Pochettino afronta baja de Balogun: ¿quién será el 9 ante Bélgica?
El partido más grande que ha afrontado hasta ahora la selección masculina de Estados Unidos en un Mundial se jugará con una baja inesperada. Mauricio Pochettino puede hablar de no mirar atrás, pero la realidad es tozuda: su gran revelación ofensiva no estará disponible para el duelo de octavos de final ante Bélgica. Una situación dura, sí; también inevitable.
Key takeaways
- Folarin Balogun no jugará el cruce de octavos ante Bélgica por una sanción.
- La sanción llega por la tarjeta roja que recibió contra Bosnia y Herzegovina.
- En el verano, Balogun ha sido el máximo peligro del equipo: suma tres goles y ha liderado la presión.
- Pochettino tendrá que decidir en los próximos días qué alternativa usar en ataque para sostener las opciones de clasificación.
- Entre las posibilidades se mencionan Pepi, Wright, reubicar a Pulisic o incluso usar a Weah como referencia, además de otras variantes con riesgos.
La ausencia de Balogun y el dilema de Pochettino
FIFA marca el camino: el delantero estadounidense se perderá el compromiso de octavos de final contra Bélgica. El motivo es directo. Tras ser expulsado ante Bosnia y Herzegovina, Balogun quedó suspendido para el siguiente partido del USMNT. Es un golpe sensible para el plan futbolístico del equipo, sobre todo si se considera el impacto que había generado en esta etapa previa al torneo.
Balogun, además, venía de ser el jugador más determinante del conjunto en el verano. Sus tres tantos lideran la producción ofensiva del equipo, y su forma de atacar —con carreras que activan el frente de ataque— ha dado vida a la creación. A ello se suma una labor constante sin el balón: su presión ha sido incansable y, más allá de lo individual, su esfuerzo ha cambiado la dirección del equipo. Sustituir todo eso no es sencillo, aunque Pochettino intentará encontrar la mejor forma de hacerlo.
Durante los próximos días, el entrenador tendrá que evaluar ventajas y desventajas de cada alternativa. No es un debate teórico: la elección que haga puede marcar el destino de las aspiraciones del USMNT en el Mundial.
Alternativas en el nueve: de Pepi a Weah y otras curvas
Si el criterio principal es volver a encontrar gol, la opción que aparece con fuerza es Pepi. En su perfil, la referencia es clara: un jugador con instinto de finalización. Tanto en el PSV como con la selección, ha demostrado que con una oportunidad puede castigar. Esa capacidad explica por qué equipos de la Premier League han estado observándolo desde hace más de un año: se trata de un tipo de delantero que no necesita demasiados toques para volverse decisivo.
Pero no solo vive de rematar. Antes del Mundial, en el partido ante Senegal, Pepi enseñó un matiz importante al participar en jugadas: sumó una asistencia y también intervino en otra acción que terminó en gol. Más adelante, contra Australia, cuando compartió ataque con Balogun, realizó un trabajo menos visible, pero crucial: se encargó de ocupar a los centrales y, con esa tarea, liberó espacios que permitieron a sus compañeros atacar con más claridad.
El problema es que Pepi no tiene exactamente la misma “presencia” que Balogun. En velocidad, el impacto no es igual, y en términos físicos tampoco se parece del todo. Esa diferencia hace pensar que no explotará las mismas carreras que Balogun utiliza para encender el ataque. Además, al cerrar más tarde, su presión no se siente tan rápida, como si el rival ganara una fracción de tiempo antes de ser atacado. Aun así, esas particularidades podrían ser una clave: quizá abran espacio para que alguien más gane la espalda o, si no, Pepi necesitaría una sola ocasión clara para volver a marcar diferencia.
Otra opción que se ha mencionado es Wright. No es un caso de “pocas oportunidades”, sino más bien de casi ninguna: el delantero de Coventry City apenas ha disputado un minuto con la selección durante este verano. Hasta ahora, cuando el equipo buscó un cambio en el área, Pepi ha sido quien más se ha ganado ese rol desde el banquillo.
Sin embargo, Wright ofrece un reemplazo más parecido en términos de características. Su tamaño es un punto fuerte y también ha mostrado que puede ser un nueve que se mete “a la espalda”. En la Championship con Coventry lo hizo con continuidad, y en el tramo previo del torneo con la selección también respondió: marcó dos goles ante Australia.
