Rabiot guía al AC Milan: entra en Turín y rompe la mala racha con goles y asistencia
Adrien Rabiot volvió a encender a Milan en un momento clave: ingresó desde el banquillo y, en pocos minutos, cambió el partido en Turín para que los rossoneri se impusieran 2-1 al Torino en condición de visitante. El internacional francés resolvió con una asistencia inmediata y un gol propio, apagando de golpe las críticas por su prolongada ausencia.
Key takeaways
- Rabiot regresó a la acción con un impacto inmediato tras entrar como suplente en el segundo tiempo frente al Torino.
- Convirtió su aparición en decisiva: asistió a Alphadjo Cissé para abrir el marcador y luego marcó él mismo, cerrando el 2-1.
- No jugaba desde el partido de la selección de Francia por el tercer puesto del Mundial contra Inglaterra y tuvo un descanso extendido durante el verano.
- El mediocampista respondió a las críticas explicando que pidió días extra y que su entrenador, Paulo Fonseca en el relato inicial del medio, le concedió más descanso.
- Tras la llegada del nuevo cuerpo técnico, asumió un rol adelantado detrás del delantero principal, en una estructura que favorece su perfil ofensivo.
- Rabiot destacó que el plan del equipo apunta a recuperar más cerca del área rival y dominar el balón para generar más ocasiones.
Regreso explosivo en Turín
El partido ante el Torino se destrabó cuando Rabiot apareció como cambio en el segundo tiempo. El francés necesitó apenas minutos para inclinar la balanza: primero asistió a Alphadjo Cissé para que el Milan rompiera la igualdad y, poco después, consiguió el tanto que terminaría de sentenciar la victoria. Ese doble golpe (asistencia y gol) redondeó una actuación de alto impacto que terminó dándole a los rossoneri los tres puntos en un duelo fuera de casa.
El descanso que levantó polémica
La reaparición de Rabiot también tenía un componente extra: llevaba sin competir desde que Francia jugó el partido por el tercer lugar del Mundial ante Inglaterra. Tras esa cita, tanto él como su compañero Mike Maignan disfrutaron de un periodo de descanso más largo durante el verano, y esa demora en su retorno generó malestar en ciertos sectores de la prensa italiana y de la afición.
Luego del partido, el mediocampista se encargó de aclarar el episodio. Explicó que el regreso no fue una imposición ni una decisión unilateral, sino una solicitud suya para sumar descanso tras una campaña exigente. En sus declaraciones, afirmó que pidió “un par de días más” y que el entrenador le indicó tomar cuatro, por lo que aseguró no entender por qué la situación se volvió controvertida. También subrayó que necesitaba recuperar tanto físicamente como mentalmente, especialmente por el final duro de la temporada con el Milan.
Nuevo rol y confianza con el proyecto
Más allá del gol y la asistencia, el análisis táctico dejó señales claras. Con la llegada del nuevo técnico, el francés cambió responsabilidades posicionales: salió en lugar de Ruben Loftus-Cheek ante el Torino y ocupó una demarcación de mediapunta avanzada, actuando detrás del delantero principal. Rabiot encajó ese papel con naturalidad y señaló que le favorece porque le permite atacar el arco, un estilo que ya había utilizado en experiencias previas.
En ese sentido, mencionó que en el pasado ya había desempeñado un rol parecido con Roberto De Zerbi en Marsella, y remarcó que se siente cómodo cuando puede ir hacia la portería rival. Además, aseguró estar contento con las ideas del entrenador y confirmó que habló con Gerry Cardinale, dejando atrás rumores sobre una posible inquietud tras la salida de Massimiliano Allegri.
La idea de juego: presión y balón cerca del área
Rabiot también delineó el rumbo futbolístico que persigue el Milan con el nuevo enfoque: el equipo busca dominar el balón y presionar más arriba en el campo. El argumento es simple para el mediocampista: recuperar la pelota más cerca del área rival facilita la creación de ocasiones, el registro de goles y las asistencias. Con ese plan, el Milan apunta a imponerse con intensidad y mayor control del juego.
Con su impacto inmediato ante el Torino, Rabiot dejó una advertencia clara: si mantiene el nivel físico y la implicación que mostró en su regreso, peleará por ganarse un puesto fijo en el sistema. Para los rossoneri, la adaptación a una filosofía más centrada en posesión y presión requerirá piezas decisivas en el último tramo del campo, y el francés parece listo para ser el arma ofensiva que marque la diferencia.