La defensa, la gran urgencia de Xabi Alonso en el Chelsea
Chelsea llega al parón internacional con una contradicción marcada: su ataque ya ofrece señales de un equipo capaz de competir por objetivos ambiciosos, pero la fragilidad sin balón ha convertido la defensa en la principal urgencia de Xabi Alonso. Tras cinco jornadas de Premier League, el conjunto londinense ha recibido 12 goles, más que cualquier otro equipo del campeonato, y todavía no ha logrado dejar su portería a cero.
La derrota por 3-0 ante Brentford acentuó las dudas antes del próximo compromiso, previsto para el 10 de octubre frente a Bournemouth en Stamford Bridge. Alonso tendrá margen para ajustar una estructura que ha mostrado recursos ofensivos, aunque aún no encuentra el equilibrio necesario para sostenerlos.
Una defensa sin solidez
La llegada de Maxence Lacroix y Emiliano Martínez buscaba elevar el nivel de la última línea, pero los problemas no parecen limitarse a los nombres. El entrenador ha intentado trasladar el modelo que le permitió conquistar la Bundesliga sin derrotas con Bayer Leverkusen, basado habitualmente en una zaga de tres centrales. Sin embargo, Chelsea ha alternado entre defensas de tres y de cuatro, según el rival y los momentos de cada partido.
El dato de posesión resulta revelador para un técnico asociado al dominio del balón: Chelsea es undécimo en la liga con un 47,5% de media. Esa falta de control ha permitido a sus adversarios instalarse durante fases prolongadas en campo rival y atacar espacios que siguen apareciendo con demasiada facilidad.
Sin posesión, Alonso suele mantener a sus tres atacantes en zonas interiores para preparar las transiciones. El dibujo se acerca así a un 5-2-3, en vez de un 5-4-1 más compacto. La apuesta potencia la amenaza al contraataque, pero también deja situaciones favorables por fuera para los rivales, que han encontrado superioridades ante los carrileros y los centrales abiertos.
El centro del campo, condicionado por ventas y lesiones
La reconstrucción del mediocampo se complicó durante el verano. Chelsea traspasó a Enzo Fernández y Andrey Santos por una cifra que podía alcanzar los 175 millones de libras, pero no incorporó un sustituto antes del cierre del mercado. La operación por Lamine Camara, centrocampista del Mónaco, no llegó a concretarse.
A ello se sumó la lesión de pantorrilla de Moisés Caicedo, que solo ha disputado 14 minutos en toda la temporada. Ante su ausencia, Alonso ha recurrido principalmente a Jordan Henderson, Valentín Barco y Roméo Lavia, además de utilizar de forma puntual a los laterales Reece James y Malo Gusto en la medular.
La carencia no es únicamente de efectivos. El equipo necesita futbolistas capaces de avanzar con la pelota bajo presión, dar continuidad a la posesión y proteger a la defensa tras una pérdida. Caicedo se acerca a su reaparición y el club prevé estudiar alternativas para esa zona en enero, dos factores que podrían modificar el escenario en la segunda parte del curso.
Rogers, Palmer y João Pedro sostienen la producción ofensiva
La mejor noticia de este inicio está en el frente de ataque. Morgan Rogers, fichado procedente de Aston Villa, se ha adaptado de inmediato: suma tres goles y una asistencia en sus cinco primeros encuentros. Junto a Cole Palmer y João Pedro, ha participado directamente en ocho de los 10 tantos ligueros del Chelsea y en seis de las nueve asistencias del equipo.
Los tres han construido una asociación de perfiles complementarios. Rogers aporta conducción y desmarques para estirar al rival; João Pedro actúa como referencia en el área y en los apoyos; Palmer enlaza la creación desde el costado derecho. Sus intercambios de posición y combinaciones han dado fluidez a un ataque que sí parece entender con rapidez las ideas del nuevo entrenador.
Palmer y João Pedro están siendo evaluados de cara al duelo contra Bournemouth, una circunstancia que aumenta la preocupación en torno a una delantera que ha cargado con buena parte de la producción del equipo. La capacidad de Chelsea para aspirar a títulos dependerá en gran medida de conservar disponibles a sus principales argumentos ofensivos.
El parón llega, por tanto, en un momento oportuno para Alonso. Chelsea dispone de talento para seguir generando ocasiones y goles, pero necesita mejorar su coordinación defensiva, consolidar sociedades en el centro del campo y aprender a gestionar los partidos cuando no tiene el balón. La identidad empieza a percibirse; el desafío inmediato es darle estabilidad.