Mudryk aterriza en Tottenham para un nuevo comienzo con Roberto De Zerbi tras 20 meses
Mykhailo Mudryk inicia una nueva etapa en el Tottenham con la misión de reenganchar su carrera tras un periodo turbulento marcado por la adaptación, una sanción y casi dos años sin competir al máximo nivel. El extremo ucraniano, de 25 años, llega a Londres con la promesa de un “nuevo comienzo” y la oportunidad de trabajar de nuevo con Roberto De Zerbi, entrenador que lo impulsó en su etapa previa en el Shakhtar Donetsk.
Mudryk aterrizó en Stamford Bridge en enero de 2023 por una cifra cercana a los 90 millones de libras (unos 122 millones de dólares). En ese momento era una de las apuestas ilusionantes del mercado tras destacar en su país con el Shakhtar Donetsk, y también había competencia en la puja, con Arsenal en la carrera por hacerse con sus servicios. Sin embargo, su aterrizaje en la Premier League no fue inmediato: tardó 24 partidos en abrir su cuenta goleadora y, en total, solo logró 10 disparos con registro para el club durante 73 apariciones.
El rumbo del futbolista cambió de manera drástica en noviembre de 2024, cuando fue sancionado por publicar una lectura adversa vinculada a una sustancia prohibida: meldonium. La Football Association le impuso una suspensión de cuatro años, pero esa sentencia quedó sin efecto tras una apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS). Con el castigo levantado, Mudryk quedó habilitado para volver a jugar a partir de julio, y antes de eso ya había participado en acciones de pretemporada con el Chelsea.
La historia dio otro giro en el mercado: tras esos movimientos con el conjunto londinense, Mudryk completó un cambio en el último día del plazo hacia el Tottenham. Allí se reencontrará con De Zerbi, el técnico que supervisó su irrupción en el primer equipo en la temporada 2021-22. Esta conexión es uno de los pilares del proyecto deportivo inmediato: el club busca recuperar al jugador que, aunque talentoso, no terminó de asentarse en el día a día del fútbol inglés.
Aunque cuenta con 28 internacionalidades, Mudryk no disputó fútbol competitivo durante 22 meses y, además, nunca llegó a consolidar de forma consistente su impacto en la máxima categoría de Inglaterra. En este contexto, Poyet —exjugador y conocedor del entorno Spurs y Chelsea— valoró el fichaje como un riesgo elevado: considera que Mudryk depende de una única cualidad muy marcada, la velocidad, y que si esa ventaja no se traduce en rendimiento dentro del plan del equipo, el efecto puede diluirse. También señaló un contraste con Enzo Fernández, al sugerir que, en el caso del argentino, el club tenía un margen distinto sobre su utilización y su continuidad, mientras que en Mudryk el proceso y la decisión interna habrían estado más condicionados por la propia situación que rodeó su regreso.
El propio jugador se mostró entusiasmado con el arranque de esta etapa, dejando claro que quiere dejar atrás los últimos años: “Es una gran sensación. Tengo ganas de empezar a entrenar y jugar para el club, y estoy muy emocionado de reencontrarme con Roberto De Zerbi. Él es mi padre futbolístico. Confío en él. Sé qué quiere de mí y, con él, siempre siento que mejoro”.
Si alguien puede encauzar esa mejora, el respaldo llega desde la figura del entrenador. De Zerbi, en el pasado, llegó a afirmar que Mudryk podría aspirar a un nivel máximo: en 2022 sostuvo que el ucraniano “podría ganar el Balón de Oro” en el futuro, subrayando que se trata de un futbolista de alta calidad pero “muy sensible” y que necesita cercanía. Con esa idea como antecedente, el proyecto en el Tottenham se plantea como un intento de recuperar el potencial que lo colocó en la órbita de los grandes del continente.
Por ahora, el estreno del equipo bajo este nuevo ciclo incluye un calendario exigente. Tottenham se prepara para viajar al City Ground este sábado para medirse a Nottingham Forest, en un arranque de 2026-27 que para el conjunto dirigido por De Zerbi ha venido con dos derrotas consecutivas y sin goles en los primeros compases. Mientras el técnico busca estabilizar el rendimiento del plantel, Mudryk tratará de convertir su regreso —tras la sanción y el largo parón competitivo— en el punto de inflexión que su carrera necesitaba.