FIFA responde a la polémica del FIFA Forward Enterprise de Gianni Infantino
La FIFA salió al paso de la ola de críticas que ha provocado su proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), cuestionado por federaciones, confederaciones continentales y sectores del ecosistema futbolístico por el alcance de su propuesta de reordenar actividades comerciales y operativas bajo una entidad subsidiaria. En un comunicado público, el organismo que preside Gianni Infantino aseguró que se trata de “informaciones incorrectas” difundidas en medios y defendió que el plan no implica una venta del fútbol.
FFE: incentivos, condiciones y debate abierto
| Elemento | Cifra / fecha | Contexto |
|---|---|---|
| FIFA Forward Development | 20 millones USD por asociación (2027-2030) | Financiación vinculada al proyecto para cada federación miembro (MA), independientemente de su postura. |
| FIFA Fast Forward Programme | 20 millones USD adicionales (pago único) | Programa voluntario, con el argumento de que estaría respaldado por inversión externa sin alterar la gobernanza global. |
| Decisión final | Votación y consulta previa | Las federaciones miembros podrán aprobar, rechazar o modificar el proyecto; si no hay mayoría, no se implementa el FFE. |
La FIFA negó que el movimiento suponga “un recorte” o una transferencia de activos clave del deporte. “Nadie está vendiendo el fútbol. Esto no es algo que la FIFA consideraría”, subrayó el organismo, en respuesta al rechazo que ha generado la propuesta por parte de distintos actores que temen una cesión encubierta de valor comercial.
Para intentar cerrar la brecha con las entidades más escépticas, la FIFA puso cifras sobre la mesa: prometió que cada asociación miembro recibirá 20 millones de dólares en fondos del programa FIFA Forward Development entre los años 2027 y 2030, incluso si la federación no apoya el proyecto. Además, sumó un componente complementario: una financiación voluntaria con un pago único de otros 20 millones por asociación a través del FIFA Fast Forward Programme, que la FIFA afirmó que estaría respaldado por inversión externa y que no cambiaría la estructura general de gobernanza del fútbol.
El comunicado también intentó responder a la preocupación de confederaciones —incluida la UEFA— que se sintieron sorprendidas por el calendario y por cómo se está planteando el debate. La FIFA remarcó que el proyecto seguirá abierto a discusión y votación, y rechazó la idea de que una sola entidad regional pueda decidir o bloquear la propuesta en nombre de las 211 federaciones miembro.
“Todo el mundo tiene derecho a expresar su oposición y a pedir aclaraciones, pero ninguna entidad puede reclamar representación de las 211 asociaciones miembro. Cada MA debe poder revisar la propuesta y tener voz para moldear su propio futuro. Esos son los principios democráticos de la FIFA”, indicó el organismo.
La FIFA añadió que los documentos publicados hasta el momento deben entenderse como un punto de partida del proceso de consulta. Según el comunicado, las asociaciones miembros tendrán capacidad democrática para aprobar, rechazar o ajustar los términos, ya sea de forma total o parcial.
El futuro del FFE quedó condicionado a la aceptación mayoritaria. La FIFA confirmó que, si la propuesta no logra el respaldo de la mayoría de las federaciones miembro, las operaciones comerciales permanecerán sin cambios y el proyecto no se establecerá. En otras palabras: sin mayoría, no habrá FFE.
Con las confederaciones divididas por el ritmo con el que se está llevando el proceso y por las dudas sobre gobernanza, la consulta que viene se presenta como el tramo decisivo para definir el rumbo del fútbol internacional en el plano comercial. La FIFA busca que la mayoría de las federaciones termine por validar la propuesta, mientras las críticas continúan presionando el debate sobre cómo se gestionará el valor económico del deporte.