Mbappé y los penaltis con amago: el patrón que ya preocupa en el Mundial
A menos de media hora de juego ante Marruecos, Kylian Mbappé tuvo la oportunidad ideal para abrir el marcador. Tras una acción dentro del área, Noussair Mazraoui lo derribó y el delantero de Real Madrid se encargó del lanzamiento desde el punto penal.
Mbappé se recompuso, colocó el balón, imprimió un pequeño frenazo en la salida y, cuando todo apuntaba al 1-0, se topó con una respuesta decisiva: su penal fue detenido por Yassine Bounou.
El “penal con pausa” o con amago previo, popularizado por Pelé, vive un momento de protagonismo en el Mundial. Y el caso de Mbappé reavivó una pregunta que se repite en cada partido: ¿por qué los futbolistas frenan antes del remate y realmente les funciona?
¿Por qué los jugadores se frenan antes de los penales?
La idea detrás del penal con amago es bastante clara. Al introducir una pausa o un cambio de ritmo antes del golpeo, el objetivo es sacar al portero de su cadencia habitual y, de paso, intentar obtener una lectura sobre hacia dónde podría lanzarse.
En una época marcada por el VAR, el método suma un matiz adicional: si el portero no tiene el instante exacto en el que el atacante hace contacto con el balón, puede resultarle más complicado mantenerse en su línea con precisión.
El propio Harry Kane habló de este razonamiento después de que, en el debut de Inglaterra en fase de grupos, su penal con pausa fuera atajado por Dominik Livakovic en el triunfo 4-2 ante Croacia. En esa misma secuencia, el árbitro ordenó repetir el lanzamiento.
“Cuando vi las repeticiones, noté que le gusta moverse temprano, bastante”, explicó Kane en una entrevista para BBC Sport. “Así que pensé que, si yo hacía la pausa, había chance de que se adelantara de la línea.
“Cuando pasó, yo estaba como al 80% de que era fuera de la línea, pero no al 100%. Y obviamente, una vez que se repitió, cambié un poco la técnica”.
“Sí, todo esto son motivos por los que investigo. Y al final, claro, salió bien para mí”, añadió.
El exguardameta inglés Joe Hart también se refirió a la dificultad del recurso para los porteros. Señaló que, cuando el atacante ejecuta ese amago, el trabajo defensivo se vuelve “realmente complicado”.
“Una vez que [Kane] mete esa mini pausa, pero aun así golpea limpio después, es tan difícil que el portero aguante firme, como vimos con Livakovic”, comentó Hart. “Él se mantuvo el mayor tiempo posible y terminó despegándose de la línea”.
¿Funcionan los penales con pausa?
Si se mira el rendimiento de los lanzamientos este verano, la foto global no es precisamente alentadora. El Mundial de este año está siendo especialmente duro para la conversión desde los 11 metros.
En total, solo 39 de los 60 penales ejecutados terminaron en gol. Eso deja un porcentaje de acierto del 65%, el más bajo de cualquier edición registrada desde 1966, según datos de Opta.
Además, esa cifra viene a la baja en cada Mundial desde 2014. Parte del debate se ha asociado a la creciente importancia del análisis y los datos, que permite a los porteros anticipar mejor la dirección probable del rematador.
Con ese contexto, la pregunta es inevitable: si la pausa puede desacomodar al arquero y, en caso de fallo, incluso abrir la puerta a una repetición del penal, ¿por qué no lo usan todos?
De acuerdo con lo visto en el torneo, el mismo recurso también puede afectar al lanzador. Es decir: el freno antes del remate puede terminar sacando al propio ejecutor de su ritmo.
El de Mbappé fue el último ejemplo de una lista larga de penales fallados con amago en el Mundial. Bruno Guimarães, Jorgen Strand Larsen y el propio Kane también erraron con este tipo de carrera, aunque Kane sí marcó en el remate posterior tras la repetición contra Croacia.
Incluso Lionel Messi se sumó a los tropiezos: durante la fase de grupos, falló un penal con pausa ante Austria. Eso sí, en el mismo torneo también vio su remate detenido ante Egipto cuando utilizó una carrera más convencional.
En números, 11 de las 26 ejecuciones con pausa registradas en el Mundial terminaron en gol fallido (incluyendo el primer penal de Kane ante Croacia, que después se repitió). Con ese dato, la conversión se ubica apenas en 57,6%, según el balance publicado por la BBC.
El contraste es fuerte: los penales con enfoque regular han aportado 24 goles de 35 lanzamientos, lo que representa un 68% de efectividad, también de acuerdo con la BBC. En síntesis, el amago previo no solo no garantiza el éxito: por ahora, parece menos eficaz que la ejecución tradicional.