Inglaterra busca escapar del “trauma” de Atlanta: lecciones olímpicas de 1996
ATLANTA—La selección de Gran Bretaña llegó a los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta con la ilusión de pelear por el éxito. Su idea era clara: contar con opciones reales de medalla gracias a nombres como Jonathan Edwards, Kelly Holmes y el equipo de remo. Sin embargo, apenas unas semanas después del arribo, la expedición regresó a casa con una sensación amarga: solo consiguió una presea dorada, su peor regreso desde 1952. El escenario les tendió una trampa y el equipo británico cayó de lleno.
Treinta años después, el aviso vuelve a planear sobre el conjunto de Thomas Tuchel en un partido de octavos de final de un Mundial que se juega en esta misma ciudad. En la previa del choque del miércoles, en el imponente Atlanta Stadium, el ambiente es de confianza y se espera que Inglaterra supere a la República Democrática del Congo por un margen cómodo. Pero la expectativa no equivale a la ejecución, y el paso a la siguiente ronda exige algo más que “llegar con intención”: hay que acertar con la preparación y, sobre todo, con la elección del once. No hay margen para confiarse en una ciudad que ya le cobró caro a la esperanza deportiva.
Quick facts
- En 1996, el equipo de Gran Bretaña volvió de Atlanta con solo 1 oro, su peor balance desde 1952.
- Inglaterra juega el miércoles en Atlanta Stadium un partido de ronda de 32 ante la República Democrática del Congo.
- Tuchel necesita un plan que combine preparación y selección inteligente para asegurar el pase a octavos.
- Inglaterra ha probado nueve combinaciones distintas en laterales y extremos en los tres partidos previos.
- El problema principal está en el lateral derecho por lesiones: Tino Livramento (lesionado antes del torneo), Reece James (se apretó tras el 0-0 con Ghana) y Quansah (salió tras 63 minutos ante Panamá).
- Nico O’Reilly aparece como titular; el lateral derecho sería, con alta probabilidad, Spence o Ezri Konsa.
- Inglaterra ha mostrado dificultades ante bloques bajos y tuvo problemas para romper a Panamá en la primera parte.
- La zona de ataque a la que se teme es el espacio entre Quansah y Konsa, con Yoane Wissa como amenaza.
En 1996, Chris Boardman tuvo que improvisar con el calor y la humedad: llevó su bicicleta de ejercicio al baño de su casa y puso el agua de la ducha a la máxima temperatura. Para el grupo de 2026, el panorama es distinto, con recursos y soluciones científicas para afrontar las condiciones ambientales. Si Inglaterra se “derrite” en Atlanta, no será por falta de preparación ni por el clima, considerando que el estadio cuenta con aire acondicionado. Aun así, tras toda la planificación, siguen abiertas varias incógnitas para Tuchel, y la más importante gira alrededor de su mejor versión del equipo.
El primer gran foco está en ambos lados del campo. En los tres encuentros disputados hasta ahora, Inglaterra ha alternado hasta en nueve combinaciones distintas entre laterales y extremos en las bandas derecha e izquierda. Hubo momentos donde el engranaje funcionó, pero también aparecieron tramos desordenados, con piezas que no terminaron de encajar con continuidad.
El rompecabezas del lateral derecho
El lateral derecho se ha convertido en el punto más sensible. Cuando Tino Livramento se lesionó el día previo al inicio del Mundial, Tuchel llamó a Trevor Chalobah para el plantel. La lógica del entrenador era que Jarell Quansah pudiera concentrarse más como respaldo de Reece James. Aunque las molestias físicas de James ya eran conocidas, logró completar los dos primeros partidos. El problema comenzó después del empate 0-0 con Ghana, cuando el músculo volvió a apretarse.
“Nadie podía prever eso”, comentó Tuchel.
Quansah arrancó como titular en el lateral derecho ante Panamá, pero tuvo que salir tras 63 minutos por un golpe en el tobillo. Al preguntarle si esas lesiones específicas le preocupaban por jugar con una posición concreta en el ojo del huracán, el técnico respondió: “Por supuesto. Claro que tenemos otra lesión en esa demarcación… es nuestro trabajo encontrar soluciones”.
Con esos contratiempos, Inglaterra se queda con apenas dos laterales disponibles: Nico O’Reilly y Djed Spence. O’Reilly sería el elegido para el duelo contra la República Democrática del Congo, mientras que Spence —aunque principalmente es lateral izquierdo— o Ezri Konsa —como defensa central— serían los candidatos para cubrir el costado derecho. Es, en el mejor de los casos, un escenario poco ideal.
