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Escándalo y polémica arbitral: Egipto acusa amaños tras la remontada de Messi

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
10 julio 2026 6 min de lectura

El final del partido dejó un ambiente enrarecido. Impulsado por una sensación de agravio profundo, el entorno egipcio levantó acusaciones de amaño y de supuestos favoritismos hacia Lionel Messi, convencido de que decisiones puntuales del arbitraje terminaron jugando en contra de su selección tras una remontada tardía que parecía encaminada hacia el empate.

Aun así, por más comprensible que sea la decepción de caer en un desenlace tan cruel cuando la victoria estuvo al alcance, Argentina merece el crédito por un triunfo dramático. Guste o no, este tipo de noches define a los campeones.

La clasificación de Argentina a la siguiente ronda se dio en un contexto de máxima tensión. El equipo, como defensor del título, parecía sin aire cuando Mustafa Zico castigó a los sorprendentes de la eliminatoria con dos goles de ventaja para Egipto en el minuto 67, después de que Yasser Ibrahim había adelantado a su selección antes del descanso y de que, además, Messi fallara un penal en una escena que recordó el escenario mundialista.

Pero cuando restaban once minutos, el campeón activó otra versión. Cristian Romero, héroe del sufrido triunfo en los octavos de final ante Cabo Verde, aprovechó un centro de Messi para recortar distancias. La reacción no tardó: poco después, el propio Messi volvió a marcar, estrellando el balón en la red tras un toque que también dejó la sensación de que el poste había intervenido antes del desenlace.

El guion parecía llevar al tiempo extra cuando Chelsea Enzo Fernández apareció en el segundo palo y, en el tercer minuto de añadido, puso el 2-3 que desató una celebración desbordada en una banca y una reacción furiosa en la otra. La intensidad del triunfo fue tal que Lionel Messi y el técnico Lionel Scaloni terminaron en lágrimas.

Del lado egipcio, en cambio, la reacción fue de otro tipo: el golpe deportivo derivó en una protesta agria desde jugadores y cuerpo técnico, con denuncias sobre trato desigual y posible amaño. La federación de Egipto llegó incluso a presentar una queja ante la FIFA con la intención de que los árbitros franceses quedaran fuera del torneo.

La selección africana sostuvo que el primer tanto de Zico, cuando el marcador indicaba 1-0, debió ser anulado por una supuesta falta sobre Lisandro Martínez en el otro sector de la cancha. Además, se mostró indignada porque no se sancionó un penal cuando Mohamed Salah cayó dentro del área apenas segundos antes de que Fernández cabeceara el gol decisivo tras un centro de Lautaro Martínez.

«El árbitro fue realmente injusto», declaró Zico tras el partido. «La injusticia era evidente. Hubo una falta de equidad desde el comienzo. Está claro que este torneo está amañado.»

El entrenador Hossam Hassan reforzó esa postura. «Esto es todo por dinero. Quieren que Messi siga en el certamen», afirmó. «En el fútbol pasan muchas cosas fuera del terreno por intereses. Lo ocurrido fue injusto. Egipto merecía avanzar. Fue mejor equipo.»

«¿Por qué no hay justicia en el deporte? No voy a intentar decirlo con palabras bonitas. Hoy fuimos tratados de manera injusta. Sufrimos una arbitrariedad. Esta es mi forma de levantar la voz. No voy a ver otro partido en este torneo.»

Más allá de que Egipto evita admitirlo, parte del enojo probablemente se alimentó de un detalle: el conjunto africano desperdició un encuentro que dominaba con claridad cuando quedaban solo once minutos. No solo dejó escapar el triunfo, sino que tampoco logró llevar el partido a la prórroga.

En cuanto a la defensa de los tres tantos que Egipto recibió en el tramo final, el desenlace fue caótico. El campeón mundial castigó con dureza la incapacidad de controlar el partido: Romero quedó sin marca para cabecear al fondo, la línea defensiva volvió a desordenarse cuando Messi emparejó el marcador, y Fernández apareció prácticamente sin oposición justo cuando Egipto se volcó demasiado al ataque y quedó expuesto a la contra en el último tramo.

Sobre las decisiones arbitrales, el punto clave es que sí existió una infracción sobre Martínez antes de que Egipto corriera para anotar lo que parecía su segunda diana, aunque el gol llegó mucho después de la jugada. En esa acción, el defensor de Manchester United, Marwan Attia, habría tirado de la camiseta del rival mientras le pisaba el pie de manera simultánea.

