Roger Milla rompe el récord y podría ampliarse la lista tras el Mundial
Cuando los futbolistas profesionales superan los 40 años, la conversación suele virar hacia el pasado. Sin embargo, a lo largo de las últimas 22 ediciones de la Copa del Mundo de la FIFA, solo un jugador de campo tuvo la oportunidad de vivir esa etapa dentro del torneo con continuidad: Roger Milla, de Camerún. Ahora, tras el verano futbolero, la lista podría ampliarse de forma inesperada y con nombres que ya escriben historia.
De Milla a una nueva generación de veteranos
Milla encendió la Italia 1990 con su festejo en la esquina, caracterizado por el movimiento de caderas. Volvió a aparecer en USA 1994, ya con 42 años, y lo hizo con una diferencia enorme frente a su compañero Rigobert Song, quien era adolescente: 24 años y 42 días menos.
Con el paso del tiempo, ese tipo de longevidad en el Mundial se volvió una excepción. Pero los próximos partidos podrían romper el guion: Cristiano Ronaldo llegará a su sexta Copa del Mundo con 41 años; Luka Modric, con 40, jugará su quinta; y Sebastian Soria, atacante de Qatar con 42, todavía podría entrar en escena. A ellos se sumaría Edin Džeko, que con 40 años pretende liderar a Bosnia y Herzegovina hacia un nuevo capítulo tras encaminar a su selección a su segundo Mundial de la historia.
Džeko, capitán por convicción, habló con entusiasmo sobre el reto: “Estoy muy feliz de poder liderar a este equipo, a esta gran generación nueva, hacia el Mundial y hacia muchos más”.
La reflexión de Džeko: supervivencia, liderazgo y motivación
Con una carrera que lo llevó por Teplice, Wolfsburg, Manchester City, Roma e Internazionale, Džeko llega al Mundial con una mezcla de frescura y pausa mental. Tras conducir a Schalke 04 de regreso a la Bundesliga, se mueve entre tres idiomas en una conversación amplia con periodistas, respondiendo sobre su experiencia en Turquía, su etapa exigente de seis meses en Fiorentina, su vínculo con Suiza, la influencia de Pep Guardiola —ex entrenador del Manchester City— y las expectativas de Bosnia y Herzegovina.
El presente lo encuentra ilusionado, pero no siempre fue así. En el camino estuvo el Mundial de 2014, cuando Bosnia y Herzegovina jugaron la cita por primera vez como país independiente tras la separación de Yugoslavia en 1992. Después, Džeko pasó por Fenerbahce entre 2023 y 2025 y luego recaló en Fiorentina, donde no terminó de encajar. En los momentos más complicados de la temporada 2025-26, incluso llegó a pensar que su carrera había tocado fondo: “Cuando los resultados no van bien, cuando no estás jugando como no estaba yo en Fiorentina, pasa mucho por la cabeza”.
El giro de enero y el peso emocional de Schalke
Al abrirse el mercado de fichajes de enero, Džeko miró ofertas, incluyendo un acercamiento atractivo desde Paris FC. Pero existía otra opción: Schalke 04, un grande que cayó a la 2. Bundesliga en 2021.
“En enero necesitaba un poco más de cariño, algo más emocional [que Fiorentina]. Con Schalke, estas aficiones y ese estadio son especiales y me dan energía y positividad emocional. Eso se traduce en entrenar con más exigencia y en afrontar cada partido. Y aun después de casi 20 años, con todo lo que ya he vivido, todavía se siente bien y te ayuda a seguir”, explicó.
El camino al Mundial: dos victorias seguidas y definición desde los once metros
Mientras el club marcaba el ritmo, el Mundial era la prioridad. Bosnia y Herzegovina partió en los playoffs de la UEFA y debía ganar dos partidos consecutivos para lograr la clasificación. El primer obstáculo fue Gales en semifinales: Džeko anotó el tanto de la igualdad y el billete se definió en una tanda de penales. En la final, ante Italia, su asistencia fue clave para el empate de Haris Tabakovic; después, el pase volvió a llegar por otra serie de lanzamientos desde el punto penal.
