Celtic elige a Martin O’Neill: el relevo que mantiene la esencia en el banquillo
Tras la salida de Brendan Rodgers a finales de octubre de 2025, el banquillo en Glasgow quedó en manos de un interinato que terminó señalando a O’Neill como el relevo natural. Después de hacerse cargo del equipo durante ocho partidos, el técnico del norte de Irlanda volvió a aparecer en escena a comienzos de enero, cuando se puso punto final a una etapa breve pero convulsa de Wilfried Nancy en el banquillo, que se estiró apenas 33 días.
O’Neill, ya con las riendas definitivas, se encargó de imprimirle dramatismo a la consecución de títulos en el ámbito local. El conjunto selló el gran objetivo de la temporada en una jornada final marcada por el pulso ante Hearts, y después aún quedaba un reto más: rematar el curso con el trofeo de la Copa escocesa en juego. Para lograrlo, el equipo dejó atrás a Dunfermline en Hampden Park, donde se disputó la eliminatoria decisiva, conquistando así un doblete que terminó por redefinir el rumbo del club.
El premio a esas gestas llegó en forma de un contrato de un año, con la posibilidad de extenderlo por 12 meses adicionales, una fórmula que deja abierta la continuidad del proyecto. Además, el técnico no es un desconocido para el peso emocional de la grada y las exigencias que impone el entorno del Old Firm: ya había pasado cinco temporadas en “Paradise”, entre 2000 y 2005, y conoce de primera mano qué significa competir bajo la presión constante de la élite escocesa.
En la conversación sobre si Martin Miller, exdelantero de Celtic y figura que también defendió las camisetas de Leicester, Aston Villa y Nottingham Forest, podría ser el hombre indicado para dar el siguiente paso al frente del equipo, surgieron argumentos claros. El propio Miller, en declaraciones difundidas por BetGoodwin, señaló que “Martin probablemente ha visto de todo en el fútbol”. Según su lectura, el entrenador se ha incorporado a Celtic en dos momentos distintos a lo largo de la misma campaña, siempre en situaciones difíciles, y especialmente en el segundo tramo, donde el equipo terminó imponiéndose tanto en la liga como en la Copa, cuando durante largas fases del curso parecía improbable volver a ver a Celtic con el trofeo de la liga en las manos.
El exfutbolista añadió que el vestuario también tiene una base preparada para ganar: “Dentro del grupo hay futbolistas que están acostumbrados a levantar títulos”. A su juicio, el factor diferencial fue sumar la experiencia que el técnico aportó en un momento clave, mientras que la estructura de trabajo también se refuerza con perfiles que conocen la dinámica del día a día. Miller remarcó que en el edificio ya trabajan junto a él Shaun Maloney y Mark Fotheringham como cuerpo técnico, y destacó que son entrenadores jóvenes, con hambre, energía y capacidad, que pueden cubrir lo que se necesita para que el entrenador sea el que tiene que ser en la etapa que atraviesa.
Sobre el estado del proyecto y el ritmo que impone el entrenador, Miller sostuvo que “no parece que esté bajando el ritmo”, y lo vinculó con la imagen que todavía transmite en la banda. En su opinión, lo esencial es que haya construido el equipo a su alrededor para que “todos puedan aportar” y, de ese modo, el técnico pueda ejercer como necesita hacerlo. También habló de la conexión humana del entorno: “Tiene a esos dos entrenadores al lado, que lo quieren de verdad y harían lo que fuera por él”, y apuntó que algo parecido puede ocurrir con los propios jugadores. Citó nombres como Callum McGregor, James Forrest y Kieran Tierney, señalando que es posible que varios de ellos hayan crecido viendo a Martin y sus equipos jugar durante años, por lo que la presencia de profesionales que sienten el club y que han salido de la propia cantera resulta especialmente importante.
En el apartado de rumores, Celtic también había sido relacionado en su momento con Robbie Keane, exdelantero de Tottenham y Liverpool. El interés creció luego de que se observara cómo el exinternacional de la República de Irlanda había comenzado su carrera como entrenador con buenas sensaciones, tras su paso como cedido y después de trabajar con Maccabi Tel Aviv y Ferencváros. Sin embargo, la idea de que el club pudiera buscar otro perfil no eclipsó el debate principal: si Keane podría requerir un escalón previo en el fútbol británico antes de asumir un desafío tan grande como el de Celtic.
Al ser preguntado por esa posibilidad, Miller ligó la decisión a la fe que genera una figura familiar para el entorno: “Parece una elección segura, pero ¿por qué no querrías en el edificio a alguien que acaba de completar un doblete y que lo hizo de forma casi inesperada?”. En su visión, el razonamiento tiene sentido porque, en un contexto donde ambos grandes de Glasgow —Rangers y Celtic— deben intentar asegurarse del mejor entrenador disponible, el proceso debe también respetar tiempos y formas. Miller insistió en que “los aficionados exigen resultados”, pero consideró “solo justo” que esos clubes pasen por un procedimiento ordenado.
En cuanto a la elección de Martín, el exdelantero confesó que para él no era una sorpresa verla materializarse: “No me sorprendió ver que volvieron a apostar por Martin”. Incluso comentó que hacia el final de la temporada pasada ya hablaba de la conveniencia de introducir cierta estabilidad, algo que Celtic ha tenido como ventaja durante años. En esa línea, explicó que cuando Brendan llegó, disfrutó de sus dos o tres campañas, y que Ange también tuvo ese margen en su etapa: el club, según su argumento, ha logrado sostener ciclos razonables.
Además, Miller planteó un escenario alternativo: “Si Martin se marchara y entrara un entrenador nuevo, no sabes cómo puede encajar todo”. Por eso, consideró que “quizá ahora necesitan un poco de estabilidad”, y concluyó que no fue extraño que Celtic pidiera al entrenador quedarse al menos otro año.
O’Neill, por su parte, llega a la conversación con un historial y una personalidad que encajan con el tipo de figura que demanda Celtic. Como jugador, fue ganador en dos ocasiones de la Copa de Europa, logradas en su etapa con Forest, y su carácter ha sido descrito siempre como especialmente carismático y de gran presencia. Ese perfil, además, se refleja en su palmarés como entrenador: suma nueve conquistas de trofeos, una cifra que respalda la confianza que se depositó en él tras el relevo.
Ahora queda por ver cuánto tiempo permanecerá en el banquillo, sobre todo después de que se hayan retomado planes de retiro que habían quedado en pausa. Aun así, con lo ya logrado y con el impulso del vestuario, el escenario apunta a que en Glasgow todavía pueden venir más momentos felices antes de que, en algún momento, se vuelva a cambiar el testigo del banquillo y el relevo vuelva a ser el tema central.