Respecto al reclamo por penal de Salah, la valoración fue como mínimo discutible. El protagonista no reclamó de forma inmediata cuando cayó tras el contacto más leve en su pie por parte de Julián Álvarez, quien, además, había ganado el balón un instante antes.

Durante años ha sido sencillo pintar a Argentina como el villano, sin negar que en el pasado también han mostrado conductas que no ayudan. En su historia reciente han surgido futbolistas expertos en el costado más oscuro del juego, con nombres como Diego Maradona, Diego Simeone y Antonio Rattin entre los más citados.

Esta generación tampoco goza de simpatía universal. Especialmente por el hecho de que varios de sus jugadores participaron en cánticos racistas contra futbolistas negros de Francia tras la conquista de la Copa América 2024, durante las celebraciones. Aun así, figuras como Rodrigo De Paul y Romero suelen cargar con ese carácter brusco que antes también distinguía a plantillas argentinas. Para muchos, el grupo termina redimido por la presencia y el peso de un hombre: Messi, que volvió a marcar el rumbo en Atlanta.

La queja egipcia sobre que «La Pulga» recibe un trato privilegiado resultaba comprensible. En la fase de grupos, el atacante debió haber sido expulsado por una entrada peligrosa ante Argelia, sin embargo, el precedente quedó borrado por la intervención de FIFA cuando a Folarin Balogun, de la selección de Estados Unidos, se le suspendió la sanción de un partido por una expulsión casi idéntica debido a una maniobra extraordinaria impulsada por el presidente de ese país, Donald Trump.

Gianni Infantino, máximo dirigente de FIFA, ya había movido piezas en el pasado para beneficiar a Messi. Se mencionó que se le aseguró participación en el Mundial de Clubes del año anterior, al elegir para la clasificación a Inter Miami sin un motivo sólido, a pesar de que el equipo no había sido campeón de la MLS. Además, ahondando en los números, Argentina acumuló solo tres tarjetas amarillas a lo largo del torneo pese a cometer alrededor de 60 faltas, cifra que contrasta con la cantidad que acumularon otros equipos con menos infracciones, como Inglaterra.

En el choque ante Egipto, sin embargo, resulta difícil sostener que el partido haya tenido un componente de mala fe por parte de Argentina o que existiera favoritismo arbitral hacia Messi. El campeón remontó y se llevó una victoria extraordinaria.

Tras el encuentro, un Scaloni visiblemente afectado insistió en que el triunfo nació del «carácter» de su plantel. «Hicimos sufrir a nuestra gente aun cuando no tuvimos un mal partido. Soy entrenador para momentos como estos. Lo que mostramos hoy va más allá de simplemente pasar. Si no hubiéramos peleado, quedaríamos eliminados», sostuvo.

Luego añadió: «Lo que pasó hoy, aunque no estemos en la final, el tamaño de lo logrado puede compararse con grandes cosas que ya vivimos antes. Este equipo nunca se rinde y sigue empujando hacia adelante, jugando de la manera en que sabe, sin importar las circunstancias.»

«Contra Cabo Verde fue peor: realmente la pasamos mal. Hoy, aun con el 0-2, uno sentía que en algún momento tendríamos una oportunidad y que podríamos dar vuelta. Hoy jugamos un fútbol totalmente distinto.»

En perspectiva, la lectura de Scaloni es difícil de rebatir. Hasta ahora, en la etapa eliminatoria, Argentina ha ofrecido el tipo de actuaciones que se espera del campeón: dos victorias tardías y extraordinarias, logradas con la capacidad de apretar en momentos clave aun cuando su mejor versión no estuvo sostenida durante todo el tiempo.

Es verdad que el conjunto albiceleste debió haber resuelto con más comodidad ante rivales como Cabo Verde y Egipto, por la calidad de su nómina. Pero cuando el equipo no está en su mejor momento, lo que manda es el resultado; más aún en la máxima vitrina del fútbol mundial.

Al final, la unión y el espíritu terminaron inclinando la balanza. Argentina se mantiene con vida y tendrá otra oportunidad para seguir soñando. Aunque siempre aparezcan detractores, la manera en que llegaron estas victorias tiene todas las señales de un equipo auténticamente de campeón.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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