Hasan “Eberl” denuncia el plan de la FIFA de vender participaciones del Mundial
El fútbol internacional vive una sacudida política y económica tras una nueva oleada de críticas hacia el plan comercial de la FIFA. El director deportivo del Bayern Múnich, Hasan “Eberl”, se convirtió en el último alto dirigente en cargar con dureza contra la estrategia que impulsa Gianni Infantino, centrada en la posibilidad de vender participaciones del Mundial a firmas privadas a través de una entidad recién creada.
Durante una intervención el miércoles, el dirigente de 52 años no escatimó en calificativos. “Me da vergüenza que incluso hablemos de ideas así en el fútbol. El fútbol no nos pertenece”, expresó, y añadió que percibe que el organismo rector “existe únicamente para obtener ganancias”. En sus palabras, la molestia es tan profunda que le provoca “asco” el rumbo propuesto.
La tensión entre FIFA y sectores del fútbol europeo ha crecido hasta el punto de que se intensifican los rumores sobre un posible boicot por parte de federaciones vinculadas a la UEFA. En ese contexto, Eberl dejó claro que respaldaría una postura unificada en Europa contra el modelo de inversión que impulsa Infantino. “Si fuera así, entonces yo sí estaría a favor de que Europa tome una postura firme y diga: no, no participaremos”, sostuvo.
La polémica, sin embargo, no se limita a un único frente dentro del fútbol alemán. Matthias Sammer, ex figura del balompié y asesor de Borussia Dortmund, aportó una mirada más matizada, aunque sin perder el fondo del debate. El exinternacional reconoció el difícil equilibrio que enfrenta Infantino en la gestión moderna, pero advirtió que se está poniendo en juego la “credibilidad emocional” del deporte en la búsqueda de mayores retornos económicos para la organización global.
“Infantino primero tiene que lograr complacer a todos. Ese es su trabajo y el de la FIFA. Siempre hay una línea delicada”, señaló Sammer. Aun así, su principal preocupación se mantiene en el núcleo del juego: alertó sobre un riesgo real cuando la integridad del fútbol se ve afectada por decisiones externas.
Mientras las críticas se acumulan, Infantino mantiene el ritmo de ejecución del proyecto y marca un calendario estricto. Las asociaciones miembro tienen hasta septiembre para aprobar el acuerdo, con una promesa de ingresos millonarios para cada federación. En Europa, no obstante, persiste el escepticismo sobre las consecuencias a largo plazo para el sentido deportivo del torneo y la manera en que se preserva la esencia del Mundial.
Con Bayern y el entorno del dirigente como un termómetro visible del malestar, el foco inmediato se desplaza hacia las próximas reuniones de la UEFA. Allí, las federaciones decidirán si se alinean con el camino propuesto por la FIFA o si abren una ruptura histórica, en un escenario que ganaría fuerza cuanto más se consolide el rechazo al esquema de inversión.