Senegal destituye a Pape Thiaw: gloria africana y un amargo Mundial
Senegal comunicó este fin de semana la destitución del seleccionador Pape Thiaw, cortando un ciclo que, aunque se recordará por un subidón histórico en el fútbol africano, también quedará marcado por el amargo cierre en el Mundial. Su etapa termina con una mezcla de gloria continental y desgaste: decisiones polémicas, tensiones internas y errores que terminaron pesando más que el título ganado.
Key takeaways
- Senegal anunció la salida del entrenador Pape Thiaw tras su etapa como técnico principal.
- El cambio se produce después de un torneo de Mundial con resultados y funcionamiento que dejaron muchas dudas.
- Thiaw llegó con continuidad respecto a su predecesor, pero con un estilo más firme y comunicativo.
- En la AFCON reconstruyó piezas clave: Diatta pasó a ser lateral derecho titular y El Hadji Malick Diouf ganó protagonismo como lateral izquierdo.
- En la final de la AFCON, el equipo sufrió un episodio determinante: un gol anulado, un penal revisado en el VAR y la reacción del entrenador que derivó en violencia en la grada.
- CAF lo suspendió y multó tras el incidente, aunque en Senegal recibió un recibimiento extraordinario tras conquistar el título.
De la coronación africana al despido: el contraste de una etapa
Thiaw se marcha después de un Mundial que dejó sensaciones negativas: problemas de gestión, malestar en el vestuario, críticas públicas y fallos tácticos. Aun así, su salida no borra lo construido antes: devolvió a Senegal a la cima del fútbol africano y lo hizo con un triunfo en la Copa Africana de Naciones que, según el relato que se impuso, también tuvo como combustible el episodio de su retirada en la final.
Ese título no solo elevó la imagen del balompié senegalés; por un tiempo también alimentó un sentimiento panafricano que trascendió fronteras. Su nombre quedó ligado a una forma distinta de entender la reivindicación dentro del deporte, aunque el cierre de su ciclo haya sido duro.
El relevo de Aliou Cissé y la “continuidad con carácter”
Cuando Aliou Cissé fue cesado en octubre de 2024, el ambiente en Senegal no estaba unificado. El entrenador, muy respetado, había llevado al equipo a la cima del continente durante una década: ganó el primer título de Copa Africana de Naciones para el país, pero perdió el puesto tras una edición de AFCON que no cumplió las expectativas en 2024.
Thiaw, que había sido asistente de Cissé, representaba continuidad en el cuerpo técnico, pero se diferenciaba por su forma de comunicarse: era más frontal, más seguro de sí y con un tono más combativo frente a diferentes situaciones.
Lecturas tácticas que funcionaron en la AFCON
Los cambios de Thiaw no se sintieron como una revolución total, pero sí como ajustes con impacto. Krepin Diatta, antes utilizado como extremo, terminó consolidándose como lateral derecho titular. Del otro lado, El Hadji Malick Diouf fue promovido al once inicial como lateral izquierdo. Con esa dupla, Senegal mostró intención ofensiva y mayor calidad en la entrega desde las bandas.
Además, varios jugadores que habían sido protagonistas del título de la AFCON 2021 dejaron de formar parte del grupo nacional. Habib Diallo perdió prioridad, mientras que Iliman Ndiaye ganó presencia. Aunque, incluso hasta el final, se discutía si Ndiaye estaba aprovechado con la mejor eficacia.
A pesar de todo, Thiaw sostuvo el núcleo que había sostenido el éxito con Cissé: un bloque defensivo difícil de romper, un mediocampo con músculo y capacidad de lucha, la inspiración de Sadio Mané y alternativas rápidas y móviles para el ataque.
Senegal defendió poco y ganó: el 2-0 y el “pero” de la final
Durante la AFCON, Senegal no siempre ofreció un espectáculo brillante. Sin embargo, encajó solo dos goles a lo largo del torneo. El desenlace ante Marruecos, por supuesto, quedará para siempre en la memoria, aunque no puede entenderse como una simple victoria futbolística.
