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World-cup

Inglaterra ilusiona: apunta al Mundial y revive el “It’s Coming Home

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
30 junio 2026 10 min de lectura

Desde hace seis meses tengo una sensación fija que no logro sacarme de la cabeza: esta vez sí, “It’s Coming Home”. Inglaterra tiene argumentos para conquistar el Mundial por primera vez en seis décadas, y el resto de señales también apuntan en esa dirección.

Cada vez que se ha pedido una clasificación de favoritos rumbo al torneo, mi voto fue para los ingleses como número uno. Incluso cuando tocó imaginar escenarios antes de que empezara la competición, fui el único que se mantuvo firme con Inglaterra para ganar, pese a que —y sigue siendo así— ocupaban el tercer puesto entre los candidatos según las casas de apuestas. Parte de esa decisión tiene que ver con una terquedad personal, pero sobre todo con una idea simple: no veía grietas claras en el equipo.

El plantel, además, es tan amplio que piezas importantes ni siquiera entraron en la lista final. Desde la Premier League campeona, Arsenal aportó nombres como Ben White y Myles Lewis-Skelly, mientras que Real Madrid incluyó a Trent Alexander-Arnold. A ellos se suman el premio a mejor futbolista de la Premier 2023-24, Phil Foden, y el reconocimiento como jugador del año en Inglaterra 2023-24, Cole Palmer, que también se quedaron fuera de la convocatoria. Y lo más relevante: el entrenador puede armar un once con perfiles tácticos distintos, ya sea inclinándose por talento físico y eficacia, apostando por un bloque clásico y de empuje o construyendo un equipo con mucha creatividad, casi de estética más “fina”.

Thomas Tuchel optó, en líneas generales, por la primera vía: un planteamiento más funcional. Y ahí aparece el motivo por el que Inglaterra resulta tan tentadora. Tuchel es un técnico que ya ganó la Champions League y, además, es de los estrategas más sólidos para ganar un partido concreto. Su principal talón de club —esa sensación de que en algún momento se le agotan las explicaciones y termina quejándose por lo que no tiene— en una selección no pesa igual: si cuenta con lo que cuenta, debe competir con ello.

La fase de grupos, eso sí, me dejó con dudas. Tuchel priorizó la funcionalidad en su lista de 26, y durante buena parte de los partidos contra Ghana y Panamá el equipo se vio poco imaginativo. A eso se suma una preocupación extra en el carril derecho: Tino Livramento estuvo fuera por una lesión en la pantorrilla, y Reece James y Jarell Quansah fueron perdiendo ritmo por problemas físicos (respectivamente, en el tendón de la corva y en el tobillo). El resultado es una crisis que golpea justo donde menos conviene, y con hasta cinco encuentros aún por disputar, el lateral izquierdo de recambio Djed Spence podría terminar cargando con mucho más peso del esperado en el costado opuesto.

Ahora bien, los problemas no son exclusivos de Inglaterra. Los favoritos, en general, también han tenido fricciones.

España lidia con bajas propias, especialmente la de Lamine Yamal, y además ha atravesado tramos largos de ataque poco efectivo. Francia, como suele ocurrir bajo Didier Deschamps, concede el balón o el control del ritmo en ciertos periodos y termina dependiendo de estallidos aislados de calidad individual de sus nombres más rentables. Argentina, por su parte, ha mostrado un nivel alto, pero tuvo un camino más cómodo en el emparejamiento inicial y su producción ofensiva se sostiene casi por completo en que el máximo referente —con 39 años— siga marcando la diferencia con goles.

Inglaterra continúa siendo —junto con otros— el tercer candidato en las apuestas. Y aun así, hay una lectura posible: si no fueran Inglaterra, el equipo que históricamente se queda corto, quizá sus probabilidades serían incluso más altas. Con todo, sigo fiel a mi elección. El resto de argumentos explican por qué siguen siendo favoritos y, quizá, el favorito.

Razón 1: El efecto Premier League

Hay un beneficio directo de tener una base de talento asentada en Inglaterra, hogar de la Premier League, donde los perfiles se cruzan con estilos muy distintos, salarios elevados y una élite de entrenadores entre las más competitivas del planeta.

En algún momento, Inglaterra se aisló del resto del fútbol mundial con la idea de que no había nada que aprender. La lógica era casi circular: el país había inventado el deporte, así que, ¿quién podría superarlo jugando mejor?

Según lo que se recoge en Soccer Revolution, de Willy Meisl, tras la primera salida de Inglaterra en un Mundial —la humillación sufrida en Brasil en 1950— muchos periodistas ingleses ni siquiera se quedaron para el resto del torneo porque “apenas había ‘historia’ que contar”. Y aun después de una etapa de derrotas sonadas y de un único éxito internacional de peso —el Mundial de 1966, ganado en casa— el país no terminó de sentir la necesidad de evolucionar su fútbol como sí lo hicieron otras selecciones.

