EE. UU. cambia el chip: descanso en el Mundial y enfoque total en la 2ª semana
IRVINE (California) — La euforia del triunfo con el que la selección masculina de Estados Unidos inauguró su participación en el Mundial frente a Paraguay aún no se apaga, pero en el campamento estadounidense ya se dio vuelta a la página. Este fin de semana la plantilla recibió un día de descanso que sirvió para recargar energías y llegar con la mente enfocada a la segunda semana del torneo, donde el rival en el horizonte es Australia.
Key takeaways
- El equipo tuvo un día libre poco habitual para desconectar y preparar el tramo decisivo de la segunda semana del Mundial.
- El duelo del viernes ante Australia gana peso tras el 2-0 de los oceánicos sobre Turquía en su debut.
- Matt Turner aprovechó su jornada para lanzar la primera bola en un juego de la MLB entre Los Angeles Angels y Tampa Bay Rays.
- Tyler Adams recibió una amarilla el viernes, lo que condiciona su disponibilidad si vuelve a acumular otra.
- Haji Wright explicó que el plan y las circunstancias del partido contra Australia serán distintos, por lo que no esperan “recetas” directas del antecedente.
- Tyler Adams rechazó la idea de que Australia sea un “camino fácil”, destacando el nivel competitivo mostrado por el rival.
Descanso, rutina y momentos fuera del campo
El interés del segundo tramo se concentra en Australia. Tras el 2-0 sobre Turquía en el primer partido del grupo, la disputa por los primeros lugares se volvió más intensa desde el inicio, elevando la importancia del choque del viernes entre los dos equipos que aparecen como favoritos en la parte alta.
Este lunes, Tyler Adams y Haji Wright se presentaron ante la prensa para arrancar formalmente la última tanda de preparación para el Mundial. Las conversaciones del día en Irvine incluyeron tanto el enfoque futbolístico como varias anécdotas personales que mostraron cómo el grupo utilizó el tiempo de recarga.
El domingo llegó como un respiro para el plantel. El sábado había sido un trabajo de recuperación posterior al triunfo del viernes, mientras que el descanso del domingo permitió a los futbolistas tomar aire y afrontar una semana exigente hacia el compromiso ante Australia.
La manera de aprovechar la pausa varió según cada jugador. Matt Turner, por ejemplo, tuvo la oportunidad de lanzar la primera bola previa al partido de lunes de la MLB entre Los Angeles Angels y Tampa Bay Rays. El portero, con experiencia previa en béisbol, se mostró conforme con el desempeño y valoró especialmente el ambiente del estadio.
Turner explicó que el mejor momento fue lograr exactamente lo que se propuso: “lanzar una recta perfecta”. También contó que el guante del receptor quedó como referencia de la buena recepción, y mencionó que Logan O’Hoppe le transmitió elogios. Además, destacó el privilegio de conocer a Mike Trout, figura mundial del deporte y oriundo de Jersey, y señaló que “todo” resultó positivo, desde el lanzamiento hasta el encuentro.
Pero lo más llamativo para Turner fueron las conversaciones con Trout y otros jugadores del equipo. Incluso con su propia temporada en marcha, el grupo de Los Angeles Angels mostró un interés real por el Mundial y, en particular, por lo que el conjunto de Estados Unidos logró ante Paraguay.
El arquero relató que Trout le deseó suerte y aseguró que todos estarían pendientes del torneo. Turner amplió que, tras hablar con el mánager, intentó que varios jugadores pudieran asistir al partido de la selección estadounidense contra Turquía. Según su comentario, hay una posibilidad de que algunos se liberen en la fecha marcada para el 25, lo que permitiría que vayan al encuentro ante el rival del grupo.
Turner también aseguró que pudo saludar a muchos integrantes del equipo y sentir la emoción por el Mundial. Para él, el impulso generado tras el primer partido se transforma en una “ola” que se intenta mantener para lo que viene.
Familia, NBA y el análisis del rival
Mientras Turner disfrutó de una jornada en el estadio con su esposa y sus hijos, la mayoría del plantel se quedó más cerca del entorno del equipo, pasando buena parte del descanso con la familia desde el hotel. El objetivo era aliviar la carga de las semanas dedicadas a la preparación específica para el duelo contra Paraguay.
Tyler Adams bromeó sobre cómo vivió su día libre, diciendo que no quería pasar tiempo con sus compañeros, y confesó que prefirió estar con su familia para desconectar. Subrayó que no ve con frecuencia a sus hermanos ni a sus padres, por lo que el simple hecho de convivir y dejar el partido a un lado durante un día fue “super importante”. Además, remarcó que conseguir un día completo de descanso dentro de un torneo así es poco común, y que el gesto del cuerpo técnico refleja el trabajo que se hizo en las semanas previas. En su visión, no se debe tomar el tiempo como algo menor.
El descanso también le dejó a Adams una posibilidad especial: presenciar en compañía de sus seres queridos el título de la NBA conseguido por los New York Knicks el sábado por la noche. Adams comentó que no se “desconectó” del todo, pero que la emoción le ganó cuando recordó su reacción famosa en el Juego 4, en la que saltó por encima de un sofá. Afirmó que su hermano terminó llorando, y describió lo especial que resulta estar en Nueva York en un momento así.