De cara al duelo decisivo, Thiaw había pedido públicamente a la Confederación Africana de Fútbol que protegiera la credibilidad del fútbol africano ante la percepción creciente de que Marruecos, como anfitrión y coanfitrión del Mundial 2030, recibía un trato favorable. En esa misma postura, el entrenador solicitó que se cuidara “la imagen de África” en el marco de la final.
Para sostener su reclamo, señaló cuatro áreas donde consideró que Senegal fue perjudicado: logística, instalaciones de entrenamiento, alojamiento y venta de entradas.
La protesta que creció hasta explotar en Rabat
Varios países africanos aplaudieron a Thiaw por plantarse ante las autoridades, especialmente aquellos que habían quedado eliminados por Marruecos y que sentían que el camino ya venía inclinado en su contra. Esa confianza pudo haberle dado aún más fuerza antes de su comportamiento en la final disputada en Rabat.
El partido tuvo un arranque cargado de tensión: un gol senegalés fue anulado y, tras un análisis prolongado desde el VAR, se señaló un penal a favor de Marruecos. La sensación de injusticia se volvió insoportable para Thiaw. Ordenó a sus futbolistas abandonar el terreno de juego en medio de incidentes en la grada y momentos caóticos entre los dos banquillos.
Durante más de diez minutos, el desenlace de la final estuvo en el aire mientras el encuentro caía en lo que muchos describen como el episodio más desagradable del fútbol africano. En el imaginario de ese momento, la “imagen de África” quedó lastimada… y Thiaw terminó siendo visto como el responsable de esa ruptura.
Finalmente, el juego se reanudó. Brahim Díaz, sacudido por la interrupción, eligió ejecutar un Panenka; Edouard Mendy lo detuvo. El partido avanzó a la prórroga y Pape Gueye marcó el tanto que definió la historia.
Tras el pitazo final, las relaciones diplomáticas entre Marruecos y Senegal no se han recuperado. También queda por ver si el sello de la competición —la marca de la AFCON— terminará siendo afectada a futuro por lo ocurrido.
La defensa de Thiaw y el castigo de CAF
La historia no lo absolverá del todo por lo que decidió aquella noche. Después, Thiaw sostuvo que lo hizo pensando en sus jugadores: “Intenté proteger a mi equipo de la injusticia”, escribió en Instagram. También agregó que lo que algunos interpretan como una violación de las reglas no sería más que una reacción emocional ante el sesgo del contexto.
Como justificación, esa versión no convenció del todo. CAF le impuso una sanción de cinco meses y una multa considerable por provocar que el partido entrara en descrédito. Sin embargo, en Senegal la lectura fue distinta. A su regreso, las escenas fueron extraordinarias: miles recibieron al campeón como si fueran héroes que conquistaron el continente.
Thiaw, aun con la suspensión encima y con críticas desde el ámbito continental, había entregado otro trofeo africano. En Dakar se le celebró como un hombre que se negó a ceder, sin importar las consecuencias.
El apoyo trascendió fronteras. Thiaw incluso fue comparado con una figura tipo Robin Hood por su postura frente a la supuesta, alegada y repetida idea de una conspiración entre CAF y Marruecos.
El recibimiento en París y la despedida a la gloria
Cuando “Los Leones de Teranga” se reunieron en la ventana internacional de marzo, el recibimiento en París, en el estadio Stade de France, mostró hasta qué punto los nuevos campeones conectaban con su afición. Thiaw se mostró relajado, sonriendo y casi abrumado por la magnitud del reconocimiento. En medio de ese clima, se mencionó incluso que la multa de 100.000 dólares podía ser un costo menor para convertirse en héroe nacional y sumar una segunda Copa Africana de Naciones.
Pero cuatro meses después, el panorama cambió por completo: Thiaw ya no estaría en el cargo.
El Mundial destapó grietas: táctica, plantel y gestión
Todo se desmoronó con una velocidad preocupante. El Mundial dejó expuestas carencias que la gloria de la AFCON había ayudado a ocultar. Algunas tenían que ver con lo táctico, otras con la elección y el uso del plantel. Se señaló que Thiaw siguió apostando por Kalidou Koulibaly pese a su bajón de rendimiento y a su ausencia reciente por lesión, una decisión que se interpretó más como sentimentalismo que como pragmatismo. También se observó que la estructura defensiva que antes era sólida empezó a “crujir”.