Pero a mediados de la década de 2020, el panorama cambió por completo: Inglaterra se convirtió en el mayor cruce de estilos del mundo. Gracias a la Premier League, los futbolistas jóvenes de mayor proyección se enfrentan con regularidad a los mejores rivales, pero también los de segunda o tercera línea. El aprendizaje no llega solo desde el juego: se vive el contacto con tácticas de posesión dominantes asociadas a la era de Guardiola, y también con todas las variantes que intentan frenarla o contrarrestarla.

En el plantel mundialista, 25 de 26 futbolistas jugaron la temporada anterior en clubes que aparecen dentro del top 30 mundial de Opta. Ni España ni Francia pueden acercarse a esa cifra. Inglaterra se discute por cantidad de talento, pero sobre todo por el grado de prueba que lo ha sometido el fútbol de clubes. Esa exposición hace que sea un conjunto con opciones reales de crecer y mejorar a medida que avanza el torneo.

Además, existe otro efecto Premier League: las jugadas a balón parado. Desde hace tiempo son una fortaleza del combinado nacional. Y en la temporada 2025-26, ninguna liga abrazó tanto la vida de las acciones de estrategia como la EPL, tanto por lo que eso produce en resultados como por el impacto estético que genera. En el Mundial, precisamente en la fase de grupos, Inglaterra lideró en disparos nacidos de estas situaciones (18), fue tercera en xG generado a partir de ellas (2.5) y quedó cuarta en goles provenientes de jugadas de estrategia (dos).

Razón 2: Cuando el partido se abre, Inglaterra manda

El Mundial, en la práctica, se divide en dos competiciones distintas para los grandes. Al principio es una prueba de capacidad para desactivar a los rivales que se encierran con bloques bajos. Luego, cuando avanzan las rondas eliminatorias y sube la calidad del rival, el juego suele abrirse un poco más: ambos equipos buscan controlar el balón y generar ocasiones.

Con Ghana, Inglaterra no superó a la primera el examen más duro ante un bloque bajo.

Frente a un equipo dirigido por Carlos Queiroz y con Ghana presentando un esquema casi de seis defensores, Inglaterra tuvo dificultades para romper el muro. Acumuló 270 toques en el tercio ofensivo, pero solo 33 dentro del área. Tiró 19 veces, aunque únicamente cinco estuvieron cerca de la portería, a menos de ocho metros, y solo uno —un fallo inesperado de Harry Kane en el minuto 86 tras un rebote— superó el umbral de 0.2 en xG.

Inglaterra obligó a Benjamin Asare a detener tres disparos, y aunque el dominio general fue claro —Ghana apenas acumuló dos intentos de remate y solo 10 toques en el área— el equipo no terminó de respirar al final. Hubo riesgo de un penal tardío que pudo cambiarlo todo y dejarles con un tropiezo. En el debut, en cambio, Croacia eligió un duelo más abierto y allí Inglaterra anotó una combinación temprana al inicio del segundo tiempo para terminar imponiéndose 4-2.

Panamá, que defendió profundo con mucha frecuencia como hacen los equipos que llegan como víctimas, aun así intentó atacar: realizó 13 disparos y jugó con un enfoque directo. Con el tiempo, Inglaterra encontró los espacios y firmó un 2-0 que le dio el paso.

Es cierto que todavía quedan varios conjuntos que se cierran. De hecho, su rival en octavos de final, Congo DR, permitió en sus primeros tres partidos un total de tiros equivalentes a 1.8 en xG, una cifra pobre: 0.6 por encuentro. Además, en Yoane Wissa, el equipo africano tiene a un goleador que de pronto se ha encendido. Eso pondrá a prueba lo que Tuchel y el cuerpo técnico aprendieron del partido ante Ghana, y si la respuesta no alcanza, puede aparecer una sorpresa.

Con todo, Inglaterra sigue siendo favorita, y si avanza, el estilo del torneo tenderá a volverse más favorable. Cualquiera de sus posibles rivales en octavos —México, tercero en xG permitido, o Ecuador, con una defensa cargada de talento de las “grandes” ligas— puede defender con intensidad. Pero también es cierto que ambos equipos intentan tener más protagonismo con el balón. En términos de probabilidades, el adversario más probable en cuartos sería uno de estos: Brasil, con potencial de contragolpe aunque capaz de sostener posesión, o Noruega, que tiene a Erling Haaland y un estilo centrado casi por completo en atacar, con poca estructura defensiva.

Así, aun cuando la calidad del oponente suele crecer en eliminatorias, el tipo de partido también suele favorecer más a Inglaterra con el paso de los minutos.

