Bosnia vence a Italia y sueña con el Mundial 2026 con Barbarez a tope
La selección de Bosnia y Herzegovina certificó su billete para el Mundial de 2026 con una mezcla explosiva de emoción y resiliencia: en el playoff de finales de marzo, eliminó a Italia en una final decisiva y dejó a los italianos fuera, con el estallido de la afición en Zenica como imagen histórica. El técnico Sergej Barbarez, que sueña con “los tres segundos” del himno antes del debut, construyó esta remontada desde una etapa de crisis prolongada y con un proyecto a largo plazo.
Del caos de banquillos al Mundial: la ruta de Barbarez
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En el horizonte del Mundial de 2026, Barbarez ya proyecta un momento personal: cuando suene el himno, esos “tres segundos” serán suyos.
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Fin de marzo: Bosnia asegura el pase al vencer a Italia en la final del playoff, en un desenlace cargado de tensión y dramatismo que hunde al conjunto transalpino.
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La hazaña evoca la “generación dorada” de Miralem Pjanic, Zvjezdan Misimovic, Edin Dzeko y Vedad Ibisevic, que llevó a Bosnia (apenas más de tres millones de habitantes) a su única participación mundialista hasta ahora, en Brasil 2014.
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Antes del punto de inflexión, la selección atravesó una caída sostenida: tras 2014 se fue apagando la clasificación para grandes torneos, con un bache especialmente duro durante las eliminatorias de la Eurocopa 2024, donde se destituyeron a tres entrenadores en alrededor de 15 meses.
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Inicio de 2023: Faruk Hadzibegic llega para enderezar el rumbo, pero tras solo cuatro partidos y tres derrotas es apartado en junio de 2023 por una caída 2-0 ante Luxemburgo en casa.
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Tras él, Meho Kodro dura 49 días y dos juegos: gana 2-1 a Liechtenstein y pierde 0-1 en Islandia.
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Septiembre de 2023: Savo Milosevic asume con optimismo y promete una clasificación para la Eurocopa 2024; sin embargo, el equipo encadena resultados negativos, quedando con nueve puntos en diez jornadas, con Liechtenstein por delante únicamente en la tabla del grupo.
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Primavera de 2024: termina el ciclo de Milosevic con una derrota 1-2 en semifinales ante Ucrania.
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16 de abril de 2024 (mitad de abril): Barbarez firma como nuevo seleccionador tras un período en el que el fútbol bosnio estaba “en mal estado”. Aunque su nombramiento sorprende por su falta previa de experiencia como entrenador, la federación le da continuidad desde el inicio.
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Contrato de cuatro años hasta la primavera de 2028, con objetivo explícito de clasificar a la Eurocopa 2028; el Mundial también es un sueño, pero con enfoque de plan largo y realista.
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Primer tramo: resultados iniciales adversos en amistosos (caídas ante Inglaterra e Italia) y en la Nations League con goleadas como 2-5 ante Países Bajos y 0-7 ante Alemania; en 2024, Bosnia no consigue una victoria.
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Sin embargo, aparecen señales: una derrota 1-2 ante Alemania en casa y, un mes después, un empate 1-1 con Países Bajos.
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Finales de marzo de 2025: llega la primera victoria en casi un año, con un 1-0 sorpresivo en Rumanía, que pone en marcha la campaña de clasificación para el Mundial 2026.
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En la última jornada del grupo (antes del playoff), Bosnia llega a liderar en Austria con ventaja 1-0 durante largos tramos, pero un gol de Michael Gregoritsch en el minuto 77 les priva del primer lugar.
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Entre el trabajo táctico y el componente emocional, Barbarez culmina el proceso con el playoff y el pase a la cita mundialista.
Identidad, mentalidad y emoción: el plan que cambió el vestuario
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Barbarez explica que al inicio “tuvo que limpiar el campo” y que su filosofía antepone el sentimiento a lo estrictamente táctico.
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Su idea central: si los jugadores entienden por qué él tuvo éxito en su carrera (por amor a la pelota), entonces el camino correcto aparece.
