Darnold asume culpas en el Super Bowl y celebra la victoria con Seattle
Sam Darnold mira hacia atrás con una mezcla de alivio y autocrítica. A lo largo de los años pasó de cargar con el enojo de la afición de los Jets y preguntarse si alguna vez volvería a tener una oportunidad en la liga, a convertirse en un quarterback que ahora puede señalar con lupa aspectos de su actuación en el Super Bowl que terminó ganando con Seattle.
Autocrítica de Darnold tras el Super Bowl y sus metas rumbo a 2026
| Tema | Dato/Contexto |
|---|---|
| Comentario sobre su Super Bowl | Reconoció que no jugó “bien” y lamentó haber fallado “demasiados” pases, pese a que Seattle ganó. |
| Enfoque de mejora | Busca afinar el juego profundo, calmar los pies en la bolsa y trabajar en la toma de decisiones para reducir pérdidas. |
| Estadísticas de pérdidas en temporada regular | Acumuló 20 entregas en temporada regular: 14 intercepciones y seis balones sueltos perdidos. |
| Trayectoria previa a Seattle | Pasó por Jets, Panthers, 49ers y Vikings antes de volver a liderar a un equipo; en Minnesota vio señales de que no seguiría tras 2024. |
En una charla en el podcast Bussin’ With The Boys, junto a exjugadores de la NFL Taylor Lewan y Will Compton, Darnold fue directo: “No quiero sonar grosero, pero no jugué bien el Super Bowl”. Y aunque entendió que el resultado es lo que manda, se quedó dándole vueltas a los errores.
El quarterback explicó que falló demasiados lanzamientos, pero que aun así pudieron sacar el triunfo. También destacó que la defensa hizo un gran trabajo y que, al menos, no cometió una pérdida por balón suelto o una intercepción que cambiara el rumbo del partido. Sin embargo, dijo que ese tipo de victoria siempre deja un sabor agridulce cuando él siente que podía hacer más en el ataque.
“Para ganar el Super Bowl de esa manera, yo estaba medio decepcionado. Quiero anotar 40, entiendes, quiero salir y dominar. ¿Y si no fue mi mejor versión en el Super Bowl? Eso apesta”, añadió, dejando claro que su mentalidad no se conforma con el trofeo si el rendimiento personal no fue el ideal.
Lejos de usar el tema para excusarse, Darnold afirmó que estas “fallas” las quiere convertir en material de trabajo para su plan de cara a 2026 con un equipo de Seattle que, según su lectura, volverá a ser candidato fuerte.
Su lista de prioridades comenzó por construir desde las zonas débiles. Señaló que durante el año pasado necesita seguir puliendo el pase profundo, entender cómo ser más efectivo por esa vía y, además, mejorar la base en la bolsa: “Quietar los pies” y ejecutar el proceso con calma, pasando por sus progresiones sin dejar que el movimiento excesivo lo traicione.
En ese mismo punto, Darnold admitió que a veces se siente “un poco más nervioso” o reactivo en la bolsa, con lo cual su cuerpo puede traicionarlo cuando está bajo presión. Por eso remarcó que su tarea es estabilizarse, leer con calma y avanzar en las opciones antes de tomar una decisión apresurada.
Además, aunque resaltó que los playoffs terminaron sin que Seattle lo castigara con pérdidas en la postemporada, señaló que hay un renglón que le preocupa en el balance general: las entregas de balón. Incluso con la ausencia de errores en la fase final, él mismo apuntó a sus 20 pérdidas en temporada regular, desglosadas en 14 intercepciones y seis balones sueltos perdidos.
“Otra área para crecer son las pérdidas. Pensé que tuve demasiadas el año pasado. Así que seguir —como hice en los playoffs— con la mentalidad correcta en primera y segunda oportunidad: mantener contentos a los ‘grandes’ y conseguir sacar el balón de mis manos”, expresó.
Para Darnold, esta etapa también representa una mejora enorme respecto a su recorrido más temprano en la liga. Aunque ahora puede hablar de objetivos con más confianza, no ocultó que todavía le queda un arrepentimiento de aquellos años iniciales con los Jets, cuando sentía que no pudo resolver lo que se esperaba de él.
El quarterback recordó que, para un jugador, el sueño suele ser permanecer toda la carrera en una misma franquicia. En su caso, dijo que incluso cuando el entorno se volvía hostil en Nueva York, él quería “hacerlo bien” y ganar Super Bowls con ese equipo. Admitió que el plan no se alineó con lo que soñaba, pero subrayó que esa era la meta original.
También habló del tramo largo e intermitente de su carrera antes de encontrar estabilidad en Seattle. Contó que su camino lo llevó de los Jets a los Panthers, luego a los 49ers y después a los Vikings, hasta que volvió a obtener otra oportunidad de liderar a un equipo.
Sobre su experiencia en Minnesota, calificó su paso como “asombroso” por la convivencia en el vestidor y el proceso de adaptación. No obstante, reconoció que tras la temporada 2024, en la que el equipo terminó con marca de 14-3, percibió que el desenlace estaba cerca: la organización le ofreció un contrato de un año, con un valor “bajo”, mientras JJ McCarthy aparecía como la apuesta principal.
Darnold explicó que entendía el deseo de lograr éxito inmediato en un lugar y conocer al grupo, pero que dentro de las negociaciones la vibra cambió rápido. “Casi de inmediato era como: bueno, esto no va a ser un sitio para mí”, comentó.
El quarterback aclaró que no actuó desde la “malicia” y que comprende el rol del entonces gerente general de los Vikings, Kwesi Adofo-Mensah. Dijo que tiene sentido cuando se ve que muchas franquicias intentan aprovechar los contratos de novato de quarterbacks jóvenes para liberar recursos y reforzar el roster alrededor de ellos. También reconoció que hay lógica en apostar por un jugador seleccionado en primera ronda y creer que será “el indicado”.
“Para mí, fue como ponerme ese sombrero: entiendo totalmente de dónde vienen. Volviendo al inicio, todo pasa por una razón. Hay una parte en la que también es como: ok, simplemente no estaba destinado a estar en Minnesota el próximo año, y está bien para mí”, añadió.
Con el tiempo, sostuvo que sus intuiciones estuvieron bien. Incluso mencionó que durante una entrevista parecía confirmar que también consideró otra opción en Pittsburgh, pero el encaje final terminó siendo el correcto en Seattle. No dijo que todo fuera perfecto, aunque admitió que el triunfo en el Super Bowl hizo que el proceso valiera la pena, pese a que todavía puede identificar áreas claras para mejorar.