Ruben Amorim, nuevo timón del San Siro tras etapa fallida en el United
Amorim llegó a Manchester United después de consolidar una imagen de entrenador capaz de competir por títulos en su país, donde Sporting fue uno de los escenarios que lo catapultaron como una de las promesas más ilusionantes del fútbol mundial. Sin embargo, en el famoso “Teatro de los Sueños” no logró estar a la altura de las expectativas.
Con 41 años, el técnico contó con 61 partidos para enderezar el rumbo, pero el balance no acompañó: apenas cosechó 24 triunfos, para un porcentaje de victorias del 38.1%. Tras caer en la zona media-baja de la tabla de la Premier League, la paciencia en Manchester se fue agotando conforme pasaban las jornadas.
En un periodo de 14 meses, Amorim mantuvo con terquedad su idea predilecta del 3-4-3 y se negó a modificarla. Finalmente, su ciclo en el banquillo terminó de forma abrupta. Ahora, desde Italia, el Milan ya decidió apostar por sus servicios.
En San Siro hay material para ilusionar, y uno de los nombres destacados es el internacional estadounidense Pulisic. La gran incógnita será si Amorim se adapta al plantel y logra potenciar lo mejor de sus futbolistas, o si intentará, por el contrario, imponer su guion táctico para que el equipo encaje en su esquema.
Cuando esa cuestión se le planteó a Gullit, leyenda del conjunto rossoneri, el exfutbolista —en declaraciones difundidas por www.nysportsday.com— aseguró que el extremo ha sido determinante: “Pulisic lo ha hecho muy bien en el Milan. En muchos partidos los ha sacado adelante con destellos individuales, así que es un jugador de calidad. Ojalá Amorim lo aproveche”.
Gullit añadió, además, una advertencia sobre la forma de implementar ideas: “Pero siempre hay que ser prudentes con estas cosas. Primero tienes que observar a los jugadores que tienes y luego construir el plan táctico alrededor de ellos. Si impones un sistema que el plantel nunca ha practicado, corres el riesgo de minar la confianza del equipo. Eso es peligrosísimo”.
El contexto en el Milan es especialmente exigente. Massimiliano Allegri apenas dispuso de una temporada más al frente antes de ser apartado al concluir la campaña 2025-26, y el motivo principal fue su incapacidad para asegurar la clasificación a la Champions League.
Con ese precedente, Amorim deberá responder con resultados de inmediato, bajo la presión de unos dueños y unos aficionados que no suelen conceder márgenes. Es poco probable que el margen de maniobra sea tan amplio como el que tuvo en Inglaterra.
Sobre la necesidad de impacto rápido, Gullit remarcó que en el fútbol no hay reglas fijas: “Ya no me sorprende nada. He visto muchos entrenadores que no han rendido demasiado bien aun así consiguen trabajos de altísimo perfil”.
El exinternacional neerlandés puso el foco en el objetivo real: “Lo que me importa es que el Milan salga adelante. Hemos estado lejos del nivel que deberíamos tener. Mantener una vara muy alta de forma constante es extremadamente difícil. Se necesita paciencia. Y lo que también se está viendo ahora es que mucha propiedad estadounidense está metiendo una filosofía distinta en el juego, y no siempre funciona”.
Gullit insistió en la idea de que el modelo debe venir del club: “La filosofía la marca la entidad, no el entrenador. El técnico tiene que adaptarse a lo que el club quiere y al tipo de fútbol que desea jugar”.
Como ejemplo, el exjugador citó el caso de Feyenoord: “[Arne] Slot construyó un sistema fantástico, ganaron títulos y jugaron un fútbol excelente. Luego llegó otro entrenador que quiso jugar con tres defensas y no salió. Después de cinco o seis partidos y con muchos puntos perdidos, tuvo que volver a cambiar. Hay que respetar la identidad del club”.
En este nuevo capítulo, queda por ver qué papel tendrá Pulisic. Tras registrar 42 goles con la camiseta del Milan en tres temporadas, su participación en la era Amorim no está definida. El extremo, de 27 años, aún no ha acordado la renovación de su contrato.
Con solo un año de vigencia en sus condiciones actuales y contemplada una opción adicional de 12 meses, Pulisic se encuentra en una especie de escaparate durante la ventana del Mundial de 2026. En ese escenario, podría decidir que llegó el momento de un cambio, aprovechando que el Milan podría ingresar una cantidad relevante si decide vender mientras todavía está en una posición de exigir un buen precio por su traspaso.