Lo que Tuchel decida en esa zona impactará directamente en quién acompañe a la pareja de centrales. Si Konsa se mueve al lateral derecho, lo más probable es que John Stones sea el otro central junto a Marc Guéhi.
En general, la retaguardia inglesa ha dejado dudas durante el torneo. Encajaron dos goles ante Croacia y, frente a Ghana, tuvieron una suerte enorme al evitar conceder un penal cuando Konsa derribó a Prince Kwabena Adu con una entrada que cortó una acción peligrosa. En el duelo contra Panamá, al rival le resultó sencillo hallar espacio entre Quansah y Konsa por el lado derecho de la defensa. Por eso, el plan debe reforzar esa zona: de lo contrario, Yoane Wissa puede recibir con terreno suficiente para castigar.
Bandas, velocidad y la duda del “segundo carril”
Más arriba, tampoco hay total claridad sobre el extremo izquierdo de referencia. Bukayo Saka está lidiando con problemas en el tendón de Aquiles y no se le ve en su mejor punto de explosividad. Noni Madueke comenzó los partidos frente a Croacia y Ghana, mientras que Saka fue el elegido contra Panamá. Ninguno de los dos ha terminado de “apropiarse” de manera definitiva del rol de jugador de banda derecha en ataque, por lo que se espera que Tuchel le dé a Saka el tiempo y el espacio necesarios para volver a su estado al cien por cien, aunque Inglaterra lo necesita funcionando ya.
En la otra banda, Anthony Gordon salió de inicio ante Croacia y Ghana, mientras que Marcus Rashford volvió a aparecer como la alternativa habitual desde el banquillo. Rashford fue titular contra Panamá y generó desorden en el carril izquierdo, aunque le faltó el último paso para cerrar con eficacia. Por sensaciones, Rashford tiene una ligera ventaja, pero el panorama sigue siendo confuso.
Como ha ocurrido en los dos últimos compromisos, Inglaterra puede esperar tener bastante posesión el miércoles. La República Democrática del Congo, en cambio, mostró porcentajes de control variados: 25% en su empate 1-1 ante Portugal, 34% en su derrota 1-0 contra Colombia y 58% en su cierre de fase de grupos, cuando ganó 3-1 a Uzbekistán y llegaba como favorito. Cuando los congoleños juegan como el “menos favorito”, tienden a defender de forma compacta y a buscar frustrar al rival, un guion que obliga a Inglaterra a ser paciente y preciso.
Inglaterra tuvo dificultades ante defensas cerradas, como le ocurrió contra Ghana, y también le costó romper el bloque alto de Panamá en la primera parte del partido del sábado, que terminaron ganando 2-0.
En el medio, la elección de la combinación vuelve a ser clave. Lo más probable es que Tuchel regrese al tridente de Elliot Anderson, Declan Rice y Jude Bellingham, un esquema que el equipo ya conoce. Bellingham ha sido el jugador más destacado de Inglaterra en este Mundial, mientras que Rice fue reservado en el partido contra Panamá y Anderson ha disputado los tres encuentros.
El nombre que sorprende por su falta de minutos hasta el momento es Kobbie Mainoo. Wayne Rooney dijo en la BBC esta semana que le gustaría verlo como titular, aunque la opción parece poco probable para este partido.
Rooney explicó: “Yo pondría a Declan Rice como contención, y elegiría a Mainoo junto a Jude Bellingham. Mainoo te puede aportar un poco de todo, pero en zonas cerradas esa es su mayor fortaleza: sus pies en espacios reducidos y luego tiene un pase corto. Creo que es el único capaz de hacerlo en esas zonas”.
Hay demasiadas sugerencias circulando sobre el once de Tuchel, pero el entrenador suele ignorarlas dentro de su “burbuja”, como él mismo la llama. El martes por la noche, Tuchel realizó la última conferencia de prensa previa al encuentro y allí señaló las amenazas que representa la República Democrática del Congo, anticipando un choque de alto componente físico.
Salvo las bajas que afectan a Quansah y James, el resto del plantel está disponible. Ahora el reto pasa por ensamblar el equipo con coherencia y evitar que Atlanta vuelva a convertirse en una jornada amarga para el deporte británico.
“No importa lo que la gente piense que debería ser el partido, ni siquiera las posiciones de FIFA en el ranking. Responderemos esas preguntas cuando el juego esté en marcha. Necesitamos libertad, calma y estar listos para rendir. Creo que lo estamos. Veremos si tengo razón”, sentenció Tuchel.