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El técnico resalta que el proyecto no se sostiene solo con ideas: también depende de detalles cotidianos y del comportamiento del grupo en situaciones específicas.
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Uno de los pilares del resurgimiento es la construcción de una estructura de trabajo amplia: siete de los once integrantes del equipo técnico fueron internacionales en el máximo nivel.
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Zlatan Bajramovic y Mirko Hrgovic acompañan en el cuerpo técnico; Kenan Hasagic se encarga de la preparación de porteros; Emir Spahic asume el rol de director técnico.
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Barbarez insiste en que, aunque el fútbol evolucione, “las emociones” permanecen: la entrega por la camiseta del país.
La plantilla del Mundial: un mosaico de generaciones
La convocatoria que arranca el jueves se divide, según Barbarez, en tres grupos con roles distintos. El primero es Edin Dzeko, una figura casi en solitario: con cerca de 150 partidos internacionales, fue clave para aquel primer Mundial al dar una asistencia en la victoria 1-0 en Lituania en octubre de 2013. El técnico subraya su valor emocional para los jóvenes: “a veces basta con unas palabras” para que el resto responda.
Dzeko, además, depende de la condición física para llegar con garantías. Una lesión en el hombro lo dejó fuera en el tramo decisivo de la promoción con su club, por lo que la prioridad es estar al 100%. Barbarez remarca que, con partidos cada seis días, hay margen para recuperar y que la ciencia moderna ofrece recursos para refrescar piernas, pero también deja claro que el astro debe tener voz sobre su carga y el tiempo de retorno.
Su influencia queda reflejada en su rendimiento: en siete partidos de clasificación de liga regular anotó cinco goles. En el playoff contra Gales, su gol de empate en el 86’ forzó la prórroga; y en la final ante Italia preparó el tanto que hizo reaccionar al equipo con la diana de Haris Tabakovic.
El segundo bloque lo forman veteranos de la treintena que “marcan el ritmo”. Sead Kolasinac (32, Atalanta Bergamo) figura como uno de los dos sobrevivientes de la plantilla de 2014 junto a Dzeko. En portería, Nikola Vasilj (30), que deja su etapa en el 2. Bundesliga con FC St. Pauli, se mantiene como titular indiscutible desde que Barbarez tomó las riendas. Además, el seleccionador convenció a Ivan Sunjic (29, Pafos FC) para cambiar de camiseta: pese a que llegó a disputar un partido con Croacia en 2017, se incorporó al proyecto bosnio y aporta solidez defensiva desde el mediocentro.
Ermedin Demirovic, delantero que suele acompañar a Dzeko arriba, también integra este grupo. El atacante (28) expresó su motivación con una frase contundente sobre el significado del Mundial para Bosnia y sobre el recibimiento de la gente: “muchas personas te agradecen” por traer alegría al país. Nacido y criado en Hamburgo, pudo elegir Alemania, pero apostó por Bosnia desde categorías U16. Demirovic lo explica desde lo personal: el deseo de dedicarlo a su abuelo y la memoria familiar tras la guerra entre 1992 y 1995, cuando en algunos lugares la vida quedó marcada por la escasez y el simple hecho de poder tomar un café se vivía como un logro. “Luego llegan ellos y les dan el Mundial”, sintetiza.
El tercer grupo lo representa una nueva hornada, liderada por Kerim Alajbegovic, capitán y uno de los rostros más jóvenes del plantel: 18 años y una campaña destacada con RB Salzburg que ya llamó la atención de varios clubes europeos. Barbarez se muestra especialmente orgulloso de una selección casi de las más jóvenes del torneo y remarca el impacto de su actitud. El atacante, que suele entrar desde el banquillo, desordena defensas con regate y creatividad: en noviembre, en la victoria 3-1 ante Rumanía, entró al inicio de la segunda parte con el marcador 0-1 y ayudó a dar vuelta el guion. En el playoff de semifinales ante Gales, colocó el córner que Dzeko remató para el 1-1 poco antes del final del tiempo reglamentario.
