Kamada salva a Japón con un gol tardío y mantiene vivo el sueño mundialista
Kamada se convirtió en el protagonista de Japón el domingo al alcanzar su partido internacional número 50 y, con una intervención decisiva en el tramo final, rescatar un 2-2 que mantiene vivo el impulso de la selección. El centrocampista de 29 años desvió sin querer un cabezazo en el minuto 88, enviando el balón más allá de Bart Verbruggen para lograr el empate en el último suspiro. Tras el encuentro, el jugador valoró la jugada y el momento de “redención” después de un torneo complicado en Catar, asegurando que lo ocurrido fue una mezcla de fortuna y un sueño hecho realidad: “Fue solo suerte, pero para mí es un sueño hecho realidad”, dijo. “Un gol es un gol y pude ayudar al equipo. En el último Mundial no rendí bien, así que estoy muy contento de poder apoyar al conjunto”.
Datos clave del momento
| Elemento | Dato | Contexto |
|---|---|---|
| Partido internacional | 50º | Kamada fue decisivo con Japón |
| Acción clave | Minuto 88 | Desvío que permitió el 2-2 ante Bart Verbruggen |
| Racha y motivación | Tras un Mundial en Catar difícil | El jugador busca continuidad y mejora |
| Próximos rivales | Túnez y Suecia | Objetivo: resultados para asegurar clasificación |
Bajo las órdenes de Hajime Moriyasu, Kamada se mantuvo como un elemento de confianza, pero su evolución táctica ha sido determinante: al moverse hacia una zona más profunda del mediocampo, el ex futbolista de Lazio pasó a ser una pieza imprescindible. “En el fútbol moderno necesitamos más físico y, desafortunadamente, no soy un jugador especialmente rápido”, explicó. “Yo siempre pensaba que quería jugar como número 6, pero el entrenador me dijo que debía aprender más y ser más defensivo. Oliver Glasner me dio la posibilidad de desempeñarme como número 6 y he aprendido mucho sobre cómo defender. Ahora creo que tenemos muchos futbolistas rápidos, por eso juego en esa posición. Los otros diez hacen carreras profundas y aportan algo diferente. Desde que tenía 18 años siempre pensé que podía jugar como número 6”.
En esa transformación, la influencia táctica de Glasner aparece como un factor clave. El vínculo entre ambos se había construido antes en Eintracht Frankfurt y luego se reanudó en Selhurst Park. Aunque el técnico austríaco ya no está en el camino, su forma de entender el juego sigue marcando el presente. “Siempre he dicho que sus tácticas defensivas están entre las mejores del mundo y Japón también juega con el mismo sistema, un 3-4-3”, señaló Kamada. “Además, yo puedo ayudar al equipo en lo que podamos mejorar porque he aprendido mucho de Oliver Glasner. Hemos mejorado bastante, pero todavía no somos el mejor equipo nacional. Tenemos que defender bien y su esquema realmente funciona para la selección japonesa en este momento”.
Con la mirada puesta en el calendario, Japón tiene dos desafíos seguidos: primero se medirá a Túnez y después a Suecia. La selección necesita respuestas positivas con urgencia para encaminarse hacia la clasificación a las siguientes fases. La adaptación de Kamada resulta especialmente relevante para “Samurai Blue”, más aún considerando el escenario del grupo: Suecia marcha actualmente en lo alto tras una contundente victoria 5-1 sobre el rival del norte de África en la primera jornada.