La caída tras comenzar 2-0 ante Bélgica —posiblemente favorecida por sustituciones desconcertantes— lo persiguió. Senegal perdió el control, cedió la iniciativa y terminó mirando cómo Bélgica detectaba vulnerabilidades antes de montar una remontada notable.
Otros problemas fueron administrativos. El torneo se vio empañado por reportes de incertidumbre contractual, disputas con la federación, desacuerdos sobre pagos, preparación insuficiente, inconvenientes de catering dentro de la concentración, fallas logísticas, conductas poco profesionales, agendas contradictorias y distracciones constantes ligadas a primas.
Las palabras de Koulibaly y el problema de responder en plena Copa del Mundo
Koulibaly declaró a EPSN que no creía que factores externos hubieran afectado las dificultades del equipo en el terreno de juego. “Creo que estamos buscando excusas. Eso es cosa de fuera del fútbol. Necesitamos concentrarnos en el campo y en lo que ocurre ahí”, afirmó.
Thiaw aceptó públicamente una línea similar, pero el hecho de que respondiera preguntas administrativas en medio del Mundial ya era un problema en sí. “Hay algunos asuntos”, dijo. “Pero, sea lo que sea, los jugadores, el cuerpo técnico y la federación están enfocados en [el duelo de Noruega]”.
También indicó que el tema de su contrato ya estaba resuelto: “Es cierto que tardó demasiado. Lo único que quiero aclarar es que nunca fue por dinero. Fue una cuestión de principio y de respeto”.
En ese contexto, esas frases no sonaron a satisfacción plena.
En lugar de generar estabilidad, las autoridades del fútbol senegalés construyeron más incertidumbre. Thiaw confirmó que ni siquiera tenía contrato cuando empezó el torneo, y que el acuerdo se cerró —tarde— antes del partido ante Noruega.
Cambio de actitud, fractura en el vestuario y un final “inevitable”
En el Mundial, Thiaw parecía transformado. Se notaba el contraste con lo que se veía en enero: desaparecieron la confianza, la calma y la actitud desafiante. En contraste, se recordó cómo había sonreído con serenidad en la rueda de prensa posterior a la final de la AFCON, mientras periodistas marroquíes le lanzaban insultos agresivos y luego boicoteaban la interacción.
Ahora, sus respuestas eran más cortas, su voz lenta y monótona, y su postura se mostraba abatida. El vestuario también se resquebrajó.
Gueye no mencionó a Thiaw de forma directa en su publicación de Instagram sobre el término de su representación con Senegal mientras el “equipo técnico” continuara. Aun así, dejó ver su inconformidad de manera clara cuando fue sustituido en el partido ante Bélgica. Otros futbolistas tuvieron que salir a redes sociales para desmentir reportes de divisiones y descontento.
Cuando la Federación Senegalesa de Fútbol actuó este fin de semana, el desenlace ya se sentía como algo casi inevitable.
Una sanción con contexto: triunfo, polémica y caída con demasiados factores
Es difícil ignorar que la federación destituyó a un entrenador cuya autoridad había sido cuestionada repetidamente por la misma institución que ahora lo juzga. Tal vez no estaban convencidos del todo con Thiaw: sus tácticas, su comportamiento en la AFCON, las repercusiones en términos de comunicación y la consecuencia pública del incidente. Y quizá, en silencio, prefirieron cortar el vínculo con alguien que no podían apartar de inmediato justo después de su triunfo en la Copa de Naciones.
La historia de Thiaw —su hazaña notable, su fracaso en el Mundial y el contexto complejo en el que se dio todo— es la de una situación llena de matices. La gloria de enero no llegó sin el agravio de la final, del mismo modo que el desplome ante Bélgica no puede comprenderse sin el trasfondo problemático con el que Senegal encaró el torneo.
El Mundial pudo haber terminado su etapa, pero la Copa Africana de Naciones —sea cual sea el resultado final para Senegal en el futuro— hará que su nombre no se borre. Su legado, para bien o para mal, seguirá presente en la memoria del fútbol africano.