Mallory Swanson elogia la mentalidad de la USMNT y destaca el vínculo entre selecciones
La selección femenina de Estados Unidos lleva años marcando el ritmo del fútbol nacional. Con cuatro Copas del Mundo conquistadas, cinco oros olímpicos y varias generaciones que han pisado las citas más grandes del planeta, la exigencia siempre ha sido una constante. Mallory Swanson conoce ese baremo en carne propia: fue campeona mundial y ganó el oro en los Juegos Olímpicos con la USWNT, y hoy observa cómo el combinado masculino intenta construir su propia historia en el mismo escenario.
Consultada sobre si existe algún vínculo emocional con el proceso del equipo masculino, Swanson explicó que la posibilidad de asistir a los partidos en persona hace que esa conexión se vuelva natural. “Podemos ir a los partidos y estar allí”, comentó. “Entonces, creo que esa relación se da de manera espontánea. Ha sido algo muy especial poder apoyarlos, ser su aficionada y seguir animándolos”.
Ese respaldo llega cuando la selección masculina entra en la ronda de dieciseisavos con una convicción que fue creciendo a lo largo del torneo. Aunque el USMNT no ha tenido el mismo historial de dominio que el conjunto femenino, sí ha mostrado destellos de calidad y de futuro durante años. Palabras como “potencial” y “porvenir” han acompañado a este grupo durante bastante tiempo, pero en esta Copa del Mundo la lectura está cambiando: puede influir el impulso de jugar en casa, o simplemente que el momento y el equipo se alinearon. De una u otra forma, si se conversa con futbolistas de ambos combinados nacionales, aparece un mismo elemento como explicación: una creencia interna, la idea de “Una Nación” y la sensación de que este plantel puede seguir avanzando.
La afición femenina también ha estado presente en las gradas y en los estadios, con jugadoras de Gotham FC como Jaedyn Shaw destacando en partidos en MetLife. Del lado de Kansas City Current, Michelle Cooper y Croix Bethune —vinculadas al universo USWNT— han acudido a encuentros en el Arrowhead Stadium. Trinity Rodman, atacante del Washington Spirit, incluso tuvo el honor de lanzar la moneda antes del partido del USMNT ante Australia. Además, la leyenda retirada Alex Morgan habló tiempo atrás sobre su orgullo y su condición de hincha de ambos equipos nacionales, especialmente ahora que puede seguirlos desde las gradas con regularidad.
“Ante todo, soy la mayor fan tanto del equipo femenino como del masculino, así que quiero presentarme de la manera en que ex jugadoras han estado conmigo”, señaló Morgan. “Como cuando Abby Wambach voló por todo el país para acompañarme en mi partido de despedida el año pasado con la selección. Esos gestos importan muchísimo”.
Más allá de asistir a los partidos o de organizarse en reuniones para ver los encuentros, hay un lazo que se siente en cada movimiento: una conexión que no se queda en lo superficial entre las dos selecciones de Estados Unidos, y que tiene raíces profundas.
Swanson, además, entiende lo que significa sorprender al entorno, sobre todo desde un camino que no fue el más habitual. “Estar en un equipo de Copa del Mundo te enseña a apagar el ruido que viene de fuera y a quedarte con lo que realmente importa: la creencia del grupo. Esa convicción se ve en ellos”, dijo. “Creo que quizá han sorprendido a algunas personas”.
Su recorrido no siguió la ruta típica del fútbol universitario antes de volverse profesional. En 2016, con apenas 17 años, Swanson —entonces Pugh— debutó con la USWNT. Más tarde ese mismo año consiguió un lugar en el plantel para los Juegos Olímpicos de 2016 y terminó siendo la futbolista estadounidense más joven en marcar en la historia olímpica. Después llegó también su participación en Copas del Mundo. Tras su debut en los Juegos, tuvo la oportunidad de continuar su carrera en UCLA, pero optó por dar el salto al profesionalismo y firmar con el Washington Spirit en la NWSL. Actualmente forma parte de Chicago Stars, club en el que está desde 2021. Con esa experiencia ganadora, Swanson remarcó que los vínculos dentro del vestuario serán claves para que el USMNT salga a flote.
“Pienso que lo más importante es cerrar el ruido externo y quedarse con lo que pasa por dentro”, añadió.
Swanson sabe que estos momentos pasan rápido. La USWNT está a un año del siguiente gran objetivo: el Mundial de 2027 para mujeres de la FIFA. Por eso, en este tramo disfruta una oportunidad poco común: la de ser aficionada. Cuando no está jugando, contó que junto a su esposo, el jugador de MLB Dansby Swanson, y su hija, Josie, intentan ver la mayor cantidad de partidos posible del torneo.
“Es como: cero pantalla, ¡salimos afuera!”, dijo sobre la forma en que cría a Josie. “Excepto por los deportes, porque en esta casa literalmente vemos deportes todo el tiempo. Así que poder compartir esos instantes con ella es especial, porque un Mundial no se ve tantas veces”.
Si el partido cae fuera del hogar, Buffalo Wild Wings ha sido su lugar de referencia durante mucho tiempo. Lo eligió desde sus primeros años en el fútbol de club, cuando lo compartía con compañeras, y sigue siendo de sus sitios preferidos para seguir encuentros. “Realmente vemos deportes todo el tiempo, y siento que Buffalo Wild Wings es un sitio perfecto para verlos. Y ahora, con el Mundial en marcha, honestamente no hay mejor lugar”, comentó.
Al preguntarle qué emoción le genera ver al USMNT avanzar hacia la ronda de dieciseisavos, Swanson dejó claro que no se siente sorprendida por la marcha del equipo. “Me emociona por ellos”, afirmó. “Creo que en cierta forma sabía que iban a responder, y que es por jugar en casa. No quiero decir que se trataba de demostrarle algo a la gente, porque esa fue la expectativa dentro del grupo”.
Portar el escudo, y más aún en territorio propio, no se parece a nada. La afición se vive distinta, el ambiente resulta familiar y en casi cada grada hay amigos y familiares. La cara de Swanson cambia cuando habla de lo que significa que el Mundial se juegue en Norteamérica y de cómo imagina que se sienten los jugadores del USMNT.
“Tienen la oportunidad de jugar frente a sus amigos y su familia, y además que cada partido se sienta como local”, explicó. “Y el hecho de contar con el apoyo de los aficionados y de todo el país en condición de local es algo realmente especial”.