todos conocen su papel según lo que él dijo. Si a él le incomodara, entonces no estaría haciéndolo”.
También se mencionó que Tuchel ha “picado” en ciertas ocasiones con algunos comentarios que inevitablemente dispararon discusiones sobre cuánto pesa el jugador en los planes del técnico alemán. Sin embargo, esas insinuaciones podrían interpretarse más como una estrategia para afinar el foco que como una crítica real, ya que el mediapunta sigue siendo un futbolista capaz de inclinar partidos cuando está fino.
James remató con una valoración del estilo del entrenador: “Me encanta Thomas Tuchel; habla de forma muy clara, precisa, con mucha dirección y con una mentalidad muy marcada. Y creo que lo que expresa en público también lo diría en privado. Así que no veo sorpresas en lo que escuchamos. Lo que dirá será lo que considere necesario para sacar lo mejor de este equipo”.
En esa misma línea, señaló que cualquier seleccionador es evaluado por los resultados y que, al menos en la fase de clasificación, el balance es impecable: cien por cien de puntos y cero goles encajados. “Dice las palabras adecuadas y está consiguiendo actuaciones correctas. Si está ‘piqueando’ un poco, entonces Croacia tendrá que estar lista”, añadió, dejando la idea de que el mensaje puede funcionar como estímulo.
Inglaterra se medirá el miércoles ante Luka Modrić y Croacia en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, y el jugador podría tener protagonismo en el duelo, ya sea desde el inicio o desde el banquillo. Tuchel, por su parte, necesita encontrar la manera de exprimir el mejor rendimiento de un campeón de la Champions League y aspirante al Balón de Oro 2024, con una salvedad ya asumida: cualquier discusión o movimiento de brazos no debería ser motivo de preocupación, sino parte del lenguaje competitivo de un futbolista que, cuando está en su día, marca la diferencia.