Patrice Bergeron: el homenaje que anticipa su ingreso al Hockey Hall of Fame
Hace siete meses, Patrice Bergeron ocupó un asiento en el público durante la ceremonia de ingreso al Salón de la Fama del Hockey de 2025, escuchando el discurso de Zdeno Chara. El defensa aprovechó la ocasión para agradecer a Bergeron, su compañero con más años juntos y, en términos prácticos, su codirector en el vestidor durante las 14 temporadas en las que coincidieron con los Boston Bruins. Fue en ese mensaje donde Chara describió a Bergeron como “uno de los mejores líderes y personas con las que he tenido la oportunidad de jugar y conocer”.
Ahora, llegó el turno de Bergeron.
El lunes, Bergeron fue anunciado como parte de la clase del Salón de la Fama del Hockey de 2026, a la que ingresará junto a otros cinco nombres: Brian Burke como constructor, y los jugadores Carey Price, Pekka Rinne, Keith Tkachuk y Cindy Curley. La ceremonia de incorporación de 2026 está programada para el 9 de noviembre en Toronto.
Claude Julien, entrenador de Bergeron entre 2007 y 2017, no dudó al reaccionar. “Para mí fue una decisión sin complicaciones. Tiene que significar muchísimo para él, sobre todo porque es su primera oportunidad, porque no era una superestrella, pero sí era un jugador completo. Era el sueño de cualquier técnico: en los momentos decisivos podías contar con él en el aspecto ofensivo, también podías confiar en su trabajo defensivo en las mismas situaciones. Y además, podías apoyarte en él para los grandes enfrentamientos en el dotado. En cada faceta del juego, era de esos futbolistas sobre el hielo en los que un entrenador puede apoyarse cuando realmente se necesita. Patrice era ese tipo de elemento que podía hacerlo todo”.
En ese sentido, el llamado parecía prácticamente inevitable para Bergeron, al tratarse de su primer intento para ingresar al Salón de la Fama. Después de todo, acumuló una trayectoria en la NHL de 19 temporadas prácticamente imbatible, todas con Boston, el club que lo eligió en la segunda ronda (número 45) del NHL Draft de 2003.
Su camino comenzó con un estilo de juego de 200 pies que le permitió ganar en un récord de seis ocasiones el Trofeo Selke al mejor delantero defensivo de la liga, incluyendo sus dos últimas campañas en el circuito, en 2022 y 2023. A ese impacto defensivo se sumó la producción: 1,040 puntos en temporada regular (427 goles y 613 asistencias) en 1,294 partidos, además de 128 unidades (50 goles y 78 asistencias) en 170 encuentros de postemporada de Stanley Cup.
Durante su etapa con los Bruins, Bergeron contribuyó a que el equipo llegara a la Final de la Copa Stanley en tres ocasiones: 2011, 2013 y 2019, y alzó el trofeo una vez, en 2011.
Al hablar de cómo logró equilibrar lo ofensivo con lo defensivo, Bergeron explicó que a lo largo de los años recibió apoyo de entrenadores y compañeros. “Siento que durante mucho tiempo en Boston, por ejemplo, Claude Julien me ayudó a trabajar de verdad el lado defensivo de mi juego. (Él) encontró la manera de quitar la zona gris y volverlo más blanco y negro. También pienso mucho en la anticipación y en usar el instinto, algo que sin duda me ha servido muchísimo para defender mejor. Pero como ya dije, no puedes lograr nada de manera individual sin el respaldo de tus compañeros. Así que diría que mis compañeros —y tener a alguien como Zdeno Chara, que medía 6-9 y pesaba 260 (libras), ocupa muchísimo espacio y me ayudó un montón—, cerrar esas capas y contar con alguien detrás siempre ha sido muy útil. Si tengo que quedarme con una idea, sería esa”.
Y del mismo modo en que Chara vivió un doble reconocimiento la temporada pasada —entrar al Salón de la Fama en noviembre y ver cómo su número 33 era elevado a las vigas de los pabellones el 15 de enero—, a Bergeron también le tocará. Hace solo cuatro días, el jueves, los Bruins informaron que el dorsal 37 de Bergeron se convertirá en el decimocuarto número retirado por la franquicia. El anuncio llega justo después del caso de Chara, a quien Bergeron sucedió como capitán para la temporada 2020-21.
Este año, Bergeron recibirá el reconocimiento que merece.
“Cuando se habla de Zdeno, que fue incorporado al Salón de la Fama el año pasado, esos tipos tuvieron un impacto enorme en lo que intentábamos construir en Boston, así que no me sorprende que hoy estén en esa posición”, comentó Julien.
Porque son pocos los jugadores que encajan mejor en ese perfil.
“Cuando se habla de miembros del Salón de la Fama, no se trata solo del jugador que marca goles o del que detiene absolutamente todo, sino del que hizo de todo durante el partido”, sostuvo Julien.
“Y no solamente lo hizo de la mejor manera, sino que además, ¿qué mejor atleta para que sigan los chicos jóvenes? Patrice, la forma en que se manejó fuera del hielo, cómo encaró las entrevistas y todo lo demás: llevó esa situación completa de un jugador de hockey dentro y fuera de la cancha de la forma más correcta que puedes encontrar”.
Bergeron también pertenece a un grupo selecto: es uno de apenas 30 jugadores que han formado parte del Triple Oro, al haber ganado dos medallas de oro olímpicas con Canadá (2010 y 2014), la Copa Stanley y un Campeonato Mundial de la IIHF (2004).
Carey Price, guardameta de los Montreal Canadiens, compartió recuerdos sobre lo que significó coincidir con Bergeron en los Juegos Olímpicos. “Poder jugar con Patrice en los Juegos Olímpicos fue algo especial. La manera en que piensa el juego y la dedicación que tenía para ambos lados del disco fue, sin duda, un gusto como compañero y no como rival”, señaló Price, quien en la NHL había sido un antagonista de Bergeron antes de que ambos jugaran juntos en las Olimpiadas de 2014 en Sochi, Rusia.
El lunes, Bergeron dedicó tiempo a recordar a su familia y a “la gente que me ayudó en el camino, que sacrificó tanto para que yo estuviera en esta posición”.
Sobre el momento del llamado del Salón de la Fama, explicó que fue “bastante surrealista”.
Pero aunque para él haya resultado extrañamente real, para quienes lo conocían mejor, para los que jugaron con él y lo vieron durante sus dos décadas en la NHL, la incorporación no parecía ni absurda ni inesperada. Su trayectoria y su influencia estaban a la vista para cualquiera que siguiera su carrera.
“Para nada, no fue una sorpresa”, dijo Julien. “Pero sí: estoy increíblemente feliz por él”.