Maja Chwalinska aterriza en Wimbledon tras su final de Roland Garros y la presión mediática
La polaca Maja Chwalinska vivió una semana de contrastes antes de Wimbledon: de la euforia por su histórica llegada a la final de Roland Garros —como primera clasificada desde la fase previa en la Era Abierta en alcanzar ese objetivo— al impacto emocional y mediático que recibió al regresar a casa. En la rueda de prensa previa al torneo londinense, la sensación de “síndrome del impostor” apareció en sus palabras, aunque su actitud hacia el nuevo estatus no muestra intimidación.
Chwalinska aterriza en Wimbledon con “síndrome del impostor” y tres logos en el abrigo
| Dato | Información |
|---|---|
| Rol en Roland Garros | Primera jugadora que sale de la fase de clasificación y llega a la final en la Era Abierta |
| Situación al cierre de inscripciones | Clasificada número 116 y necesitó comodín para el cuadro principal |
| Estado actual en Wimbledon | Número 21 del ranking y cabeza de serie número 20; estrena tres logos en la chaqueta de prensa |
| Debut | Abre el lunes ante la clasificatoria tailandesa Mananchaya Sawangkaew |
Chwalinska explicó que, al llegar a Varsovia, el recibimiento superó lo esperado: “Cuando llegué al aeropuerto en Varsovia había mucha gente y los días siguientes fueron un poco locos. Y sentí que era una impostora, como si no me lo mereciera. Al final, fue solo un torneo”.
La tenista matizó el sentimiento con una perspectiva equilibrada. Agradece el cariño recibido, pero insiste en que la dimensión del logro no debe convertirse en una carga: “Claro, por un lado lo valoro muchísimo. Es increíble sentir amor y reconocimiento. Pero por otro lado pienso que es tenis. No soy un dios ni nada parecido: soy una persona”.
Lejos de que esa nueva exposición le pese, Chwalinska parece casi ajena a la etiqueta que la acompaña. Con el número 20 como cabeza de serie en Wimbledon, todavía no ha entrado en el vestuario reservado para las sembradas: “El vestuario normal es muy agradable”.
Sin embargo, hay cambios visibles. Tras conquistar la final de Roland Garros sin haber cerrado acuerdos de patrocinio, al llegar a Wimbledon ya lucía tres logotipos en la chaqueta con la que compareció ante los medios. Aun así, dejó claro que su rutina no se ha alterado de forma profunda: “Mis hábitos y mis prioridades no cambiaron. Hay más atención, que es normal, pero tengo mis prioridades claras”.
En el plano deportivo, Chwalinska también busca controlar expectativas. No teme la superficie de césped y recuerda con especial cariño su mejor resultado en un Slam en este escenario: en 2022, tras entrar desde la clasificación, alcanzó la segunda ronda. Con esa experiencia como referencia, confía en que su juego pueda ajustarse al césped.
La gira sobre pasto, eso sí, la recibe con factura. Su camino de tres semanas desde la clasificación hasta la final en París dejó secuelas físicas y emocionales: se sintió agotada, estresada y con falta de apetito. Por ese motivo, en lugar de competir durante la parte inicial del swing europeo sobre césped, decidió descansar y recargar energías con amistades en la isla griega de Creta.
El paréntesis le sentó bien, impulsado por lo que describió como la “increíble” gastronomía local, aunque trae una consecuencia directa para Wimbledon: llegará con poco ritmo de partido cuando inicie su participación el lunes contra la clasificatoria tailandesa Mananchaya Sawangkaew.
La irrupción de Chwalinska en Londres también tiene un contexto poco habitual. Se ubicaba en el puesto 116 del ranking cuando se cerró la lista de participantes hace seis semanas, lo que obligaba a solicitar un comodín para estar en el cuadro principal. Ahora figura como número 21 y, además, ocupa la condición de cabeza de serie número 20. En Wimbledon, solo Patty Schnyder había vivido antes —en 2004— una situación similar: haber entrado con comodín y a la vez ser sembrada en la Era Abierta.
Con todo, la polaca insiste en que la distancia entre una cabeza de serie y una jugadora que viene desde la clasificación no es tan grande como muchos creen: “El hecho de que esté sembrada no cambia demasiado. Cada una de las jugadoras aquí es muy peligrosa”.