La Premier admite que Gillett debió pitar penalti en el Aston Villa-Arsenal
La Premier League reconoció un error arbitral en el triunfo 1-0 del Arsenal ante el Aston Villa en Villa Park, al concluir que el árbitro Jarred Gillett debió señalar penalti por una entrada de Ian Maatsen sobre Bruno Guimaraes en el tiempo añadido.
Claves del partido
- Bukayo Saka decidió el encuentro con un gol en la segunda parte.
- El Comité de Incidentes Clave de Partido consideró temeraria la acción de Maatsen.
- La revisión determinó que el defensor no tocó el balón y golpeó la pierna de apoyo de Guimaraes.
- James Bell, encargado del VAR, debió recomendar una revisión en el monitor.
- El panel entiende que Maatsen merecía una segunda tarjeta amarilla y, por tanto, la expulsión.
Penalti y posible expulsión que no llegaron
El Arsenal se llevó los tres puntos de Villa Park gracias al tanto de Saka, pero el cierre del duelo dejó una acción polémica. Ya en el descuento, Maatsen se lanzó al cruce de Bruno Guimaraes dentro del área sin llegar a jugar el balón. Pese a las protestas, Gillett ordenó continuar y no concedió la pena máxima.
Desde la sala de videoarbitraje, James Bell examinó la jugada y mantuvo la decisión inicial. La revisión posterior del Comité de Incidentes Clave de Partido, conocido como KMI Panel, concluyó que la evaluación fue incorrecta tanto en el campo como desde el VAR.
El organismo entendió que debía haberse cobrado un penalti por la “entrada temeraria” de Maatsen, al existir contacto claro sobre la pierna de apoyo del atacante. También señaló que el futbolista no llegó a tocar el esférico y que la infracción reunía los requisitos para una amonestación.
Como Maatsen ya contaba con una tarjeta amarilla, el dictamen añade que el árbitro debió mostrarle una segunda, con la consecuente tarjeta roja. El panel estimó, además, que el error de no señalar penalti era lo suficientemente evidente como para que el VAR recomendara a Gillett acudir al monitor.
La Premier admite que el VAR debió intervenir
La Premier League explicó que su protocolo busca fijar un umbral alto para las intervenciones del videoarbitraje. El sistema no está diseñado para volver a arbitrar cada lance y necesita pruebas claras antes de corregir valoraciones subjetivas, con el objetivo de sostener decisiones más uniformes.
Sin embargo, en este caso, la competición asumió que ese umbral sí se había alcanzado. La conclusión fue que la pena máxima tenía que haberse concedido directamente y que el VAR debía avisar al colegiado de un error claro y manifiesto para que realizara una revisión sobre el terreno de juego.
Una visita al monitor habría permitido a Gillett valorar todas las sanciones posibles, incluido el segundo amarillo para Maatsen. La decisión final no alteró el resultado: Arsenal salió de Villa Park con una victoria clave y prolongó después su buen inicio liguero al imponerse 2-1 al Chelsea en su tercer partido del campeonato.
Aston Villa, por su parte, evitó perder a Maatsen por expulsión y pudo conservarlo disponible para los siguientes compromisos. El episodio, no obstante, vuelve a poner el foco sobre el criterio del VAR y la exigencia de mayor consistencia en la Premier League.