La Federación Inglesa elevó la presión sobre Gianni Infantino antes de la reunión del Consejo de la FIFA prevista para el 15 de octubre. Su directora ejecutiva, Sue Day Hewitt, reclamó la entrega íntegra de documentos y cuestionó el funcionamiento institucional del organismo que gobierna el fútbol mundial.
La carta, remitida también al secretario general Mattias Grafström, denuncia deficiencias de gobernanza y un deterioro profundo de la cultura interna de la FIFA. El conflicto combina dudas sobre decisiones comerciales, disciplina deportiva y posibles interferencias políticas.
Claves del conflicto
- La Federación Inglesa exige conocer toda la documentación antes del Consejo de la FIFA del 15 de octubre.
- El proyecto FIFA Forward Enterprise planteaba vender un 21% de una nueva sociedad a un inversor privado.
- Folarin Balogun pudo jugar ante Bélgica tras revocarse de forma inesperada su sanción por expulsión.
- Inglaterra, Gales y Escocia retiraron su apoyo a la reelección de Gianni Infantino.
- El presidente de la FIFA buscará un cuarto mandato en marzo; los aspirantes tienen hasta el 18 de noviembre para presentar candidatura.
El foco principal de las críticas es el ya descartado plan FIFA Forward Enterprise. La iniciativa proyectaba crear una compañía para gestionar los derechos comerciales y de venta de entradas de las principales competiciones, incluido el Mundial, y desprenderse del 21% de su propiedad en favor de una firma de inversión privada.
La FA también reclama explicaciones por el caso de Folarin Balogun. El delantero estadounidense, de 25 años, recibió roja directa por una entrada sobre Tarik Muharemovic durante el triunfo 2-0 frente a Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos de final del Mundial.
La sanción automática de un partido debía impedirle disputar el cruce de octavos contra Bélgica. Sin embargo, la suspensión fue dejada sin efecto y Balogun quedó habilitado, una decisión para la que la FIFA apenas señaló una norma que permite congelar castigos disciplinarios.
La situación adquirió una dimensión política después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconociera haber llamado personalmente a Infantino para solicitar una revisión. La federación inglesa, que inicialmente había respaldado la continuidad del dirigente, interpretó el episodio como una señal de alarma sobre una eventual influencia externa.
La respuesta contra el proyecto empresarial también llegó desde las confederaciones. La UEFA inició acciones penales contra Infantino en tres tribunales de Estados Unidos y exigió acceso completo a los archivos vinculados a la propuesta.
Además, UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática difundieron una carta abierta en la que acusaron a la FIFA y a su presidente de quebrar la confianza mediante prácticas engañosas. Desde Zúrich replicaron que existe una campaña de desprestigio contra la institución y su cúpula.
El respaldo a Infantino se ha reducido en Europa y Norteamérica, con las asociaciones de Inglaterra, Gales y Escocia entre las que retiraron formalmente su apoyo. Pese a ello, el dirigente de 56 años conserva una base internacional relevante gracias a los avales de las confederaciones africana, sudamericana y oceánica.
Infantino prevé presentarse a un cuarto mandato en marzo. Cualquier posible rival deberá formalizar su candidatura antes del 18 de noviembre, en una elección que estará marcada por la creciente disputa sobre transparencia y poder dentro de la FIFA.