El Bayern levanta un muro de privacidad en Sabener Strasse para blindar entrenos
El entrenamiento del Bayern en Sabener Strasse vive una transformación silenciosa pero radical: la institución trabaja en un nuevo dispositivo de máxima discreción para blindar las sesiones del primer equipo y dificultar cualquier observación externa, en un cambio de época que ya se deja ver en las obras dentro del complejo histórico.
La modificación comenzó esta semana con la instalación de vallas y protecciones adicionales, y a medida que avanzaron los trabajos el alcance del proyecto quedó en evidencia. En torno al campo principal de trabajo, el club ha iniciado la colocación de una gran pantalla de privacidad tipo lona, de dimensiones XXL, diseñada para quedar instalada como un “escudo” permanente y cubrir gran parte de las actividades. Para sostener esa barrera visual se están levantando, alrededor del área de entrenamiento actualmente en construcción, estructuras de acero con pilares de casi diez metros de altura.
El mecanismo que permite levantar y posicionar la lona está basado en un sistema avanzado de poleas y cuerdas, pensado para elevar la cobertura gris de forma rápida cuando sea necesario. El proceso ya mostró sus primeras pruebas: el martes se realizó una verificación del sistema sin la tela, mientras que el miércoles se fijó el primer tramo de la cubierta a una estructura tubular de acero y se izó mediante el sistema de enrollado y ajuste.
El protagonismo de la nueva estrategia de seguridad recae, según lo observado en la zona de obras, en el entrenador Vincent Kompany. Tras el regreso del club de su gira de pretemporada por Asia, Kompany fue visto inspeccionando personalmente el progreso de la instalación, acompañado por el director deportivo Christoph Freund. Durante el recorrido, puso especial atención al cerramiento y al tipo de cobertura que se busca, en una línea de pensamiento marcada por su experiencia en el fútbol inglés, donde los grandes equipos están acostumbrados a operar en entornos cerrados, con fans, medios y posibles observadores rivales fuera del perímetro.
La intención, de fondo, es clara: evitar que se filtren detalles antes de los partidos, desde rutinas a balón parado hasta cambios de formación. Kompany considera que cada elemento cuenta en la carrera por recuperar el título de la Bundesliga, y la discreción táctica forma parte de ese plan. Con una estructura de este nivel, el club busca que la observación casual deje de existir, reforzando el “secreto” como herramienta para preparar encuentros con mayor ventaja competitiva.
De “Geheimtraining” a un blindaje más fiable
La idea de proteger los entrenamientos no es nueva en Sabener Strasse. Durante su etapa, Pep Guardiola impulsó medidas de ocultamiento que con el tiempo quedaron identificadas popularmente como “la cortina de Guardiola”: una gran lona gris que el personal podía cerrar sobre uno de los campos principales. Sin embargo, aquel sistema arrastró problemas técnicos y, en especial, fallaba con frecuencia en condiciones de viento fuerte o con temperaturas bajo cero.
La novedad actual apunta justo a superar esas limitaciones. El nuevo diseño, con la lona XXL y el sistema motorizado y de izado por cuerdas, pretende ofrecer mayor confiabilidad y una obstrucción visual mucho más completa. Al elevar la barrera con altura suficiente, se busca bloquear casi todos los ángulos desde los que pudiera observarse el trabajo del equipo, creando un ambiente de “fortaleza” alrededor del área de entrenamiento. La inversión en infraestructura persigue que fallos técnicos no vuelvan a comprometer la confidencialidad de las sesiones.
Mientras los operarios continúan cerrando el perímetro del nuevo espacio de práctica, el Bayern también afronta un debate interno entre exigencia profesional y sentido comunitario. Entre los aficionados ha surgido discusión por el impacto de estas pantallas gigantes en la identidad del club: durante años, parte del atractivo estuvo en que la hinchada pudiera ver a sus jugadores en actividades diarias. Ahora, la presencia del gran cerramiento vuelve casi imposible observar el trabajo en el tercer campo “secreto”, un cambio que para algunos se describe como poco amigable con la afición, pese a que para otros responde a una necesidad moderna de alto rendimiento.