En el caso de Haji Wright, el fin de semana tuvo un tono más tranquilo. Nacido en Los Ángeles, contó con el respaldo constante de su familia durante el partido grande en la cercanía de Inglewood. Además, señaló que, gracias al intervalo más largo entre encuentros en comparación con ediciones anteriores del Mundial, pudo compartir más tiempo con los suyos que en el torneo de 2022.
Wright se refirió a los pros y contras del calendario actual. Dijo que el tiempo entre partidos permite la recuperación de los futbolistas y que, en su opinión, es difícil rendir al máximo si los partidos se suceden cada tres o cuatro días. En cambio, con el descanso intermedio, considera que se verá la mejor versión de cada jugador en cada compromiso. Para él, el beneficio principal fue recuperar energía y “apagar” un poco la mente.
Australia, el antecedente y el nivel de exigencia
Estados Unidos ya se enfrentó a Australia en el pasado otoño: el 2-1 para el equipo estadounidense. En ese juego, Wright fue protagonista al marcar dos goles para la victoria. Aun así, meses después, Wright aseguró que no espera que ese antecedente sirva como guía práctica, porque se trata de un partido diferente, con otro rival y con apuestas distintas.
El delantero sostuvo que vio un plan bien definido del conjunto australiano y que le parece un equipo complicado de desarmar. Agregó que el rival es peligroso en transiciones y que cuenta con jugadores fuertes en zonas decisivas del campo, lo cual le permitió ser efectivo también contra Turquía. Wright interpretó que Turquía entró al partido con cierta confianza excesiva, y afirmó que el equipo estadounidense no cometerá el mismo error. En su criterio, todos los equipos del torneo merecen estar allí por su nivel, por lo que el grupo se siente listo para el reto.
En lo físico, Estados Unidos espera continuidad con lo que se vivió en el duelo anterior. Wright señaló que el partido del otoño fue duro, con una entrada exigente que terminó lesionando a Christian Pulisic. Por ello, anticipó que habrá un nivel similar de “pelea” y de intensidad, especialmente porque ambos equipos conocen lo que está en juego para avanzar en el recorrido del Mundial.
Tyler Adams también habló de la competitividad que se vio en aquel encuentro y de la necesidad de igualar la intensidad. Recordó que el rival planteó desafíos complicados y que el equipo tuvo que responder con el mismo ritmo. Al llegar al descanso, dijo que el entrenador no quedó conforme con la forma en que permitieron que el rival “pegara” sin contestar. Para este nuevo partido, Adams remarcó que el equipo podrá prepararse mejor para entender cómo jugará Australia.
El debate del “layup” y las consecuencias de la amarilla
En los últimos meses, jugadores y seguidores australianos se aferraron a una frase que se difundió en diciembre. En el momento en que se realizó el sorteo, el analista de CBS y ex mediocampista de los New York Red Bulls, Mike Grella, calificó a los Socceroos como un “camino fácil” para la selección estadounidense.
Grella fue presionado por medios australianos para que se retractara, pero mantuvo su postura. Afirmó que no veía posibilidades reales de competir contra el equipo de Estados Unidos, sosteniendo que la única forma de jugar sería defendiendo con el objetivo de sostener un 0-0. También argumentó que existen niveles de calidad: en su opinión, la selección estadounidense cuenta con futbolistas acostumbrados a competir cada semana en Europa y que Australia no tendría el mismo contexto competitivo.
Tyler Adams, quien compartió vestuario con Grella en los Red Bulls, no estuvo de acuerdo con la evaluación, sobre todo después del partido contra Turquía. Adams sostuvo que ese tipo de comentarios no ayuda a nadie y que, de ningún modo, el encuentro será un trámite. Por el contrario, aseguró que será de los partidos más difíciles del torneo. Señaló que vieron a Australia competir a un nivel muy alto, que el equipo fue combativo y listo, y que tácticamente mostró una solidez notable. En consecuencia, Adams concluyó que el partido no será un “camino fácil”.
Si hubo un punto negativo del triunfo del viernes, fue la amarilla que recibió Adams. Eso implica que se perdería el cierre de la fase de grupos ante Turquía si volviera a acumular otra tarjeta en el choque contra Australia. Y, más allá de la fase de grupos, también perdería el primer partido de la ronda eliminatoria si el equipo avanzara y Adams recibiera una amonestación en el duelo contra Turquía.
Adams tomó el tema con humor y dijo que “vive con las amarillas”, indicando que su gestión es parte del juego. Aun así, remarcó que en el segundo encuentro no puede bajar la intensidad ni “soltar el acelerador”. Para él, la clave es ser agresivo con responsabilidad. En el tercer partido, reconoció, el peso de una nueva tarjeta sería aún mayor porque significaría quedar afuera de la fase eliminatoria, pero en el segundo, insistió, el plan es mantener el ritmo alto durante los 90 minutos.