“Tuvimos un camino difícil —señaló—. Pero, a medida que nos preparamos, sentimos una energía positiva y el equipo mostró de verdad la calidad de su personalidad y de su carácter”.
Ya en el Mundial, Džeko asumirá el rol de capitán y compartirá vestuario con un grupo de futbolistas más jóvenes que crecieron idolándolo.
El impacto de Džeko en el vestuario
Ermedin Demirovic, delantero del Stuttgart, habló del valor que tiene verlo competir a su edad: “Como delantero que siempre tuvo a Džeko como ídolo, deberías analizar cada paso que da, porque rendir así a esa edad es increíble… Es un jugador enorme, no solo ahora y no solo para los bosnios”.
Entre Džeko y Kerim Alajbegovic —compañero de Bosnia y Herzegovina con 18 años— existe una brecha de 21 años y seis meses. El propio capitán lo resumió con humor: “Cuando estoy al lado de ellos me digo: ‘bro, soy 22 años mayor que tú’. Es una locura, pero también significa que hice cosas buenas en el pasado y que trabajé duro”.
La fórmula personal: dolor, adaptación y amor por el fútbol
La longevidad, según Džeko, también tiene su parte física: “Hay dolor por todas partes en la mañana. Necesitas unos minutos al levantarte; duele, pero es el cuerpo actualizándote y ayudándote a mantenerte en buena forma”.
“Nunca pensé que seguiría jugando a los 40. Pero siempre intento ayudar a mi cuerpo, a las piernas. En los últimos 10 años necesitas trabajar un poco más que cuando tenías 20… Me encanta entrenar, porque al final debes estar sano y en forma para competir a este nivel, y necesitas seguir amando el fútbol”, añadió.
El ajuste también se observa fuera del balón. Una de las renuncias es el café después de los entrenamientos: ahora manda la recuperación y el trabajo de estiramiento. En el campo, contra Gales, Džeko se movía con frecuencia cerca del círculo central. Cuando el partido lo pedía, bajaba para presionar el mediocampo, aunque su rol habitual era ubicarse a la espalda del último defensor galés. Allí usaba anticipación y lectura para imponerse a la juventud y la velocidad, apoyándose en la experiencia para ganar duelos.
“Suele salir natural: no soy el mismo jugador que hace 10 años. No puedo correr como antes. Pero quizá una carrera menos te ayude a marcar un gol más. Si me tocara correr con defensores jóvenes sería complicado, pero ese nunca fue mi juego [lo mío es] tener calidad y concretar. Por eso intento mantener eso de mi lado”, explicó.
Ronaldo y Modric: disciplina, ciencia y el debate sobre el calendario
La dedicación de Cristiano Ronaldo al oficio está ampliamente documentada. Su preparación física aparece reflejada en redes sociales mientras mantiene la búsqueda de 250 partidos con Portugal y 1.000 goles en su carrera. En noviembre, el propio portugués resumió el momento: “Siento el cuerpo bien. Quiero seguir marcando y ayudando al equipo. Esta es mi vida”.
En el banquillo, Roberto Martínez lo describió como un “icono del fútbol mundial” y, a la vez, como un “capitán ejemplar”. En la presentación de la convocatoria para el Mundial, Martínez remarcó que Ronaldo “usa cada día como una oportunidad para ser mejor que ayer”. También agregó que no se puede medir el hambre individual: “Es muy fácil dirigir a estos jugadores, porque quieren ganar… Se cuidan al máximo. Están obsesionados con cualquier ventaja: nutrición, táctica, el rival. Pero además exigen mucho a los demás y exigen mucho al entorno”.
