Italia cae ante Bélgica y Calafiori lanza un mensaje de desafío a la afición
Italia comenzó la Liga de Naciones con una derrota que dejó señales de alarma en Roma. La selección cayó 0-2 ante Bélgica en el Stadio Olimpico, castigada por dos desajustes defensivos que Mika Godts y Dodi Lukebakio aprovecharon para darle a los visitantes un triunfo de enorme valor.
El estreno en esta nueva etapa de Roberto Mancini al frente de la Azzurra resultó especialmente decepcionante. Bélgica encontró facilidades para atravesar la zaga italiana en las dos acciones que definieron el encuentro, una fragilidad que volvió a poner el foco sobre el trabajo pendiente del cuerpo técnico.
Calafiori estrenó posición y admitió los errores
Riccardo Calafiori fue una de las novedades del equipo. El defensor del Arsenal actuó como lateral izquierdo por primera vez en su trayectoria con la selección absoluta, una demarcación que conoce bien por sus funciones habituales a nivel de clubes.
Tras el partido, el futbolista realizó un análisis autocrítico del rendimiento colectivo. “Vi cosas buenas por momentos. Acabamos de empezar a trabajar con un entrenador nuevo, pero hubo aspectos que no me gustaron: dejamos espacios y recibimos dos goles evitables”, explicó.
Calafiori remarcó que el grupo debe rescatar los elementos positivos, aunque no ocultó la magnitud del reto. “Hay muchísimo trabajo por hacer. Estamos al inicio de un proceso con un técnico nuevo y habrá que ver cómo evoluciona”, añadió.
Silbidos en el Olimpico
El malestar no se limitó al césped. El Stadio Olimpico presentó una asistencia reducida y los aficionados que acudieron expresaron su descontento con una sonora pitada hacia los jugadores italianos al término del encuentro.
El lateral reconoció que la reacción de la grada afectó al plantel. “Duele, porque por momentos sentí el cariño y la pasión del público. Tenemos que mejorar, todos lo sabemos, empezando por el próximo partido”, señaló.
Italia volverá ahora a los entrenamientos con la necesidad de corregir los huecos que Bélgica explotó en Roma. La presión ya es alta para Calafiori y sus compañeros, obligados a ofrecer una respuesta inmediata tanto en resultados como en funcionamiento para recuperar la confianza de su afición.