España sufre pero gana 2-1 a Bélgica y se mete en semifinales del Mundial
España sufrió más de lo esperado para dejar en el camino a Bélgica y sellar su billete para las semifinales del Mundial, con un 2-1 que se decidió en los instantes finales. El guion del partido se mantuvo con tensión hasta que Mikel Merino, desde el banquillo, marcó el tanto decisivo tras aprovechar un error de la portera belga, Sanne Lammens. El triunfo no solo significó el pase de ronda, sino también un mensaje claro: aunque el equipo todavía no alcanza su mejor versión de forma constante, cuando aprieta arriba y sostiene con solidez atrás, puede convertirse en un rival temible para cualquiera.
En cuanto a las sensaciones colectivas, el conjunto español aún no está “engrasado” al cien por cien, pero su capacidad defensiva y la calidad diferencial en ataque le otorgan un peso específico enorme. Ese equilibrio fue clave para sostener el resultado cuando Bélgica se mostró firme y planteó resistencia durante gran parte del encuentro, obligando a España a insistir hasta encontrar el momento exacto para inclinar la balanza.
Valoración del entrenador (sobre 10)
Luis De la Fuente recibió una calificación de 8. El acento recayó, una vez más, en la incorporación de Merino, que volvió a aparecer como un recurso determinante en los tramos finales. También se destacó la intención de sus cambios previos, con el objetivo de dotar al equipo de más ritmo y de más capacidad para generar peligro con transiciones más incisivas. Aun así, antes del partido la decisión de dejar fuera a Pedri se percibió como una apuesta grande, aunque Fabián Ruiz terminó respondiendo con creces, especialmente al participar en la apertura del marcador.
Además, se resaltó que el seleccionador no se alteró cuando Bélgica logró sostener el choque. En lugar de cambiar la hoja de ruta de forma precipitada, insistió en que España mantuviera el plan y buscara con paciencia el gol que llevara la historia a su favor. Al final, el plan funcionó y el equipo encontró el premio justo.
Notas individuales de los jugadores (1-10; 10 es lo mejor)
Unai Simón, 5. No estuvo a su nivel habitual, sobre todo en el primer tiempo: no solo no logró detener el único disparo entre los tres palos, sino que también mostró imprecisiones con el juego largo. Esa falta de conexión con el resto del equipo afectó la capacidad de España para subir líneas con fluidez. Cuando el partido entró en una fase decisiva, se lanzó de manera poco prudente fuera del área y estuvo cerca de complicarle la noche al conjunto.
Pedro Porro, 7. Se mostró incansable y participó en el ataque con frecuencia, aunque sin descuidar su faceta defensiva. Su trabajo ayudó a frenar a Jérémy Doku y, además, el perfil ofensivo le permitió aprovechar el momento en el que Yamal tuvo más dificultades en la primera parte para empujar posiciones y convertirse en una pieza importante del peligro español.
Aymeric Laporte, 7. Fue un partido en el que no recibió un volumen alto de exigencias defensivas. Gran parte de su trabajo se centró en abrir el campo gracias a su calidad para pasar y mover el balón. Luego, tras la salida errática de Simón desde la portería, Laporte apareció con una intervención clave y decisiva para cortar la jugada.
Pau Cubarsí, 6. Partido irregular. Por un lado, algunas de sus entregas rompieron líneas en el mediocampo y aportaron criterio. Por otro, sufrió en defensa en ciertos momentos: Charles De Ketelaere ganó la disputa aérea para empatar y, además, Cubarsí vio una amarilla después de ser superado por Kevin de Bruyne. En la segunda mitad, sin embargo, se le vio más centrado y con mejor control.
Marc Cucurella, 7. Mostró intención constante de avanzar cuando tuvo el espacio y sostuvo su posición para ensanchar el campo. En defensa no tuvo demasiado trabajo desde su banda, lo que le permitió mantener la energía ofensiva con orden.
Rodri, 8. Volvió a ser el Rodri que España necesita: en varios tramos llevó el control del partido y funcionó como el corazón de lo que hizo el equipo. Optó por lo simple en momentos clave, pero a la vez impuso su presencia y marcó el ritmo con criterio.
Fabián Ruiz, 7. No alcanzó el nivel de influencia que suele aportar Pedri en la salida y en el ritmo de juego con pases, pero sí tuvo un impacto importante en el marcador: se lanzó y logró aparecer para el 1-0. En el segundo tiempo perdió protagonismo y terminó siendo sustituido por el jugador que había ocupado su lugar al inicio, Pedri.
Dani Olmo, 6. Comenzó con chispa y se le vio activo durante los primeros minutos, aunque con el paso del tiempo fue perdiendo efecto. Le faltó producir situaciones claras, un detalle que se notó como una debilidad de su partido. En la segunda mitad su rendimiento fue claramente menos efectivo.
Álex Baena, 6. Dejó buenas sensaciones al principio como mediapunta con recursos, pero después se apagó. Pudo haber sido reemplazado antes del descanso, aunque finalmente no salió hasta después, cuando fue sustituido antes de la media hora por Ferran Torres.
Lamine Yamal, 6. Se notó su deseo por recibir y girar para generar peligro. Hubo momentos en los que exhibió su capacidad para desordenar a Bélgica y obligar a retroceder a la defensa rival. Sin embargo, no logró culminar con claridad: le faltó el impacto final. Además, su Mundial, por sus estándares, siguió siendo decepcionante. Aun así, dejó algunos centros buenos, incluido uno que estuvo muy cerca de terminar en gol a través de Ferran, aunque en general el partido volvió a mostrar una falta de cierre.
Mikel Oyarzabal, 5. En el primer tiempo sostuvo bien el balón, pero no consiguió meterse con la frecuencia necesaria en el juego. Aunque firmó algunos detalles de calidad, no terminó amenazando con la contundencia que se le exige para liderar la línea. Fue reemplazado pese a que España todavía buscaba el tanto, una señal de que, pese a su esfuerzo previo a lo largo del torneo, no encaja como el hombre más determinante en la punta.
Suplentes (entraron después del 70’ y no reciben nota)
Mikel Merino, 8. De nuevo fue el héroe del encuentro. España siguió confirmando su valor como “supercambio” y volvió a demostrar hasta qué punto puede ser una pieza en la que el equipo confíe en los momentos decisivos.
Pedri, 6. Tras entrar no dejó una actuación especialmente sobresaliente, aunque se notó su intención de mantener el ritmo y que el balón circulara mejor. Cuando tuvo espacio, ayudó a abrir el campo con su excelente repertorio de pases. Habrá que ver si logra recuperar su lugar de cara a las semifinales.
Ferran Torres, 5. Buscó generar problemas con movimientos y desmarques, incluso aprovechando errores, pero no logró concretar en acciones finales que cambiaran el partido.
Nico Williams, 5. Tuvo algunos contactos con el balón, pero no consiguió encarar a Bélgica con la frecuencia que él mismo hubiera querido para desequilibrar de forma más directa.