Cardenales buscan cerrar el domingo con una ofensiva encendida y decisiva
ST. LOUIS. Los Cardenales llegaron al domingo con la intención de cerrar la serie en casa con un golpe de autoridad, justo antes de que la próxima semana llegue la celebración del Día de la Independencia en Estados Unidos. En su último juego casero previo a ese evento, el objetivo era encender la ofensiva y evitar que la despedida del homestand se quedara a medias.
Un homestand apagado y la necesidad de romper la sequía
Antes del compromiso dominical contra los Marlins, los Cardenales arrastraban una racha de cuatro derrotas seguidas y apenas habían anotado ocho carreras en esos días. Además, la última vez que conectaron un jonrón fue el miércoles por la noche, cuando José Fermín envió la pelota al bullpen del equipo visitante con un batazo a la distancia.
Con ese panorama, el equipo necesitaba a alguien que le diera chispa a la producción. La chispa llegó en el segundo inning, cuando Bryan Torres se convirtió en el detonante perfecto: conectó un jonrón de dos carreras para romper la sequía de poder en la parte baja de la segunda entrada.
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Ese fue el tercer vuelacercas de la temporada para Torres, y le bastó a St. Louis para imponerse 2-1 en Busch Stadium. Con el batazo oportuno, el conjunto evitó la barrida en la serie.
Torres, listo cuando le tocó y clave en el momento
Torres no había sido una figura constante durante el homestand, ya que antes del juego del domingo solo había tenido dos apariciones al plato. Sin embargo, pese a su participación limitada, el plan del equipo fue claro: cuando le dieran la oportunidad, tenía que estar preparado. Y así lo hizo.
“Estamos aquí para ganar”, declaró Torres. “Tenemos un mánager increíble. Nosotros controlamos lo que podemos controlar. Y lo único que puedo controlar es estar listo, mantenerme sano y [estar] preparado para cuando llegue ese momento”.
El elogio al enfoque del jardinero también se reflejó minutos después del encuentro, cuando Oliver Marmol ya había destacado a Torres en el podio de prensa. El reconocimiento se escuchó nuevamente desde el club.
“Es un gran ejemplo de mantenerse preparado, y eso es mérito de una persona, de Torres”, dijo Marmol. “Pasa un tiempo sin jugar y no se nota por la manera en que trabaja ni por cómo lo ves en el clubhouse”.
Torres, que cumplirá 29 años el jueves, está aprovechando su primer gran chance en las Grandes Ligas. Tras más de una década en Ligas Menores, incluyendo un paso por el béisbol independiente, ahora vive una oportunidad que, aunque llega de forma intermitente, no ha perdido intensidad en su preparación.
Cuando le preguntaron cómo mantiene el ritmo al bate con pocas oportunidades, Torres respondió con un enfoque de trabajo constante: “Trabaja todavía más, hombre. Aquí hay muchas cosas. Estamos en las Grandes Ligas. Tenemos de todo a la mano [para] estar listo, mantener el tiempo, seguir fuerte, estar sano. Tenemos todo, así que hay que aprovecharlo”.
La rutina diaria y la mentalidad que no se quiebra
Con el entusiasmo que muestra Torres por los recursos y las instalaciones ahora que por fin está en el nivel más alto, no sorprende que pase gran parte del tiempo posible en el estadio. Marmol explicó que ese compromiso empieza temprano.
“Es interesante porque él está aquí como 30 minutos antes de que llegue la gente”, comentó Marmol. “Quiere asegurarse de que haga su trabajo antes de que todo se vuelva más ocupado, porque es una rutina más larga. Pero lo hace todos los días, aunque hayan pasado cuatro o cinco días sin jugar, y entonces le das la oportunidad como hoy”.
“Por suerte estaba en el lineup, porque eran nuestras únicas carreras, ¿no?”, añadió el mánager.
Lo que puede sonar a frase hecha en una versión impresa, se entiende distinto cuando Torres lo explica con su propia experiencia y con el conocimiento de lo que le costó llegar hasta aquí.
“Si llego 30 minutos antes, y puedo meter 30 minutos de trabajo temprano, entonces ya estoy 30 minutos adelantado respecto al día”, dijo Torres. “Eso es lo que hago. Y sí, disfruto el proceso. Me enamoré del proceso y no de los resultados, porque el proceso es el que te va a dar los resultados”.
Esa actitud —no perder el rumbo cuando el resultado positivo no llega con la frecuencia que uno quisiera— ha acompañado a Torres durante un recorrido que pudo haber desalentado a muchos en otros trabajos. Y por esa misma razón, su confianza no baja.
“Tiene suficiente confianza para todos nosotros”, aseguró Marmol con una sonrisa. “Él cree muchísimo en sus capacidades. Solo tiene hambre de una oportunidad. Cuando estás allá en las Ligas Menores por tanto tiempo como él, tienes que. Así que sí, está rebosando confianza”.
El valor de ser “el de la banca” y el siguiente paso
En cierto sentido, Torres encaja como el tipo de jugador que cada club necesita en la banca: alguien que espera su turno sin desesperarse. Después de todo, esperó más de 10 años para que llegara su oportunidad en las Mayores, y que ahora algunos días no esté en la alineación de inicio no lo afecta en lo más mínimo.
La victoria 2-1 en Busch Stadium, gracias al jonrón decisivo de Torres, fue una muestra clara de que su preparación se traduce en impacto cuando el juego exige respuestas inmediatas. Con el homestand llegando a su cierre, el mensaje para St. Louis queda claro: cuando la ofensiva se apaga, la chispa puede aparecer desde donde menos se esperaba.