En el caso de Luka Modric, su trayectoria dio otro giro el verano pasado: salió de Real Madrid para incorporarse a AC Milan. El croata cumplió 40 años el pasado septiembre y anotó su primer gol con el club cinco días después, frente a Bologna. Antes, en una reflexión sobre su edad, dijo: “Ojalá la gente deje de mencionar tanto mi edad”.
Sobre su continuidad, se atribuye su rendimiento a un amor profundo por el juego. Antonio Pintus, responsable de rendimiento en Real Madrid, lo vinculó con su nivel “extraordinario” de profesionalismo. En declaraciones difundidas, Pintus sostuvo que Modric cuida con detalle el entrenamiento, la nutrición y la recuperación, y que, sobre todo, mantiene una mentalidad que lo empuja a no conformarse: “Es un ejemplo raro de longevidad deportiva, fruto de la dedicación diaria”.
De cara a la discusión sobre veteranos en el Mundial, Džeko cree que la explicación también pasa por el trabajo constante: “Creo que los enfrenté por primera vez hace más de una década, en 2011. Son trabajadores, grandes futbolistas, y no es casualidad que sigan aquí. Para lograrlo tienes que esforzarte. Estoy contento por mí, y también feliz de estar en este pequeño círculo de grandes jugadores”.
¿Por qué ocurre ahora? Investigación, carga de partidos y “excepciones”
La pregunta que cruza el debate es clara: ¿es casualidad que en un mismo Mundial un jugador sobre los 40 podría sumarse a otros cuatro? ¿Se trata de talentos resistentes y decisivos para sus selecciones o, por el contrario, los avances en ciencia deportiva, nutrición y gestión del rendimiento hacen que esto sea cada vez más común?
Para intentar responder, Luís Branquinho —profesor adjunto en el Instituto Politécnico de Portalegre en Portugal— y coautor de un estudio de ciencia del deporte titulado “The Aging Curve: How Age Affects Physical Performance in Elite Football” (en español, “la curva del envejecimiento: cómo la edad afecta el rendimiento físico en el fútbol de élite”) aporta datos. El trabajo analizó 5.203 actuaciones individuales en partidos de 98 jugadores en la liga brasileña entre 2020 y 2024. Allí se cuantifica el efecto de la edad: la velocidad máxima se alcanza con 25,7 años; la resistencia en su pico con 24,8; y la explosividad en torno a los 26.
- Branquinho remarca que estos jugadores son “excepciones” dentro de los rangos habituales.
- Según la investigación, el descenso de la potencia muscular comienza cerca de los 27 o 28 años, al igual que ocurre con las fibras de contracción rápida.
- Lo que hacen bien —y lo que también ajustan los técnicos— es compensar la resistencia natural del cuerpo ante la actividad física, manteniendo la estabilidad.
- Si un extremo pierde parte de su potencia de velocidad, se le puede ubicar en el centro para que haya menos carreras rápidas de alta exigencia.
- Sobre Ronaldo, Branquinho indica que sí baja la velocidad y la agilidad, pero la resistencia se mantiene porque su adaptación le permite seguir compitiendo.
El análisis llega en un momento donde el fútbol profesional se ve afectado por un calendario cada vez más cargado. FIFPRO advierte que los futbolistas no pueden sostener “temporadas competitivas de alta exigencia” año tras año y que terminarán sufriendo lesiones o caídas de rendimiento.
Maheta Molango, director ejecutivo de PFA, se mostró preocupado en una conferencia de FIFPRO: teme que el Mundial no termine coronando “al equipo con más talento”, sino que se convierta en “la supervivencia del más fuerte”.
