Inglaterra y Argentina, a por la semifinal: ambos sufrieron y sueñan con final
Inglaterra y Argentina llegan a una nueva etapa del Mundial con historias que se parecen en lo dramático: ambos equipos, pese a partir como favoritos en distintos niveles, han tenido que sufrir más de lo esperado para avanzar en eliminatorias. Los ingleses encadenaron remontadas y prórrogas con el sello de los grandes partidos, mientras los campeones del mundo han mostrado costuras que invitan a pensar que el duelo de Atlanta puede decidirse con detalles en el centro del campo.
Cómo avanzaron Inglaterra y Argentina por la fase eliminatoria
- Inglaterra, señalada entre las favoritas previas, se trabajó hasta el final una victoria tardía ante la poco temida República Democrática del Congo.
- Argentina también tuvo que estirar la cuerda en el tramo inicial de la eliminación directa: ante Cabo Verde en los dieciseisavos, necesitó otros 30 minutos para imponerse.
- Los “Three Lions” se enfrentaron a México en el Estadio Azteca y firmaron un triunfo histórico por 3-2 cuando ya estaban con un hombre menos.
- Los actuales campeones, con el mismo marcador de 3-2, dejaron atrás a Egipto remontando después de ir perdiendo.
- En cuartos de final, Inglaterra superó a Noruega gracias a un gol en la prórroga.
- En el mismo escenario, Argentina hizo lo propio ante Suiza mediante un tanto en el tiempo extra.
Mientras Inglaterra celebra el carácter que ha mostrado en el camino, el punto de partida para su confianza está en el desgaste ajeno. Si bien Argentina tuvo un grupo controlado, su recorrido en los cruces ha revelado grietas importantes y, además, ha tenido que jugar dos prórrogas en la fase eliminatoria, a diferencia de una sola de Inglaterra.
En la etapa de grupos, el equipo dirigido por Lionel Scaloni sí fue sólido: sumó el máximo de puntos en sus partidos contra Argelia, Austria y Jordania, con Messi como gran protagonista al convertir seis goles en tres encuentros. Pero cuando llegó el momento de los partidos de eliminación directa, la historia cambió y el campeón mundial dejó ver momentos complicados.
De forma llamativa, Argentina necesitó tiempo extra para eliminar a Cabo Verde en los dieciseisavos. Un autogol en el minuto 111 terminó siendo la diferencia, pese a que el salto de calidad y el ranking de la FIFA favorecían claramente a los albicelestes. Luego, en octavos ante Egipto, parecía que el equipo se quedaba sin combustible: cayó 2-0 con apenas 11 minutos por jugar y aun así rescató la victoria 3-2, con el gol definitivo en el tiempo de descuento de Enzo Fernández.
En cuartos, la esperanza de que el equipo acelerara se apagó temprano. A mitad del segundo tiempo, Dan Ndoye igualó para Suiza y Argentina se vio obligada a remar contra el marcador. El guion se complicó aún más después de que Breel Embolo recibiera una segunda tarjeta amarilla, considerada polémica por simulación tras una revisión del VAR. Aun con diez jugadores rivales durante los últimos 20 minutos, los argentinos volvieron a necesitar prórroga y un gol espectacular de Julián Álvarez para cerrar el pase.
Ese trayecto tiene un componente físico y otro táctico: Argentina concedió menos en grupos, pero en eliminatorias recibió cinco goles en tres partidos (seis si se incluye el tanto de Egipto que no subió al marcador en octavos). Para Inglaterra, ese registro es una señal clara: el campeón mundial ha sufrido ante rivales comparativamente menos temibles, y ahí puede estar una ventana real para atacar con intención.
En los tres partidos finales que ha disputado Argentina, el patrón del rival se repitió: transiciones rápidas, juego abierto por bandas y centros desde los costados. Son, precisamente, armas que Inglaterra considera esenciales para construir peligro. En ese contexto, Tuchel confía en que Anthony Gordon, Bukayo Saka y Jude Bellingham marquen diferencias en los instantes clave, justo donde el rival suele exponerse.
