Foster Griffin y Zack Littell: ajedrez y control en épica victoria de Nats
BALTIMORE — Foster Griffin y Zack Littell compartieron el sábado por la tarde un pequeño cuarto en el clubhouse de visitantes, encorvados ambos sobre una mesa redonda. Entre los dos abridores casi no hubo charla: estaban concentrados en una partida de ajedrez.
Griffin, como un ajedrecista: precisión y control en victoria de Washington
| Momento | Dato clave |
|---|---|
| Juego (2° de serie) | Nacionales 4-3 a Orioles, en 10 entradas, en Camden Yards |
| Salida de Foster Griffin | 7 innings, 9 ponches, 3 hits, 2 boletos; 1 carrera no ganada |
| Marca y contexto | 112 lanzamientos (máximo para un Nats desde Patrick Corbin en 2022) |
| Racha y efecto | Primera victoria tras una racha de cuatro derrotas; quinto juego con alerta de ventaja |
Ver a Griffin lanzar, como ocurrió en el triunfo de los Nacionales por 4-3 sobre los Orioles en 10 entradas en Camden Yards, tiene mucho de ajedrez: hay movimientos calculados, paciencia y decisiones que buscan ventaja en cada turno.
En el caso del lanzador, el paralelismo es directo. Donde en el ajedrez hay seis tipos de piezas, Griffin cuenta con siete lanzamientos, empleados con una metodología similar a la de un tablero: cada recurso aparece en el momento adecuado, con un control preciso dentro de lo razonable.
El sábado, Griffin fue armando su ruta entre los 26 bateadores que enfrentó. Permitió apenas una carrera que no le correspondió (producto de tres imparables y dos boletos) en siete innings. Además, igualó su mejor marca de su carrera con nueve ponches, cifra que ya había alcanzado por tercera ocasión en la temporada.
Con esa actuación, Griffin se convirtió en el más reciente abridor de los Nacionales (excluyendo relevistas de entrada inicial) en limitar a una carrera o menos en cinco aperturas seguidas desde Aníbal Sánchez, en 2022.
Los 112 envíos que lanzó también dejaron huella. Fue la mayor cantidad de lanzamientos para un integrante de Washington desde que Patrick Corbin lanzó 113 en una salida el 28 de junio de 2022 ante Pittsburgh. Ese desempeño se suma a la mejor etapa de Griffin en su carrera, en su primera campaña completa en las Grandes Ligas y, además, su primer año como abridor en MLB.
El trabajo de Griffin encontró respaldo en una ofensiva de los Nacionales que por fin volvió a agarrar ritmo. Washington conectó en cifras de doble dígito por primera vez desde el lunes (cuando fue su salida anterior). Con ese impulso, el zurdo avanzó con solvencia hasta llegar a los siete innings por cuarta ocasión esta temporada.
Aun así, la ventaja no llegó con tranquilidad total. Los tres anotados de Washington no alcanzaron para darle colchón al bullpen: en la parte baja del octavo inning, el equipo permitió un par de carreras para empatar el partido. Fue la cuarta ocasión en sus últimos cinco juegos en que los Nacionales desperdiciaron una ventaja. Pese a eso, lo que quedó como el factor dominante fue la actuación de Griffin, que ayudó a dar el primer paso para recuperar impulso tras cortar una racha de cuatro derrotas.
Parte de lo interesante del repertorio de Griffin es que gira alrededor del cutter. Al contar con seis lanzamientos adicionales, puede volverse aún más estratégico que muchos abridores. En lo que va de la temporada, su recta de cuatro costuras ha sido su segundo lanzamiento más usado (17.8%), pero el sábado eligió su cambio más que cualquier otro secundario: 9.8% en el año, aunque el día del juego representó 17.9% de sus opciones. En contraste, la recta de cuatro costuras quedó en 12.5% de sus lanzamientos.
Esa capacidad de adaptarse y alternar recursos es precisamente lo que hace a Griffin una pieza singular y una amenaza constante en la rotación. En conjunto, es una de las razones por las que se ha ganado el reconocimiento como uno de los mejores abridores en las Grandes Ligas.
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