En esa misma línea, Darren Burgess, director de rendimiento de Juventus y portavoz de FIFPRO, mencionó que al observar deportes globales ve a jugadores mayores que aún rinden al máximo. Citó como referencia a LeBron James y sostuvo que la combinación de genética, entrenamiento y, con suerte, gestión de cargas, puede sostener el nivel. También añadió un punto técnico: en el caso de Modric, su producción física en los partidos es “eficiente” según lo pudo observar personalmente durante el año; y sobre Ronaldo, con datos objetivos aseguró que la liga saudí se ubica físicamente con respecto a la salida por partido, lo que ayudaría a prolongar el rendimiento.
Burgess dejó una puerta abierta: “Me gustaría pensar que es ciencia del deporte y manejo de carga, pero también podría ser un caso excepcional”.
Molango, sin embargo, mantiene sus dudas. Planteó que el vínculo también puede estar en cómo se aceleró a estos jugadores al inicio de sus carreras y cuánto se les exigió en partidos desde temprano. Señaló que Cristiano no jugaba 80 encuentros cuando era joven, lo mismo que Luka y Edin. Además, comentó que realizaron un estudio comparando cuántos partidos había jugado Jude Bellingham a la misma edad que David Beckham: la cifra era cuatro veces mayor. También hizo la comparación con Vinícius Júnior y Ronaldinho: allí la cantidad era tres veces más alta.
La visión de los especialistas: motivación y tiempo de juego gradual
Gregory Dupont, director de rendimiento, trabajó como preparador físico con Real Madrid y con Francia y considera a Zinedine Zidane uno de sus discípulos. Dupont señaló que no se puede saber con certeza si se verá a más futbolistas en sus 40 años, porque estos casos son diferentes: “Son excepciones, pero están motivados para jugar y tienen la mente para triunfar”.
También explicó por qué llegan a ese punto: quieren ganar, quieren estar ahí, conocen su cuerpo y lo que pueden hacer, y saben cómo entrenar y cómo manejar la carga de trabajo. Para él, el tiempo de partido no se dispara de golpe: “Ha sido progresivo. Sería un buen tema para investigar más”.
Otro elemento común: todos están capitaneando a su selección. Branquinho lo vinculó con la confianza: “Eso llega por el respaldo. Quizá no sean los más rápidos, pero sus compañeros creen en ellos. Es importantísimo equilibrar el componente psicológico con el físico, y también la integración y la influencia dentro del equipo”.
De cara al futuro, Branquinho lanzó un pronóstico duro: para el Mundial de 2030 no cree que haya jugadores de campo con más de 40 años participando en las cinco principales ligas europeas. Admitió que podría ocurrir en ligas menores o en países con menor exposición, pero para los equipos de élite no lo ve como “posible” en esa etapa.
Próximo capítulo: Canadá, Portugal y el calendario de los veteranos
En lo inmediato, Džeko aparece como el centro del primer gran impacto: probablemente se convertirá en el segundo jugador de campo mayor de 40 que juegue una Copa del Mundo. Bosnia y Herzegovina abre su participación en Toronto el viernes ante Canadá.
Luego llegará el turno de los otros dos nombres señalados: Ronaldo y Modric debutan en sus respectivos compromisos el 17 de junio. Portugal medirá fuerzas contra DR Congo en Houston, mientras que Croacia afrontará su partido ante Inglaterra en Dallas.
Džeko, además de buscar un logro personal, pretende que su campaña sea histórica más allá de su propio registro. Bosnia y Herzegovina busca avanzar a la fase eliminatoria por primera vez. Cuando termine su recorrido, el capitán se tomará un momento para analizar el siguiente paso: hablará con Schalke sobre el plan para el futuro y evaluará si lo quieren allí para ayudar a regresar a la Bundesliga. También escuchará a su cuerpo para ver si todavía puede estirar otra temporada.
¿Podría estar en el Mundial de 2030? Tras reír, Džeko respondió sin rodeos: “Definitivamente no”. Pero aclaró que llegar hasta aquí era su objetivo principal: “Alcanzar este Mundial fue mi gran meta, y jugar al final de mi carrera con la selección, y también con Schalke, es algo especial”.