Messi desata Dallas: gol récord con zurda en el 38 y delirio total
En Dallas, cada toque del balón parecía acelerar el pulso del estadio. Apenas Lionel Messi tomó el control en la mitad de Austria, en el minuto 38, la grada se puso de pie y el ambiente dejó de ser partido para convertirse en presión histórica. En cuestión de segundos, con un remate zurdo que superó a Alexander Schlager, el gol transformó la noche en un estallido de cánticos.
At a glance
- Messi anotó en el minuto 38 ante Austria y rompió el empate histórico con Miroslav Klose como máximo goleador en Mundiales masculinos.
- Argentina se clasificó a los octavos de final tras sumar su segundo triunfo consecutivo.
- Messi llegó a 17 goles en Copas del Mundo y además superó a Marta para ser el máximo anotador histórico del torneo en hombres y mujeres.
- El partido tuvo un momento clave: Messi falló un penal tras una revisión del VAR que había señalado la pena por una acción sobre Lautaro Martínez.
- El estadio registró celebraciones masivas, incluso con un homenaje previo en pantallas a los 16 goles anteriores de Messi.
Las celebraciones fueron colectivas: la afición coreó “Messi, Messi” mientras el capitán argentino, el Albiceleste, festejaba el hito. Incluso sus compañeros, incrédulos, se abrazaron con una mezcla de asombro y alegría. El gol no solo marcó un récord: también llegó en una fecha cargada de simbolismo futbolero para la historia argentina.
El astro rompió la marca casi dos décadas después de su primer tanto mundialista, aquel de 2006 frente a Serbia y Montenegro. Y lo más llamativo fue que la efeméride coincidió exactamente con 40 años del famoso tanto de “La Mano de Dios” de Diego Maradona, en el camino de Argentina hacia la edición de 1986. Messi no se detuvo ahí: con ese día histórico, además, superó a otra leyenda, Marta, para quedar como el máximo goleador de la historia del torneo tanto en el fútbol masculino como en el femenino.
En el debate del “G.O.A.T.”, la respuesta en Dallas fue contundente: Argentina selló su boleto a los octavos y lo hizo con Messi como motor. El capitán anotó los cinco goles que, hasta ese momento, habían marcado los argentinos en el Mundial. La sensación fue clara: lo extraordinario no era accidental, era costumbre.
El partido: del penal fallado al golpe de autoridad
Austria le costó mucho a Argentina, especialmente para descifrar la estructura defensiva rival, aunque el inicio del encuentro ya avisaba que Messi podía cambiar el guion. Dentro de los primeros 10 minutos, apareció una ocasión con un pase inteligente a los pies de Lautaro Martínez, que quedó en posición de remate, pero Stefan Posch y Xaver Schlager chocaron con el delantero interista y lo derribaron.
El árbitro revisó la jugada durante un tiempo prolongado en el VAR y terminó señalando penal para Argentina. Esa decisión abrió la puerta para que Messi tuviera la gran oportunidad de ampliar su cuota y escribir una nueva página. Sin embargo, el guion se quebró: cuando el capitán ejecutó, el disparo se fue desviado y el estadio se quedó en silencio, dejando a la afición austriaca imponer un sonido de alivio.
Messi cubrió su rostro con las manos, mientras los hinchas argentinos se quedaron inmóviles, sin poder asimilar el giro. En la zona de prensa, la reacción llegó rápido: había ocurrido lo impensado para la narrativa que se estaba construyendo. El penal fallado no fue un hecho aislado en su historial mundialista, ya que el argentino había desperdiciado tres de siete penales en Copas del Mundo (sin contar las tandas), pero el momento lo volvió más duro.
Con el juego reanudado tras el saque de meta de Austria, el clima se tensionó de inmediato. Aun así, algunos seguidores intentaron levantar el ánimo con cánticos, con la idea de que el equipo remontaría “a través de Leo”. Pero Messi tardó en recuperar el ritmo: se le notó menos sereno, falló llegadas y perdió balones con una frecuencia poco habitual en el mediocampo.
Austria aprovechó ese cambio de energía y empujó más arriba para presionar en el área, buscando someter a Emiliano Martínez. El portero respondió y, sobre todo, Argentina logró reponerse del golpe inicial. Después del descanso de hidratación en el primer tiempo, el campeón del mundo volvió a tomar el control y recuperó la senda.
En ese contexto, el equipo fue sumando presencia y confianza, y la noche terminó por inclinarse con fuerza del lado argentino. La historia, que parecía encarrilada hacia un récord cada vez más cerca, terminó explotando cuando Messi volvió a marcar y convirtió el estadio en una fiesta.
Tras el encuentro, Lionel Scaloni explicó el impacto del capitán: “Cuando [Messi] se enciende, todos se encienden. Incluso cuando el equipo estaba sufriendo, [Messi] robó balones, estuvo comprometido. Estar comprometido tiene un porqué, y eso es lo que trae. No sé qué más decir… nada es suficiente”.
Messi, por su parte, habló con franqueza del momento más difícil: “Me gusta jugar y estar bien en la cancha. Hoy hubo un instante en el que me enfadé mucho por el penal porque lo fallé; pateé muy mal. Pero por suerte pudimos darle vuelta a la situación: tomamos la ventaja y conseguimos los tres puntos, que es lo importante”.
La actuación fue, en esencia, un trabajo de toda una carrera. Messi estrenó su cuenta mundialista en 2006, en su primer torneo, y llegó a su gol número 17 en 2026, además de firmar ese récord en su sexta participación. En la previa, el Dallas Stadium preparó un montaje con sus 16 anotaciones anteriores y lo mostró en las pantallas gigantes antes del pitazo inicial, como un prólogo perfecto para una tarde que acabó siendo histórica.
Con este resultado, Argentina encadenó dos victorias en dos partidos y, por segunda ocasión consecutiva, el equipo campeón se impuso gracias a los goles de Messi. En el torneo, además, es el único jugador de Argentina que ha marcado hasta ese momento.
En la zona mixta, Lisandro Martínez valoró la dimensión del capitán: “Impresionante. Es impresionante. Se lo merece por todo lo que hace y por lo que demuestra partido a partido. Ya nos tiene acostumbrados”.
El triunfo del lunes confirmó la presencia argentina en los octavos, y la afición ya empieza a soñar con repetir un nuevo título mundial, considerando que Messi no se detiene con la edad. De hecho, 12 de sus 18 goles en el Mundial llegaron después de cumplir 35 años. Justo en esta etapa, a pocos días de su cumpleaños, con 39 años el miércoles, encabeza la tabla de máximos goleadores de 2026 y tomó control absoluto del registro histórico.
Leandro Paredes añadió: “No deja de sorprendernos”.
Al final del partido, con una afición cercana a los 70.000 espectadores recibiendo la vuelta celebratoria de Messi junto a sus compañeros por “Jerry World”, el gran recinto donde juegan los Dallas Cowboys —liderados por Jerry Jones—, la sensación fue clara. Después de lo visto hoy, quizá el apodo no alcance: por una noche, el fútbol pareció tener nuevo nombre, y podría ser “Messi World”.