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Socceroos: cómo el nuevo Mundial de 48 abre la puerta a soñar en octavos

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
22 junio 2026 6 min de lectura

OAKLAND, California — En los Mundiales anteriores, el camino de una selección solía quedar bastante definido antes de la última tanda de partidos de fase de grupos: o terminas entre los dos primeros y avanzas, o te quedas fuera. Sin embargo, la ampliación del torneo a 48 equipos ha metido más incertidumbre en el panorama para los Socceroos. Aun así, el cuerpo técnico sostiene que el trabajo para estar preparados para alcanzar por primera vez una victoria en la etapa eliminatoria ya está hecho, sin importar el lugar que ocupen al final del grupo.

De cara al duelo de este jueves ante Paraguay, el escenario más sencillo para Australia es sumar al menos un punto. Con una victoria o un empate, el conjunto dirigido por Tony Popovic aseguraría el segundo puesto del Grupo D y, por lo tanto, se mediría el 3 de julio en Arlington contra el segundo clasificado del Grupo G. Ese rival, según el abanico de posibilidades, podría salir de Egipto, Bélgica o Irán: los egipcios jugarían frente a Team Melli en Seattle el día siguiente al partido australiano, mientras que Bélgica se vería las caras con Nueva Zelanda en Vancouver en el mismo horario.

Si Australia cae ante La Albirroja en este nuevo formato del Mundial, se abriría un tramo de días cargados de tensión. Primero, porque habría que esperar a definir si el equipo termina dentro del grupo de los ocho mejores terceros de entre las 12 llaves. El cambio de criterios de la FIFA, que prioriza el enfrentamiento directo como desempate, además implica que Australia no puede finalizar por debajo de Türkiye sin importar lo que ocurra ante Estados Unidos. Después vendría otra incógnita: cuál de las 495 combinaciones posibles de resultados en el resto del torneo termina enviándolos a los octavos de final.

De acuerdo con Opta, Australia acumula un 94.26% de probabilidades de llegar a la fase eliminatoria al cierre de la mañana del lunes. Ese porcentaje refleja tanto la opción de terminar segundo en su grupo como la alternativa de avanzar como tercero. Aunque el partido ante Türkiye ya resultó determinante —en gran medida porque un tropiezo amplio ante Paraguay está en el imaginario colectivo, pese a que los rivales suelen ser más sólidos en defensa que peligrosos en ataque—, lo que sigue si el equipo termina tercero subraya la importancia de sacar algo positivo ante Paraguay.

En el panorama actual más probable para un tercer lugar, Australia tendría que cruzar el país para visitar a los ganadores del Grupo E, Alemania, en Boston el 29 de junio. No sería una solución ideal. Además, existe un factor logístico clave: los equipos que terminen terceros no pueden viajar hasta que finalicen todos los encuentros de la fase de grupos y queden definidos los octavos de final. Eso haría que el vuelo a Massachusetts se concrete el 28 de junio, lo que prácticamente impediría entrenar en Boston y provocaría que lleguen un día después que los alemanes. Estos últimos, por su parte, partirían desde Winston-Salem, Carolina del Norte, con un desplazamiento mucho más corto.

Una alternativa menos probable, aunque igualmente exigente, sería un viaje a Nueva York para enfrentar a Francia o a Noruega el 30 de junio. En ese caso, al menos el equipo podría desplazarse con dos días de margen antes del partido, de acuerdo con los estándares de la FIFA. Incluso más improbable, pero no descartado del todo, sería volar a Kansas City para jugar el 3 de julio contra el ganador del Grupo K, que se perfilan como opciones Colombia, Portugal o República Democrática del Congo.

“Es importante entenderlo, porque lo que no quieres es quedar atrapado en el último minuto con todo resuelto al final”, afirmó Mile Jedinak, asistente técnico de los Socceroos. “Hay cosas que no controlas; al final no sabes dónde te tocará caer”.

“Lo más relevante, además, es lo que nosotros podemos hacer y cómo podemos manejarlo en términos del juego. El partido, obviamente, es el factor decisivo para muchas de estas situaciones”.

