El Barcelona se queda sin Laporte: el Athletic frustra el plan para la zaga
El Barcelona frustró su intento de reforzar la zaga con un central zurdo y, con ello, deberá afrontar el arranque de la temporada europea y doméstica sin el jugador que tenía en mente para cubrir un rol táctico muy específico. La operación que tomó fuerza durante el verano tuvo como nombre propio a Aymeric Laporte, pero el Atlético Club cerró el paso al no acercarse a la valoración que el entorno azulgrana consideraba razonable.
La prioridad del Barça era incorporar un defensa zurdo con capacidad de ocupar el espacio que dejó Íñigo Martínez tras su salida el verano anterior. En ese contexto, Laporte apareció como el objetivo principal, especialmente por lo que transmitió en el Mundial de 2026: el central español, de 32 años, fue seguido de cerca por el director deportivo Deco mientras España avanzaba hasta ganar el torneo. Durante la competición, el combinado nacional encajó solo un gol en el camino al título, un dato que reforzó la convicción interna de que Laporte podía aportar solidez inmediata a la línea defensiva.
Además, el vínculo con el plantel no se limitaba a la teoría. Laporte compartió terreno con Pau Cubarsí durante el campeonato y la dupla funcionó de manera convincente, algo que terminó de persuadir a la directiva catalana de que la adaptación sería rápida. En el plano deportivo, el jugador también sumaba un currículum relevante: seis títulos de Premier League, una Champions League y dos grandes trofeos internacionales.
El movimiento, sin embargo, se encontró con un escollo económico. El interés del Barcelona se apoyaba en la posibilidad de activar una cláusula de rescisión “asequible”, que desde el entorno del futbolista se habría trasladado con la intención de situarla apenas por debajo de los 15 millones de euros. Pero cuando el Athletic Club trasladó sus exigencias financieras, la distancia con lo que el Barça estaba dispuesto a asumir resultó demasiado amplia y la negociación se cortó de inmediato, sin llegar a una fase avanzada.
Deco ya había dado pasos previos: se iniciaron contactos preliminares con los representantes del jugador durante la gira de pretemporada del Barcelona por Estados Unidos. La idea era retomar conversaciones con formalidad después del Mundial, pero el escenario cambió rápido al hacerse pública la valoración del Athletic, que terminó por frenar cualquier avance real.
Este fracaso también pone de relieve el clima de tensión que existe entre el Barcelona y el Athletic Club, una fricción que se mantiene viva después del intento prolongado —y finalmente infructuoso— de fichar a Nico Williams. Con ese antecedente, el club catalán evitó embarcarse en otro episodio largo y costoso: una vez fijado el precio, se desistió por completo de la operación.
La postura del Barça se acentúa además por la situación contractual del central: Laporte tiene vínculo con el Athletic hasta junio de 2028, tras su regreso a Bilbao por 10 millones de euros procedente de Al-Nassr el año pasado. Con ese panorama, la dirección deportiva consideró que no era viable forzar una salida en los términos exigidos.
El verano no terminó con un fichaje alternativo en esa posición. El club exploró otras opciones para un central zurdo, entre ellas el nombre de Ruud Nijstad, vinculado al FC Twente, aunque tampoco se alcanzó un acuerdo. Así, el Barcelona cerró el mercado sin sumar al refuerzo defensivo que buscaba con urgencia.
Ahora toca gestionar un otoño exigente con menos margen de maniobra. El cuerpo técnico deberá sostener el rendimiento defensivo apoyándose especialmente en Cubarsí y en las alternativas actuales del centro de la zaga, mientras la fase de grupos de la Champions League se intensifica. En paralelo, la dirección del club mantiene la puerta abierta: si el plan de refuerzo continúa siendo una prioridad, el Barcelona podría reactivar la búsqueda de un defensor zurdo cuando se abra el mercado de enero.
Pese al revés con Laporte, la dirección del Barcelona se muestra conforme con el balance global del verano. La intención es no repetir el tipo de negociación que acabó dilatada y complicada, y enfocar recursos en el tramo decisivo de la temporada con la plantilla disponible.