La crisis entre la UEFA y Gianni Infantino ha escalado tras el fallido intento de abrir la explotación comercial de los Mundiales a inversores privados. Laura McAllister, vicepresidenta del organismo europeo, considera que el proyecto de FIFA Forward Enterprise (FFE) suponía una amenaza directa para la esencia del fútbol y ha reclamado un relevo en la presidencia de la FIFA antes de las elecciones previstas para marzo de 2027.
El plan contemplaba crear una nueva filial encargada de organizar futuras Copas del Mundo y otros torneos, con la posibilidad de que fondos privados adquirieran participaciones. La propuesta terminó siendo retirada por Infantino ante la fuerte resistencia que generó, con la UEFA llegando a plantear un boicot a las competiciones de la FIFA si la iniciativa seguía adelante. La Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol también expresaron su rechazo.
McAllister, una de las voces más críticas con la actual dirección de la FIFA, aseguró que la reacción europea fue unitaria porque la operación afectaba a valores fundamentales del deporte. La dirigente, que intervino en el World Football Summit celebrado en Madrid, subrayó que muchos responsables de la UEFA mantienen un vínculo directo con el juego como aficionados o antiguos futbolistas y entienden las consecuencias que tendría ese modelo de gestión.
La UEFA avanza contra Infantino
La UEFA ha iniciado acciones legales contra Infantino, quien ya ha confirmado su intención de buscar un nuevo mandato de cuatro años al frente de la FIFA. El plazo para presentar candidaturas vence en noviembre y todavía no está claro si un aspirante alternativo reunirá los apoyos necesarios para derrotar al presidente.
El sistema electoral de la FIFA concede un voto a cada asociación nacional. La UEFA cuenta con 55 federaciones dentro de un total de 211 miembros, por lo que su posición resulta relevante, aunque por sí sola no garantiza un cambio de gobierno. McAllister sostuvo que existen federaciones de distintos tamaños que desean una nueva etapa, pero admitió que reunir consensos en el fútbol mundial nunca resulta sencillo por la diversidad de intereses en juego.
La vicepresidenta europea vinculó el episodio de FFE con una cadena de decisiones que, a su juicio, han deteriorado la confianza en el liderazgo de Infantino. Entre ellas mencionó los procesos de adjudicación de los Mundiales, las cuestiones relacionadas con los derechos humanos, la creación del FIFA Peace Prize sin los mecanismos de consulta adecuados y la interferencia política que denunció en el caso de la expulsión de Folarin Balogun durante un Mundial.
También recordó que la Federación Francesa de Fútbol retiró recientemente su respaldo a Infantino al considerar que ya no tiene la capacidad para conducir al deporte hacia una nueva fase. Para McAllister, el debate no se limita a una candidatura concreta, sino a la necesidad de imponer principios de buen gobierno, con rendición de cuentas, controles internos y límites a la concentración de poder en una sola figura.
La dirigente defendió que una participación más amplia de las confederaciones y federaciones en la discusión inicial habría evitado que el proyecto FFE avanzara tanto. Su conclusión fue contundente: la oposición coordinada al plan de inversión privada debe servir como punto de partida para modificar la forma en que se gobierna el fútbol internacional.