La leyenda de Messi: así lo seguían en Newell’s desde sus 9 años
Matías Fondato, exjugador de Newell’s Old Boys que con el paso del tiempo cambió la cancha por el taller artístico, rememoró la atmósfera casi irreal que se vivía alrededor de un niño que, aunque todavía no había dado el salto al fútbol grande, ya destrozaba las categorías formativas. El ahora artista contó cómo en el club todos seguían con atención a esa “joya” mientras él y sus compañeros de primer equipo entrenaban y esperaban el momento de salir rumbo a la concentración.
Key takeaways
- Fondato describió que, pese a ser varios años mayor, él y el plantel de primera de Newell’s se quedaban mirando los partidos del juvenil de Messi.
- Recordó que la atención se mantenía incluso entre la ducha y el momento de tomar el bus hacia el hotel.
- La cantera de Messi era conocida como “La Máquina del 87”, un grupo que estuvo tres años invicto.
- A los nueve años, Messi ya realizaba gambetas y volteretas para el público en el estadio Marcelo Bielsa mientras le gritaban su nombre.
- Fondato afirmó que el Mundial de 2022 fue la pieza final de un rompecabezas que, para él, empezó en Rosario.
- El exfutbolista reveló que le pintó a Messi antes del Mundial de 2018 y que además visitó con su obra a la delegación argentina.
La revolución en Newell’s: “la misma” sensación que hoy
Fondato explicó que en su etapa de formación con el primer equipo el ambiente estaba cargado de expectativa por el talento de aquel chico. “Todo el mundo hablaba de este pequeño mago, como si destruyera a los equipos”, remarcó, al señalar que para ese entonces él comenzaba a consolidarse dentro del plantel principal.
Según su relato, antes de viajar al hotel no era raro que el grupo se quedara atento a lo que ocurría en los partidos del juvenil. Tenían un margen de tiempo después de las duchas y, en lugar de desconectarse, preferían seguirlo. El exdefensor sostuvo que lo que más sorprendía era verlo jugar: “era absurdo verlo”, incluso cuando la comparación con el presente ya aparecía en la cabeza de muchos.
“La Máquina del 87” y las comparaciones con Maradona
En esa etapa formativa, el equipo juvenil de Messi tenía un apodo que ya se volvía parte de la identidad del club: “La Máquina del 87”. Fondato recordó que esa plantilla encadenó una racha invicta durante tres años, un dato que alimentó el asombro en cada entrenamiento.
Incluso con tan pocos años, las comparaciones con Diego Maradona empezaban a escucharse en la zona. El vínculo se reforzaba por un hecho particular: Messi había estado presente en el estadio cuando Maradona debutó con Newell’s en 1993. De esa manera, para el entorno local, el chico no era solo un talento en crecimiento, sino también una figura que despertaba historias y expectativas.
El niño de nueve años que ya imponía respeto
Fondato también se detuvo en la presencia física y en el “impacto mental” que transmitía aquel delantero tan pequeño. Señaló que su estatura llamaba la atención por su tamaño, pero que, al mismo tiempo, en el campo parecía tener una madurez propia de un futbolista adulto. Para él, esa combinación lo hacía distinto: no solo se destacaba, sino que mostraba un perfil completamente diferente al de otros chicos de su edad.
Además, detalló un momento que quedó grabado en la memoria: para sus nueve años, Messi ya realizaba piruetas y juegos de pies frente al público en el Estadio Marcelo Bielsa. Mientras la gente coreaba su nombre, el niño respondía con acciones que dejaban claro que no estaba solo “jugando”, sino construyendo una identidad futbolística propia.
El legado en Argentina y el debate del Mundial
Fondato sostuvo que, aunque Messi no disputó un partido oficial de primer nivel competitivo con Newell’s antes de su salto histórico a España, su influencia en el país quedó inmortalizada. Con el paso de las décadas, el futbolista continuó dominando el escenario mundial, y el excompañero recordó que incluso figuras actuales como Pedri han elogiado su rendimiento “disparatado” y su longevidad.
Para Fondato, ver a la leyenda alzar el Mundial de 2022 fue el cierre de una historia que, según su visión, comenzó en Rosario. Explicó que en Argentina hubo voces que cuestionaban si Messi ganaría el torneo grande y que afirmaban que no lo lograría. Pero, tras el título, el propio relato cambió: remarcó la sorpresa por la capacidad de sostener durante tantos años un nivel excepcional, algo que, desde su perspectiva futbolera, nunca estuvo realmente en duda.
De la grada al caballete: el reencuentro artístico con Messi
La relación entre Fondato y Messi, según contó, terminó de completarse a través del arte. El exfutbolista explicó que tras vivir ocho años en Newcastle se ganó el apodo de “adoptado geordie” y que pintó para varias figuras de la Premier League. Sin embargo, el retrato más importante para él siguió siendo el niño que observaba desde el margen del campo en las instalaciones de Newell’s.
“En realidad, tiene un cuadro mío”, reveló, al indicar que le entregó la obra a Messi antes del Mundial de 2018. Según su explicación, el objetivo era que el futbolista argentino tuviera esa pintura entre sus manos y, además, que Fondato pudiera visitar a toda la selección albiceleste en la previa del torneo. Para el artista, fue un reencuentro perfecto: el mismo chico que a los nueve años ya dejaba destellos de grandeza en el césped, ahora volvía a encontrarse con quien lo había seguido de cerca, pero esta vez con un detalle hecho a mano.