EE. UU. se prepara para el Mundial 2027 ante Brasil en un duelo al rojo vivo
El ambiente se calentó, el partido se volvió un escenario caótico y hasta áspero, pero era exactamente el tipo de prueba que necesitaba la Selección de Estados Unidos para prepararse para las eliminatorias del Mundial Femenino de la FIFA 2027. En la previa del otoño, el equipo buscó un desafío incómodo y lo encontró en Brasil: dos noches intensas, marcadas por el ritmo local, la presión constante y, sobre todo, una sucesión de expulsiones que dejó huella en el Arena Castelao de Fortaleza.
Dos partidos en Brasil, misma rival y una lección de carácter
El primer encuentro terminó con derrota del combinado estadounidense ante Brasil por 2-1. El mensaje principal fue claro: debían soltar la pelota con más rapidez, aprovechar mejor sus oportunidades y responder de forma más efectiva al tempo y a la asfixiante presión del rival.
Tras ese golpe, el martes Estados Unidos reaccionó y niveló la serie al vencer 1-0 a Brasil. El duelo se transformó en tema de conversación mundial después de que se mostraran ocho tarjetas rojas en el Arena Castelao, un número inusual que tiñó el partido de tensión y desorden, además de convertirlo en una prueba extrema para la manera en que el equipo gestiona la intensidad.
Las expulsiones cambiaron el guion: quiénes se fueron antes
La mayoría de las rojas llegaron cuando el juego ya estaba entrando en su tramo final. En varios casos, las sanciones cayeron sobre el cuerpo técnico de Brasil, aunque también hubo responsabilidad dentro del campo. En el minuto 90+4’ se recibió una doble consecuencia: Beatriz Zaneratto Joao fue expulsada. Luego, en el 90+9’, le tocó el turno a Tarciane.
Con las tarjetas en el centro de la escena, también quedó mucho material para analizar el desempeño del equipo estadounidense en ambas jornadas: la forma de sostener el nivel, la capacidad de reaccionar ante el ruido, y la habilidad para resistir el acoso permanente del rival brasileño.
- Estados Unidos perdió el primer juego en Brasil por 2-1.
- El martes, el equipo se impuso 1-0 para empatar la serie.
- Se registraron ocho expulsiones en el Arena Castelao.
- Beatriz Zaneratto Joao recibió una roja en el 90+4’.
- Tarciane fue expulsada en el 90+9’.
Emma Hayes celebró la presión y el crecimiento del equipo
Más allá de los incidentes, el entrenador de Estados Unidos, Emma Hayes, puso el foco en el aprendizaje. Para ella, el valor estuvo en exponerse a un escenario incómodo, con tensión real y presión sostenida.
“Me encanta la presión, y a mis jugadoras también, porque si no puedes asumir responsabilidad en estas situaciones, entonces ¿para qué jugar? Estamos creciendo, y me gustó”, declaró tras el partido.
Con dos compromisos disputados en Brasil, algunos futbolistas mostraron su mejor versión mientras otros vieron cómo el contexto les pasó factura y descendieron en el orden interno del plantel.
Rendimientos individuales: subidas, ajustes y señales de cara a las eliminatorias
La gran pregunta era quién elevó su valor tras estos dos partidos y quién lo vio caer. En ese análisis, Wilson fue la que más sobresalió en términos de impacto directo y protagonismo ofensivo.
Wilson: electricidad constante y gol repartido entre el caos
Si hubo una jugadora que incrementó su protagonismo tras las dos noches en Brasil, fue la delantera Sophia Wilson. No solo mostró potencia y presencia física: además, recibió un trato difícil. Brasil la defendió con mucha intensidad, pegada a su espalda, con pocas oportunidades para girar y encarar con comodidad.
Aun así, Wilson encontró espacios gracias a su atrevimiento y a recursos con clase. En ambos partidos se mantuvo como la única autora de la anotación para Estados Unidos, y en el primer juego inició y consiguió su gol número 25 como internacional en 62 partidos con la selección. Además, se convirtió en la novena madre en marcar con la USWNT.
Tras el primer duelo, Wilson comentó: “Siempre se siente bien anotar con este equipo y aportar de cualquier manera que pueda”. En el partido del martes, el trabajo de Wilson fue determinante antes de que el tanto se registrara como autogol para Brasil.
Sobre cómo manejaron el contexto, agregó: “No es que no sea nuestro estilo ponernos como para reclamarle al árbitro en esa zona; lo que hacemos es mantener la calma, hacer lo que sabemos hacer y controlar lo que podemos”.
Yohannes: buena actitud, pero problemas de ubicación en el centro
Lily Yohannes mostró señales de cansancio por el ritmo frente a Brasil, algo que no había quedado tan evidente en encuentros anteriores. No se vio dominada por los nervios ni superada por la velocidad del juego, pero sí apareció una sensación de desorientación en el medio.
Yohannes suele rendir mejor al lado de Lindsey Heaps, con quien construyó una química sólida tanto dentro como fuera de la cancha. Sin embargo, en este par de partidos sufre un desajuste: se movió demasiado fuera de lugar en ambos juegos, jugó demasiados pases planos y, durante tramos prolongados, se notó un paso de desventaja respecto al tempo del partido.
Además, el tipo de atmósfera que enfrentó no era algo que hubiera vivido con tanta magnitud a nivel internacional. Se esperaba que “nadara” en ese mar de intensidad, pero no tuvo el suficiente contacto con el balón y no conectó con la regularidad que suele mostrar en los pases filtrados con picardía, justo los que suelen volverla peligrosa.