Razón 3: Tienen a Bellingham

Jude Bellingham es un mediocentro defensivo de primer nivel, aunque parezca actuar como un delantero por presencia e impulso. En el Borussia Dortmund brilló tanto en el rol de ida y vuelta entre áreas que el club tuvo que pedirle que se proyectara más hacia adelante. En su primer año en Real Madrid, encontró en el ataque algo que le encantó: acumuló 23 goles en todas las competiciones, tras haber firmado 24 durante tres temporadas en Dortmund. Parecía que eso hizo que se olvidara lo determinante que es como mediocentro, o quizá simplemente se evidenció quién no sigue la Bundesliga con atención, una liga que además tiene entretenimiento de sobra.

En los tres partidos de Mundial disputados hasta ahora, Bellingham ha sido el jugador de Dortmund y el de Madrid al mismo tiempo. Entre los futbolistas que registraron al menos 100 minutos en fase de grupos —y estamos hablando de un gran torneo— se ubicó segundo en goles y asistencias combinados (tres), cuarto en remates a puerta (cuatro) y noveno en recuperaciones en el tercio ofensivo (tres). Es un recordatorio de lo útil que puede ser para atacar, presionar y defender en todo el campo. Pero también aparece con números en el tercio “defensivo”: noveno en recuperaciones en esa zona (nueve), décimo en duelos terrestres ganados (18) y decimotercero en entradas exitosas (nueve).

Lo importante es que su impacto llega en ambos sentidos. Y contra Panamá, su contribución fue clave en el tercer encuentro.

Ahí, Bellingham marcó el primer gol de Inglaterra, asistió al segundo —a Harry Kane— y lideró al equipo en ocasiones creadas (cuatro), faltas ganadas (cuatro), entradas exitosas (cuatro), recuperaciones (siete) y duelos terrestres ganados (¡15!).

Dominó el partido con músculo y también con creatividad. Y si Inglaterra entra en una racha trabada, puede emerger como una solución casi “en solitario”.

Razón 4: No solo se ve bien: también rinde

Han pasado 24 años desde que el campeón eventual de un Mundial llegó a la fase de grupos sin perder puntos. Lo sabemos, pero eso no evita que se amplifiquen los comentarios negativos cada vez que un favorito no luce perfecto, especialmente cuando intenta superar a los rivales de bloque bajo mencionados antes.

España no logró convertir con claridad frente a Cabo Verde y dejó dudas ante Uruguay. Brasil se vio superado en términos de rendimiento contra Marruecos y mostró una desconexión durante buena parte del primer tiempo frente a Japón. Los equipos que ganaron todos sus partidos de grupos —México, Francia y Argentina— sumaron solo una victoria sobre un rival ubicado dentro del top 20 del ranking FIFA (Francia sobre Senegal). Y ninguno de ellos se midió con un nivel tan alto como el de Croacia, que fue el primer rival de Inglaterra en la fase de grupos (puesto 13).

Aun con dificultades relativas ante Ghana y, con menor intensidad, ante Panamá, Inglaterra continúa bien ubicada en ofensiva y excelente en defensa. Está segunda en tiros por posesión, cuarta en tiros a puerta, sexta en remates de alta calidad (con xG de 0.2 o más) y octava en xG generado. Sus seis goles lo colocan en un lugar más discreto, decimotercero, pero el resto de métricas sugieren que la producción pudo haber sido mayor, por falta de efectividad o por situaciones puntuales.

Mientras tanto, el equipo todavía no ha concedido ni un solo disparo de alta calidad. Además, registra el segundo mejor promedio de tiros permitidos por posesión y el tercero más bajo en xG permitido por tiro.

En el apartado de movimientos del juego, también destacan: es primero en faltas provocadas (52), primero en porcentaje de duelos ganados (55.1%), segundo en pases filtrados completados (ocho), segundo en pases progresivos permitidos (69), tercero en ritmo de posesión (64.8%), quinto en pases permitidos por acción defensiva (8.6), sexto en avances progresivos (276), séptimo en pases por posesión (7.9) y séptimo en avances progresivos concedidos (119). Ese perfil estadístico, en conjunto, es de los mejores del torneo y vuelve a colocar a Inglaterra entre los conjuntos con más margen para crecer mientras avanza la competencia.

Como prueba adicional de esa idea, también se menciona que en los últimos cinco grandes torneos —Mundiales y Eurocopas— a partir de 2018, solo Francia ha ganado más partidos que Inglaterra (17 contra 16).

Elegir a un ganador para una eliminatoria de cinco rondas es, en el fondo, un ejercicio de riesgo: incluso el favorito proyectado no debería tener más de una probabilidad entre cuatro o entre cinco. Francia y Argentina se han visto fuertes, y ninguno de los demás candidatos se ha autoexcluido con actuaciones dudosas (con la excepción tal vez de Portugal). Aun así, dentro de este escenario, apostar por Inglaterra tiene tanto sentido como cualquier otra elección.

Cuando existe la oportunidad de pronosticar algo que no sucede desde hace 60 años, se hace. Esta vez, la historia apunta a que “viene para casa”.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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