También hay palabras que refuerzan la lectura. Cristian Romero y Lisandro Martínez reconocieron que su defensa debe “enfocarse” y “mejorar”. Y Chris Waddle, figura histórica del fútbol inglés, dejó claro que para él el punto más frágil de Argentina está atrás.
“Creo que Argentina no es la mejor defensivamente. Sabemos lo buenos que son yendo hacia adelante con los futbolistas que tienen, pero en defensa me sorprende que muchos equipos no les ataquen más. Les falta un poco de velocidad y no hay tanta movilidad para regresar”, señaló Waddle en una intervención en el entorno de 10bet.
El exjugador añadió: “Si te atreves a ir a por ellos, vimos hace poco que no son tan sólidos defendiendo. Inglaterra puede ganar mucha confianza cuando vea a Argentina jugar y compruebe que no pueden sostener la defensa”.
Con ese panorama, la batalla parece tener un lugar concreto: el mediocampo. Si la sala de máquinas argentina no consigue proteger la línea, Inglaterra tendrá opciones serias. Y ahí se abre otra discusión táctica: la elección de Scaloni en eliminatorias ha sido llamativa, porque ha vuelto a una disposición en diamante con cuatro mediocampistas: Fernández, Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul y Leandro Paredes.
La intención se entiende: presionar y cargar el centro para generar espacio para Messi por delante. El argentino suele colocarse más profundo junto a De Paul a la derecha, Mac Allister a la izquierda y Fernández como “diez”. Sin embargo, esa forma de caja estrecha deja huecos en los costados, un espacio que los extremos han explotado durante el torneo, especialmente de cara a Ndoye contra Suiza.
En el partido ante los suizos, el extremo aprovechó la situación con Nahuel Molina por el carril derecho: De Paul, ya con desgaste por la carga de minutos, quedó expuesto en la cobertura. Es justo el tipo de escenario donde Gordon y Saka podrían encontrar combustible si sus compañeros consiguen servirles con criterio.
Jude Bellingham, además de Elliot Anderson y Declan Rice, tienen un frente exigente: De Paul y Paredes, que sin duda ya no están en su mejor momento, pueden ser un terreno para medir el ritmo. Por su parte, Fernández y Mac Allister serán rivales conocidos para el tridente inglés por su familiaridad con el fútbol de Premier League. Aun así, el planteamiento sugiere que Inglaterra podría llevar ventaja física y atlética en esas acciones.
En el plano de posibles ajustes, se informó que Scaloni podría introducir cambios tácticos de peso el miércoles: incluir a un futbolista más móvil como Exequiel Palacios, sumar a un extremo más específico como Giuliano Simeone o, incluso, virar a un 5-3-2 con laterales/carrileros, un sistema que ya utilizó en el cuarto de final del Mundial de 2022 contra Países Bajos.
Eso sí: más allá del dibujo, el partido puede romperse por detalles de actitud. Anderson, Rice y Bellingham tendrán que mantener la cabeza fría. En el otro lado hay especialistas en “artes oscuras” y en interrupciones que desestabilizan al rival; De Paul y Paredes, en particular, dominan ese tipo de situaciones que pueden sacar de quicio a un equipo encendido. Inglaterra no puede permitirse acumulaciones de tarjetas innecesarias.
Otro dato que deja la prórroga argentina en cuartos: Suiza se convirtió en el primer equipo capaz de frenar a Messi para que no marcara en este Mundial. Para Inglaterra, ese antecedente sirve como advertencia y también como motivo para creer: si el “10” no apareció con facilidad ante el rival mejor posicionado en Norteamérica, puede haber margen para contener su impacto.
El contexto ofensivo también es relevante. Después de dos eliminatorias intensas ante Cabo Verde y Egipto, Messi tuvo una participación más contenida frente al conjunto mejor ubicado entre los que Argentina había enfrentado hasta entonces en Norteamérica. Aunque asistió al inicio a Mac Allister en un gol desde un córner, no pudo anotar en las tres oportunidades claras que generó por cuenta propia.
