Regäsel acusa a Kovac de un duro episodio en el Eintracht: “Lo habría…
Yanni Regäsel, hoy de 30 años y jugando en el quinto escalón del fútbol alemán con el SV Wilhelmshaven en la Oberliga Niedersachsen, rememoró en una entrevista en YouTube con Bilal Kamarieh —excompañero en la cantera de Hertha y con pasado en categorías formativas de la DFB— una etapa especialmente amarga en Eintracht Frankfurt. El futbolista asegura que, tras comenzar con buenas sensaciones, bajo la etapa de Niko Kovač todo cambió “de la nada”, y que una polémica pública previa a una final de copa terminó marcando su destino deportivo en el club.
Resumen de hechos clave
| Momento | Dato | Consecuencia según Regäsel |
|---|---|---|
| Antes de la final de la DFB-Pokal 2017 | Entrevista en el Frankfurter Rundschau | Asegura que sus palabras fueron tergiversadas y que el conflicto escaló |
| Final de copa ante Dortmund | Frankfurt perdió 1-2 | Afirma que no fue incluido en la convocatoria |
| Temporada siguiente | Le habrían prohibido entrenar con el primer equipo | Dice que lo mandaron a casa y que no podía acercarse al campo |
| Valoración de liderazgo de Kovač | Referencias a salidas de Alex Meier y Max Kruse | Sostiene que el técnico buscaba “tener el control” y apartó a jugadores influyentes |
Regäsel relata que, al inicio de su periodo en el Eintracht, “todo estaba bien”, pero que con Kovač sintió un cambio repentino: dejó de contar en los planes. En ese contexto, explica que llegó a disputar seis de sus once partidos competitivos con el entrenador que dirigía al BVB en la actualidad, remarcando que su relación con el cuerpo técnico se deterioró antes de la final copera de 2017 contra el Borussia Dortmund.
El punto de quiebre, según su relato, fue una conversación con el Frankfurter Rundschau. Allí, el defensa se habría quejado por el poco tiempo de juego que estaba recibiendo bajo las órdenes de Kovač. “Me llamaron y me preguntaron por qué no jugaba”, rememora. En su versión, respondió sin rodeos: “No lo entiendo. Estoy rindiendo y quiero tener minutos”. Aun así, insiste en que el diario no reflejó correctamente lo que dijo.
Regäsel afirma que el medio terminó manipulando su mensaje. “¿Qué hacen? Retuercen mis palabras. Deberían comprobar antes de publicar, pero no lo hicieron”, sostuvo. Y agregó el golpe mediático: “Luego veo un gran titular: ‘Regäsel arremete contra Kovač antes de la final de la copa’. En ese momento, el teléfono no paraba de sonar”.
La polémica, según detalla, explotó con una publicación que todavía hoy seguiría disponible. En ese artículo, se menciona que, en ese momento, con 21 años, le indicaron desde el entorno de prensa del club que ciertas declaraciones debían tratarse como “fuera de acta”. Regäsel, siempre en su relato, habría respondido con tranquilidad: “No, no. No hay problema; pueden escribir todo lo que diga. Soy una persona honesta”.
Después de ese episodio, el técnico y el conflicto dejaron de ser solo mediáticos. El entrenador Fredi Bobic y el presidente Peter Fischer se habrían presentado pronto en los entrenamientos para enfrentarse a Regäsel y exigirle que pidiera disculpas a Kovač. “Le pedí perdón y le expliqué que yo no lo había dicho como lo habían escrito”, recuerda hoy el jugador.
De acuerdo con lo que Regäsel asegura, el entrenador croata habría tomado el asunto con aparente calma. “Está bien, sé que los de Berlín hablan demasiado”, le habría respondido, según su versión. Sin embargo, para el futbolista, el desenlace fue otro: “Yo pensé que lo estaba llevando bien, pero entonces ni siquiera entré en la convocatoria para la final”. Frankfurt, en ese partido, terminaría cayendo 1-2.
La tensión, siempre bajo la mirada de Regäsel, no quedó ahí. Para la temporada siguiente, sostiene que le impidieron entrenar con el primer equipo. “Me dijeron: ‘Quédate en casa. Ni siquiera vengas al campo de entrenamiento’”, explica. El jugador recalca su desconcierto: “Yo estaba confundido; no había hecho nada malo”.
Más adelante, el defensor se habría enfrentado directamente a Kovač en la zona técnica. “Me dijo: ‘Yanni, eres el mejor jugador que tengo, pero no me caes bien. No vas a jugar para mí’”, rememora. Cuando Kamarieh le preguntó si esas palabras habían sido realmente pronunciadas, Regäsel insistió con contundencia: “Te juro que fue exactamente lo que dijo. No lo voy a olvidar”.
Con el paso del tiempo, el futbolista cree que la decisión de apartarlo pudo tener también una dimensión personal. “Pienso que no le gustó que yo me llevara bien con gente que conocía también a Kovač”, concluye. En ese sentido, añade que en Frankfurt existían figuras con gran peso y que, según su percepción, su influencia podía abarcar cualquier ámbito del club.
Regäsel amplía: “Eran personas muy buenos, muy influyentes en Frankfurt. Yo me entendía bien con ellos. Tenían voz y voto en todo, sin importar el departamento. Sabías que si hablases con ellos, te arreglarían el asunto”.
Incluso con la prohibición de entrenar, asegura que un día apareció en el centro deportivo para realizar una sesión en solitario. Allí describe cómo se encontraba mentalmente, con una franqueza que subraya el nivel de frustración acumulada: “En algún momento me di cuenta de que iba a explotar. Y antes de que pasara —honestamente— lo habría golpeado a puñetazos”.
Finalmente, Regäsel ofrece una valoración muy dura sobre el técnico, con referencias que van más allá de su caso individual. Sostiene que Kovač no solo lo habría empujado a la periferia, sino que con el tiempo habría apartado también a otros jugadores relevantes. “No lo hizo únicamente conmigo. Con el tiempo, expulsó a Alex Meier. Es el tipo de persona que quiere presentarse como el más escandaloso de todos”, afirma. “Siempre quiere estar en el centro de atención. Después también empujó a Max Kruse. Él apunta a futbolistas con influencia en el vestuario: no los quiere cerca porque desea ser el único que manda. Esa es la clase de persona que es”, sentencia.