Klopp y las polémicas pausas de hidratación: el motivo detrás de FIFA
Con el Mundial avanzando por Estados Unidos, Canadá y México, la FIFA ha puesto en marcha una medida que ya se ha convertido en tema recurrente: paradas programadas en el ecuador de cada tiempo. El objetivo declarado es proteger a los futbolistas del intenso calor propio del verano norteamericano, pero el efecto colateral, inevitable, es que el ritmo de los partidos y la experiencia del espectáculo se discuten partido a partido.
Jürgen Klopp, en cambio, ha intentado quitarle dramatismo al debate. Al referirse a la aplicación de la norma, el entrenador reconoció la lógica física de la decisión: “Hace mucho calor y eso es bueno para los jugadores”. Acto seguido, añadió que entiende la utilidad, aunque bromeó sobre el impacto para quienes dirigen desde la banda: “¿Es bueno para los entrenadores? Sí, me habría gustado. Quizá ahora mismo es un poco demasiado. Definitivamente es demasiado largo: para beber no necesitas dos minutos y medio o lo que sea. Pero ese es el punto”.
En su análisis, el técnico de 59 años también remarcó una diferencia clave entre vivir el partido en vivo y seguirlo por televisión. Según su lectura, el contexto cambia y la interrupción puede resultar, incluso, una solución práctica para alguien ya acostumbrado a jornadas largas: en un gesto humorístico, admitió que durante el desarrollo del encuentro hay momentos que se agradecen.
“Tiene su utilidad y, cuando estás en el estadio, está bien porque te llevas un poquito de show. En Dallas, con las animadoras, que disfruté en la pantalla grande”, comentó. Y remató con una observación que terminó de reflejar su tono: “Todo bien, lo entiendo, pero también comprendo cuando estás en casa y empiezan los anuncios. Y a mi edad, es un descanso bienvenido para ir al baño”.
Sin embargo, la medida no ha caído igual de bien en todos los banquillos. Desde el entorno técnico llegaron críticas directas, y el seleccionador inglés Thomas Tuchel fue uno de los que alzó la voz. Su planteamiento apunta a que la frecuencia de las pausas altera de manera sustancial la identidad del juego. Para los entrenadores que construyen su plan en base a una intensidad constante, buscando agotar al rival con presión sostenida, un reinicio del partido a los pocos minutos puede desordenar la planificación táctica.
Tuchel explicó su postura: “Creo que interrumpe y cambia la identidad de un partido mucho más de lo que pensaba. Yo ya había tenido pausas de hidratación antes cuando hacía muchísimo calor y era necesario, pero eran más cortas. Eran más cortas y solo ocurrían en algunos encuentros. Por una cuestión de equidad, ahora se hace en todos los partidos para todos los equipos. Rompe el encuentro casi en cuatro partes, y pienso que eso modifica el carácter del juego más de lo que imaginaba”.
Desde el liderazgo de la Selección de Países Bajos, Virgil van Dijk también se mostró inconforme, aunque su crítica fue más matizada: considera que las pausas deberían tener un enfoque más flexible y no aplicarse de forma uniforme en cada sede y cada partido. El capitán expresó que la dinámica comercial y el corte del flujo le resultan poco atractivos, especialmente para quienes miran el juego a través de pantallas. “Las pausas por hidratación son un tema un poco interesante. Yo, obviamente, estuve viendo casi todos los partidos hasta hoy, y cada vez que vas a comerciales es un poco… no, no es algo que me guste”, señaló.
Van Dijk añadió que, aunque si el calor es extremo tendría sentido incorporarlas, la decisión debería evaluarse caso por caso. “Pienso que para los espectadores neutrales en televisión tampoco es tan bueno. Si hace mucho calor, obviamente sería positivo ponerlas. Pero yo creo que tienes que mirarlo en cada partido, por separado, en mi opinión. Y creo que ya dije suficiente sobre eso”.
A pesar del coro de descontento que se ha repetido entre figuras de alto perfil y del sonido de desaprobación en las gradas cuando el juego se detiene, la FIFA no contempla eliminar las pausas durante el torneo. La entidad insiste en que el propósito central es la seguridad de los futbolistas y que todos los equipos compitan bajo el mismo marco operativo, sin importar si en un estadio hay techo cerrado o si las condiciones externas varían en función de la temperatura.
En respuesta a las críticas que continúan acumulándose, un portavoz de la FIFA sostuvo: “Queremos garantizar condiciones iguales para todos y por eso estas pausas se aplican en todos los partidos”.
Además, el presidente Gianni Infantino defendió la reglamentación con una explicación similar, y rechazó la idea de que la FIFA obtenga beneficios económicos a partir de la publicidad que aparece tras las interrupciones. Con ello, la institución busca sostener la medida como parte de un equilibrio entre protección física y una estandarización del desarrollo del Mundial, incluso en medio del debate creciente sobre su efecto en el espectáculo.