Ese silencio genera preguntas: ¿podría ser el primer indicio de que el atacante atraviesa un tramo de menor chispa? En los meses previos al torneo se habló incluso de dudas sobre su estado físico y su edad, y en la previa del fin de semana se reportó que Messi habría estado entre quienes se ausentaron de una sesión del domingo para administrar carga. Las prórrogas y el nivel de exigencia del torneo, además, han sido una prueba constante para el campeón.
Wayne Rooney, leyenda de Inglaterra, lanzó otra lectura: más allá de su amenaza ofensiva, cree que Messi podría ser un punto débil para Argentina en el aspecto defensivo. “Puede ser un problema defensivamente para Argentina. No corre hacia atrás, pero tiene grandes momentos, como con Jude Bellingham. Tiene instantes decisivos y de mucha calidad”, afirmó Rooney en labores de análisis para BBC.
Sin embargo, incluso si Messi es el centro del debate, Inglaterra ve una oportunidad adicional: el resto de futbolistas de ataque argentinos aún no ha sido consistente de manera sostenida en el torneo. Con ocho goles en total, el desequilibrio principal sigue siendo del propio Messi, que suma seis más, mientras Lautaro Martínez está seis tantos por detrás del líder. Las dos dianas de Lautaro llegaron, primero, como penal ante Jordania y, después, con una definición sencilla en el tramo final de la prórroga contra Suiza.
En cuanto a Julián Álvarez, su explosión más reciente apareció gracias a un golazo que decidió el partido frente a Suiza. Aun así, su adaptación al torneo ha tenido altibajos: se ha sentido que le costó encontrar el ritmo, en un escenario marcado por la intención del delantero de salir de Atlético de Madrid durante este verano.
En consecuencia, Argentina ha dependido con fuerza de los goles de Messi y de aportes puntuales en diferentes zonas del campo. Si Inglaterra consigue neutralizar la amenaza principal, el campeón podría necesitar una inspiración específica de otras piezas para sellar el pase. Y, en ese terreno, Tuchel cree que su equipo tiene más margen para controlar el desarrollo.
Por su lado, es cierto que Inglaterra también ha tenido un motor claro: Bellingham y Kane acumulan seis dianas cada uno. Marcus Rashford es, por ahora, el único otro integrante de la plantilla que ha marcado en el torneo. Pero en el último tramo, el balance ha mejorado: Gordon y Saka han sido determinantes desde bandas y ya suman tres asistencias cada uno. El reparto ofensivo es más variado y eso aumenta el abanico de soluciones.
Para el partido del miércoles en Atlanta, el factor más decisivo podría ni siquiera estar en el césped: está en el banquillo. Este tipo de noches es el motivo por el que la federación inglesa cambió su enfoque, pasando de una figura más moderada como Gareth Southgate a un entrenador de perfil más contundente y respetado en copas como Tuchel. El alemán ya ha demostrado en el torneo que sabe leer los partidos de eliminación directa.
Su capacidad para decidir en momentos clave ha llevado a Inglaterra a su tercer semifinal en la historia de un Mundial, un logro importante después de décadas de frustación. Aunque Argentina y ambos equipos han sufrido sustos en el camino, en ningún instante se percibió que Inglaterra estuviera al borde del abismo; gran parte de esa estabilidad se explica por lo que ocurre dentro del área técnica.
Los ejemplos son claros: Gordon entró en la eliminatoria contra la República Democrática del Congo en los dieciseisavos y terminó participando en la asistencia para el doblete ganador de Kane. Inglaterra también sostuvo un nivel defensivo cuando se quedó con diez hombres ante México en el ambiente del Estadio Azteca. Y en el debut del torneo, Tuchel encontró un mensaje decisivo en el descanso ante Croacia. En conjunto, la campaña inglesa se ha definido por instantes como esos.
Tras el triunfo ante Noruega, Tuchel dejó una frase que resume su filosofía en este tipo de partidos: “Me lo estoy pasando muy bien. Siento que estoy muy vivo en esos momentos. Es justamente aquí donde quiero estar. No quiero estar en ningún otro lugar del mundo durante estos minutos. Y en este instante, en ningún sitio más del planeta”.
Si el técnico vuelve a acertar el miércoles en Atlanta, Inglaterra se acercará a una noche que puede marcar la diferencia y ponerlos a un paso de la grandeza.