La “generación dorada” de Portugal se apagó: Ronaldo resistió, pero faltó algo más
La eliminación temprana de Portugal en el Mundial dejó a millones de aficionados con una sensación amarga de “sueño roto”, un desenlace que, aunque parezca tardío, también era difícil de evitar. Cristiano Ronaldo llegó hasta una sexta ronda final con 41 años, un hito que habla de su resistencia física y de su disciplina, pero el torneo terminó por confirmar que el proyecto necesitaba algo más que fe en su figura.
Rooney elogia a Ronaldo y admite la frustración
Wayne Rooney no ocultó su admiración por su excompañero: “Es un genio, una superestrella. Lo que ha aportado al fútbol es algo muy raro. Lógicamente estará decepcionado, porque creía que podía ganar este torneo”. El propio contexto del mensaje refleja el contraste: Ronaldo mantenía la convicción de competir por el título, mientras el camino del combinado luso se fue llenando de decisiones que apagaron esa ilusión.
Martínez sostuvo el plan “Ronaldo y otros” y el castigo llegó
La parte más dolorosa, para muchos, es que esa creencia no era compartida por el entorno colectivo, y que una sola figura terminó imponiéndose una y otra vez por encima del interés del equipo. En ese sentido, la salida de Portugal en los octavos en Arlington no resultó sorprendente: era más bien una consecuencia que venía acumulándose desde antes.
La campaña se alimentó de una lógica que ya había quedado marcada en la Eurocopa 2024. Si repetir los mismos errores sirve como definición de la “locura”, el mensaje que dejó Roberto Martínez fue el de insistir en una fórmula que no funcionaba. Así, aunque debió llamar la atención dejar a Gonçalo Ramos en el banquillo durante el partido contra España, encajaba con la política de alineaciones del técnico: Ronaldo como eje fijo, y “10 más” alrededor.
Ramos, eso sí, tuvo su momento en la victoria 2-1 sobre Croacia, entrando desde la banca y firmando el tanto decisivo. Sin embargo, la decisión de Martínez nunca pareció contemplar desplazar a Ronaldo del centro del plan, aun cuando en el Mundial de 2022 ya se veía con claridad que el nivel del delantero no alcanzaba para sostener el ritmo de la élite en cada gran cita.
Señales tempranas y un final que se veía venir
Portugal arrancó con un aviso temprano: en el primer encuentro del torneo, el equipo quedó 0-0 ante la selección de DR Congo. Luego, Ronaldo intentó encender la esperanza con goles: tras marcar dos veces contra Uzbekistán, celebró con orgullo el “¡Ya estoy de vuelta! ¡Ya estoy de vuelta!”. Pero la chispa no duró, porque el equipo volvió a mostrar fragilidad en el duelo frente a Colombia, donde el rendimiento colectivo no alcanzó para imponer condiciones.
En el cruce ante Croacia, un penal le permitió a Ronaldo anotar por primera vez en la fase eliminatoria de un Mundial. Aun así, su influencia en el área fue prácticamente nula: ese lanzamiento desde los once metros fue su único contacto dentro del cuadro durante el partido. Con el plan ofensivo sin peso real y un encuentro que parecía encaminado a la prórroga hasta que Ramos resolvió con un cabezazo tardío, Martínez no tuvo más remedio que quitar a Ronaldo en los instantes finales.
Ronaldo se defiende y el debate sobre su legado se intensifica
Las críticas sobre su posible retirada molestaron a Ronaldo. Considerando que se atacaba de forma constante lo que había logrado, respondió desde la confrontación y la defensa. “No voy a ser más Cristiano Ronaldo o menos porque gane el Mundial. Incluso digo gracias por los ataques que recibo después de haber cumplido 40 años… La crítica es cómo uno crece, así que gracias por hacer esto”, aseguró.