“Pero en el plano más grande de la planificación, una parte importante se hizo con mucho tiempo de antelación. Ese es el nivel de detalle con el que estás lidiando. Se revisaron distintas combinaciones, y es lógico que se vuelvan a mirar cerca de la fecha, pero gran parte del trabajo ya estaba hecho previamente”.

La magnitud de ese trabajo previo no sorprende a quienes conocen la obsesión por los detalles que Popovic ha impulsado en el plantel. Con esa base, la intención es que la siguiente etapa después de la fase de grupos —sea cual sea el destino— se gestione con la mayor continuidad posible, sin que el entorno se convierta en un obstáculo adicional.

Con la clasificación asegurada con un año de margen y un intervalo de seis meses entre el sorteo y el inicio del torneo, Foxe y el responsable de rendimiento Leigh Egger dedicaron semanas extensas a recorrer Estados Unidos para preparar la Copa del Mundo. Allí se comenzó por valorar posibles sedes: Oakland fue la primera opción asignada al equipo como base, mientras que San Diego quedó como plan alternativo preferido. Luego, se analizó el recorrido posible en la fase de grupos y más allá. Las ventanas de amistosos en octubre y noviembre, en distintas ciudades de Norteamérica, también sirvieron para convertir los desplazamientos en una especie de observación práctica.

“Primero, cuando definimos la base… después miras los estadios donde vamos a jugar y los hoteles de día de partido, para asegurarnos de que no haya señales rojas”, explicó Foxe. “Aunque los gestione la FIFA, tienes que comprobar que si aparece algún inconveniente, estemos encima. Porque cada lugar es distinto: todos miran cosas diferentes en hoteles y en instalaciones de entrenamiento”.

“Además, cuando piensas más allá de la fase de grupos —si llegamos como terceros, como segundos o si ganamos el grupo— tienes que proyectar a dónde podríamos volar y jugar. Ahí es donde haces investigación y trabajo logístico: aterrizas desde cinco destinos posibles”.

“Pasamos la noche donde pensamos quedarnos, o donde tenemos que estar en función del día del partido. Lo hacemos para ver con exactitud cómo será la noche y qué incluye”.

En esas verificaciones aparecen señales rojas —“una calle principal, si hay un bar justo enfrente, si las ventanas tienen poca luz y no están insonorizadas, en qué zona del hotel te pondrían”— y también señales verdes: “buena comida, un ambiente tranquilo, un hotel correcto con instalaciones adecuadas, personal que pueda ayudar. Para nosotros la comida y el descanso son claves: las camas y las almohadas, porque ahí es donde el equipo recupera y duerme después de los entrenamientos y los partidos”.

Aunque los hoteles y las bases de preparación para las eliminatorias se determinan de manera anticipada según el puesto obtenido en el grupo —y se mantienen hasta la final—, existe un control extra. En todos los casos, los equipos se instalan en su alojamiento dos días antes del encuentro, sin importar dónde hayan estado previamente, y aun así se inspecciona para que el plantel sepa qué esperar.

“Hay sitios con una lista, una lista larga, que vamos marcando”, sostuvo Foxe. “Cuando has visto tantas opciones diferentes, si no tienes esa lista, se te olvida: ‘¿fue aquel hotel o fue este? ¿Qué pasó allí otra vez?’”.

“Por eso grabamos, recorremos, armamos un checklist y luego le damos una calificación. Así, cuando volvemos a ese lugar, sabemos si vale la pena o si es un ‘no’ rotundo, según lo que estemos buscando. Es un proceso, te acostumbras y entiendes qué estás mirando con solo haberlo hecho un par de veces”.

“Sabemos dónde entrenamos. Y luego miramos también si hay lugares desde donde la gente podría estar observándonos, buscando ángulos, vigilando desde algún punto. Tenemos un equipo de seguridad excelente, el de Mark Saliba. Su grupo revisó toda el área. Y somos afortunados por la información que recibimos del área de seguridad”.

Una vez más, el trabajo que realizaron los Socceroos antes de que rodara el primer balón en Norteamérica fue exhaustivo. La idea final es clara: que el destino del equipo en las próximas semanas dependa sobre todo de lo que sea capaz de hacer dentro del campo, y no de factores externos fuera de él.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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