Que haya jugado tan poco, eso sí, sugiere que la decisión del cuerpo técnico no ha sido convertirlo en la pieza habitual. Aun así, el argumento a favor para el Mundial existe: comparte rasgos con Balogun como alternativa y, además, ya tiene un gol en el torneo, un detalle que podría pesar en la balanza.
También se ha planteado una idea de reubicación: colocar a Pulisic más cerca del área. En teoría, tiene lógica porque, en general, Pulisic tiende a recortar hacia dentro y buscar espacios centrales para obligar a los defensores a retroceder. Mientras tanto, jugadores como Antonee Robinson y Sergino Dest suelen aportar amplitud, lo que permite que Pulisic ataque zonas interiores y provoque desorden. Bajo ese razonamiento, el extremo podría actuar como referencia, abriendo un carril para que alguien ocupe su lugar por la banda izquierda, alternando funciones entre quienes se muevan arriba.
La propuesta, no obstante, ya ha tenido pruebas que no fueron del todo positivas. Pulisic no fue especialmente efectivo jugando en el centro ante Portugal en la primavera. Además, en meses recientes, cuando se le intentó acompañar en un sistema de dos delanteros junto a Rafael Leao en el AC Milan, la fórmula no logró salvar el rendimiento del equipo. Por eso, aunque acercar al principal goleador al arco suena bien, en el caso concreto de Pulisic quizás sea mejor mantenerlo en el rol donde rinde con más claridad: no parece el perfil más natural para ser un nueve.
Si se descompone lo que Balogun aporta, se observa un paquete de tres funciones: marcar goles, correr hacia el espacio detrás de la defensa e impulsar la presión del equipo. Weah puede cumplir claramente las dos últimas. De hecho, se recuerda que ya hizo algo parecido en el primer partido del USMNT en el Mundial de 2022 ante Gales, donde su energía y lectura ayudaron a alterar el juego mediante la presión.
Hay, sin embargo, compensaciones evidentes. Weah no es un delantero de oficio y hace tiempo que no actúa como nueve. En los últimos años, se ha desempeñado como lateral ofensivo o wingback, con una responsabilidad más centrada en evitar goles que en construirlos. Un nueve, por definición, tiene como tarea principal anotar, y el equipo cuenta con otros futbolistas con mejores credenciales para esa faceta.
Pero también existe otra lectura: en este conjunto, el “nueve” no solo debe rematar, sino mejorar la dinámica del resto. Si ese enfoque es prioritario, Weah podría encajar. Su velocidad permitiría generar carriles para que los compañeros ataquen esos espacios, y además podría provocar una secuencia de presión que cambie el ritmo del partido.
¿Hay alternativas mejores? Probablemente. Aun así, hay rasgos que hacen que Weah sea una opción coherente para el rol, considerando el tipo de impacto que busca el equipo cuando necesita reaccionar.
Más allá de esas cuatro rutas principales, todavía hay otros giros tácticos que Pochettino podría explorar, aunque todos con desventajas claras.
Gio Reyna, por ejemplo, ya convirtió en este Mundial y podría sumar creatividad en zona ofensiva. El obstáculo es que su presencia física y su velocidad máxima no se ajustan bien al rol de un nueve.
Brenden Aaronson tiene energía y rapidez, pero no ha mostrado el mismo nivel de capacidad para definir, lo que limita su credencial como referencia goleadora.
Alex Zendejas sí ha anotado con Club América, pero con la selección no ha acumulado el tiempo necesario para consolidar una adaptación que garantice confianza en el Mundial.
También se menciona a Malik Tillman, tradicionalmente un diez, aunque con el tamaño y la habilidad con el balón podría actuar más arriba. El inconveniente es que esa decisión obligaría a reorganizar el mediocampo, y el equipo ha mostrado un funcionamiento destacado en esa zona. Algo parecido ocurre con Weston McKennie: incluso si en algunos momentos ha iniciado como delantero en Juventus, su mejor versión se ha visto como centrocampista.
Al final, la posibilidad de un plan sorpresa existe. Pero sea cual sea la elección, Pochettino deberá acertar. Las aspiraciones del USMNT en el Mundial dependen de que la solución para reemplazar a Balogun sea la correcta, no solo en el papel, sino en el campo.