También dejó un mensaje contundente sobre su futuro: “Lo que ocurra mañana, Cristiano Ronaldo se irá con la conciencia tranquila: no al 100%, sino al 1.000%, porque en vida y fútbol lo di todo. Durante 23 años intentaron acabar conmigo, pero seguro ya vieron que no vale la pena, es una pérdida de tiempo… Como dije antes, [me detendré] cuando yo elija, no cuando ustedes elijan”.
Su derecho a exigir respeto es comprensible, sobre todo por el lugar que ocupa como uno de los máximos goleadores de la historia del juego. Sin embargo, su imagen internacional en los últimos tres torneos también quedó marcada por actuaciones y por conductas que, en conjunto, terminaron empañando el impacto final en el tramo más decisivo de su etapa con la selección. En los últimos cuatro años, más que sumar, Portugal pareció sufrir por decisiones que lo convirtieron en una carga dentro de un equipo que antes sabía llevar.
Números que explican la desconexión
La idea de “Ronaldo y el resto” no solo se discutió por el estilo, sino por lo que ocurrió en el terreno. En el Mundial anterior, Ronaldo acumuló un registro histórico: 23 remates a puerta en Alemania sin convertir. Ese dato resume parte del problema: el equipo generaba ocasiones, pero el final no llegaba con la efectividad que se esperaba de un referente absoluto.
| Competición | Marca de Ronaldo | Resultado |
|---|---|---|
| Mundial (Alemania) | 23 tiros a puerta | Sin goles |
El rendimiento colectivo baja y la continuidad de Martínez queda en entredicho
Construir plantillas alrededor de Ronaldo era razonable hasta cierto punto. Pero el tiempo no se detuvo: desde 2022, Ronaldo ya no estaba en el mismo nivel que en sus años de dominación, y eso se sintió en un equipo que antes cargaba con solvencia y ahora se vio obligado a sostener una dinámica que no terminaba de encajar. Esa dificultad se refleja también en el dato de que Portugal no alcanzó ni una semifinal en el Mundial ni en la Eurocopa desde que ganó el torneo continental en 2016.
¿Fallaron piezas clave como Bruno Fernandes? Sin duda, hubo momentos en los que no estuvo al nivel que se le exige. Pero cuando tantos talentos del mismo plantel no responden, las preguntas se dirigen con fuerza hacia el entrenador y hacia su papel de gestor, considerando incluso su influencia práctica dentro del cuerpo técnico.
Para muchos, no había excusa para que un grupo con tanto talento rindiera tan por debajo de su capacidad, primero en la Eurocopa 2024 y luego también en el Mundial. Ruben Dias, Nuno Mendes, Vitinha, Joao Neves y Fernandes podían aspirar a ser de los mejores —o estar entre los mejores— en sus posiciones, pero ninguno logró tocar las cotas habituales. La gran cuestión era el “por qué”: si la calidad estaba, entonces el problema era la estructura y el liderazgo.
De hecho, el propio Martínez admitió que Portugal tenía una selección capaz de ganar la Copa del Mundo, pero que al no lograrlo “no tiene sentido seguir”. Esa frase termina de cerrar el círculo de un proyecto que, para muchos, nunca encontró el equilibrio entre adaptarse a la realidad del momento y apostar por un equipo ganador.
Una despedida que trae alivio
En el fondo, se critica que el enfoque del entrenador estuvo más cerca de complacer la figura de un súper referente que de armar una escuadra competitiva con una visión completa. Su etapa se describe como una pérdida de tiempo para un grupo de futbolistas con jerarquía y ambición, y se considera que Bernardo Silva y el resto del plantel merecían un conductor más sólido. Incluso se apunta que Ronaldo pudo haber tenido un rol útil si aceptaba un papel de impacto desde la banca, pero no ocurrió así: la insistencia lo llevó a volver a quedar en evidencia en el escenario más grande del fútbol.
En ese sentido, la eliminación no habría sido el día más triste para Portugal. Entre el agradecimiento por lo que Ronaldo entregó en sus años de esplendor, su salida se percibió para algunos como un alivio: la etapa final, más que prolongar el sueño, terminó dejando espacio para replantear lo que el equipo necesita para volver a competir con garantías.