De todos modos, Hayes dejó claro que quiere seguir invirtiendo en ella. “Más partidos como estos solo ayudarán a su desarrollo”, se entiende en el enfoque: la experiencia servirá para empujar su rol en un mediocampo estadounidense que está muy competido.
Kennedy Wesley: firmeza total en presión y duelos
La defensa Kennedy Wesley, del San Diego Wave, fue sobresaliente ante Brasil, incluso cuando Estados Unidos cambió a un esquema de tres centrales. La tarea incluyó lidiar con balones directos por encima y con la velocidad que presenta el tridente ofensivo brasileño.
Lo más valioso de Wesley para el futuro del equipo es su temple bajo presión y su dureza en los mano a mano. En la forma de leer el peligro y permanecer serena cuando el partido se acelera, se notan similitudes con el tipo de lectura táctica de Naomi Girma. Wesley y Emily Sonnett también construyeron una sociedad sólida: Sonnett solía ir primero por el balón, mientras Wesley quedaba como cobertura en la retaguardia.
Después del partido del martes, Wesley explicó: “Desde el inicio emparejamos su físico por completo. Nos propusimos frustrarlos, como vencerlos con su propio estilo, y creo que como conjunto nos activamos para eso. Peleamos, ganamos duelos individuales y eso nos empujó para el resto del juego”.
Ese empuje colectivo se notó. Y, en su valoración del contexto, añadió: “Esto es como un ensayo para nosotros. ¿Qué mejor atmósfera que esta? Es una gran prueba, y que podamos seguir peleando, luchando y conseguir un gol al fondo del marcador dice mucho de lo que queremos ser en un año. Es emocionante”.
Aunque Girma y Sonnett parecen seguir siendo la pareja preferida de Hayes, no sería extraño que Wesley se mantenga dentro del grupo cuando lleguen las eliminatorias. Ya demostró que puede competir contra equipos de los más rápidos y físicos del mundo, y que se adapta a distintas configuraciones defensivas, tanto en línea de cuatro como en una de tres.
Gisele Thompson: experiencia dura, pero aprendizaje necesario
Gisele Thompson no tuvo un mal rendimiento en el primer partido, pero le faltó capacidad física para seguir el ritmo: la mezcla de fuerza, agresividad y velocidad con la que juega Brasil la pasó por encima en ciertos momentos. No disputó el segundo encuentro, pero considerando lo que mostró en la primera noche, fue un día especialmente complicado para una lateral: con Kerolin, Maranhão y Zaneratto sin bajar revoluciones.
En el primer gol de Brasil, cuando Maranhão venció a las estadounidenses, Thompson estaba ubicada como segunda defensora. Se pudo esperar que colaborara para impedir el servicio que terminó en problema, pero tras una disputa poco convincente, la pelota acabó cabeceada desde el poste lejano por Maranhão.
El segundo tanto brasileño fue aún más duro: empezó con un pase cuadrado que disparó una transición rápida desde el mediocampo. En ese movimiento, Thompson no estaba en el lugar necesario y quedó totalmente superada hacia el lado contrario del campo.
Para Thompson, fue la primera vez que se enfrentó a algo tan masivo y caótico. La vivencia, por difícil que fuera, puede convertirse en un elemento de mejora. Hayes también lo reconoció al hablar del ambiente: “Es una atmósfera increíble. Por más que puedas preparar a tu equipo, no sabes realmente hasta que la vives. Estoy segura de que para muchas jugadoras es la primera vez que experimentan una intensidad así de la grada”.
En recuperación y en colocación, Thompson tendrá que ser más precisa y más efectiva si quiere asegurar un lugar dentro del grupo de laterales para las eliminatorias.
Trinity Rodman: crece por actitud, trabajo y físico
Trinity Rodman vio subir su valor porque, sin su esfuerzo constante y su físico, Sophia Wilson no habría tenido su primer gol con la selección. Muchas de las contribuciones de Rodman durante ambos encuentros fueron de esos aportes silenciosos, de desgaste y de impacto indirecto, pero decisivos para que el equipo sostuviera el ritmo.
Rodman se ajusta bien al tipo de partido que propuso Brasil: invita a la presión y esa presión la potencia. Aunque se notó un punto de falta de precisión técnica, devolvió cada oportunidad a Brasil con insistencia. Después de una tarjeta amarilla y una lesión hacia el final del primer compromiso, se abrieron dudas sobre su estado real y si llegaría al segundo juego.
El martes estuvo disponible. Entró tarde, pero aunque no logró marcar, el nivel colectivo no bajó y su presencia fue clave para sostener el tempo, incluso cuando el partido se estiró más allá del minuto 90.
Datos del cruce y conclusiones para el tramo decisivo
| Fecha (según el relato) | Local | Marcador | Resultado para EE. UU. |
|---|---|---|---|
| Primer partido | Brasil | 2-1 | Derrota |
| Martes | Brasil | 0-1 | Victoria |
Con todo lo ocurrido—desde las exigencias tácticas hasta el impacto emocional de un partido descontrolado—Estados Unidos encontró el tipo de ensayo que buscaba antes de las eliminatorias del Mundial de 2027. Las expulsiones, la presión brasileña y las respuestas individuales dejaron señales claras: hay jugadoras que ya tomaron nota y otras que necesitarán ajustar ubicación, precisión y lectura del ritmo. En cualquier caso, el mensaje de Hayes fue contundente: crecer en escenarios difíciles es parte del camino.