Alajbegovic regresará a Bayer Leverkusen después de que el club active su cláusula de recompra tras un año en Salzburgo. Barbarez insiste en que el jugador elija un entorno donde tenga minutos, clave para su desarrollo, y bromea con que todavía puede jugar al máximo nivel durante cerca de 15 años.
En esa misma línea de talento con hambre compite Esmir Bajraktarevic, extremo de 21 años del PSV Eindhoven, autor del penal que resultó decisivo contra Italia. Su estilo comparte rasgos con Alajbegovic: atrevimiento, técnica y capacidad para activar el ataque por bandas. Para Bajraktarevic, el Mundial tiene un componente aún más especial al haber nacido y crecido en Estados Unidos. Se hizo profesional en New England Revolution (MLS) y, a inicios de 2024, llegó a un debut internacional con la selección estadounidense. Como todavía no había consolidado su presencia con el combinado mayor, la puerta para el cambio estaba abierta: Barbarez lo convenció para representar a Bosnia en los meses siguientes.
Tarik Muharemovic no necesitó ese empuje: creció en Austria y ya había jugado en U19 con Bosnia. Barbarez lo citó al primer equipo en el verano de 2024 tras su etapa en Sassuolo, y el defensor de 23 años se ha convertido en pieza indispensable en el eje de la zaga. De cara al futuro, se habla de un posible salto: se menciona el interés de Inter de Milán, con un fichaje que podría mover cifras de varios millones.
¿Qué pueden lograr en el torneo? La base del análisis de Barbarez apunta a la experiencia. En 2014, Bosnia creyó que podía terminar segunda detrás de Lionel Messi y Argentina para meterse en la pelea por la siguiente ronda. El primer partido fue aceptable pese a la derrota 1-2 ante los subcampeones; después, el 0-1 frente a Nigeria puso fin a las esperanzas antes del último encuentro, donde vencieron 3-1 a Irán, un resultado que ya no alteraba el desenlace del grupo. Esta vez, con un poco más de fortuna y con Dzeko y Kolasinac todavía presentes, el escenario debería ser mejor.
Barbarez también lanza un mensaje emocional a la afición: “lo único que me faltaba era jugar un torneo; ahora estoy aquí como entrenador y me siento muy orgulloso”. Y, al hablar del Mundial, prefiere no prometer resultados cerrados: asegura que lo que quiere es transmitir sensaciones y que todo el país viva “un gran verano” llevando su voz a América, con el objetivo de arrancar sonrisas y generar orgullo colectivo.
La convocatoria de Bosnia y Herzegovina para el Mundial de 2026
Porteros
- Nikola Vasilj (FC St. Pauli)
- Martin Zlomislic (HNK Rijeka)
- Mladen Jurkas (FK Borac Banja Luka)
Defensa
- Tarik Muharemovic (US Sassuolo)
- Nidal Celik (RC Lens)
- Sead Kolasinac (Atalanta Bergamo)
- Stjepan Radeljic (HNK Rijeka)
- Nikola Katic (FC Schalke 04)
- Nihad Mujakic (Gaziantep FK)
- Dennis Hadzikadunic (Sampdoria Genoa)
- Amar Dedic (Benfica Lisboa)
Mediocampo
- Amir Hadziahmetovic (Hull City)
- Benjamin Tahirovic (Brøndby Copenhagen)
- Ivan Sunjic (Pafos FC)
- Dzenis Burnic (Karlsruher SC)
- Armin Gigovic (Young Boys Bern)
- Ivan Basic (FC Astana)
- Amar Memic (Viktoria Plzeň)
- Ermin Mahmic (Slovan Liberec)
Delantera
- Kerim Alajbegovic (RB Salzburg)
- Esmir Bajraktarevic (PSV Eindhoven)
- Ermedin Demirovic (VfB Stuttgart)
- Haris Tabakovic (Borussia Mönchengladbach)
- Jovo Lukic (Universitatea Cluj)
- Samed Bazdar (Jagiellonia Bialystok)
- Edin Dzeko (FC Schalke 04)