Sudáfrica derrota a Corea del Sur y avanza a octavos del Mundial
Sudáfrica dio una sorpresa mayúscula en Monterrey y se llevó el triunfo por 1-0 ante Corea del Sur el miércoles, un resultado que le permitió sumar los tres puntos necesarios para meterse en la ronda de 32 del Mundial de la FIFA. En un partido donde parecía que todo estaba decidido por adelantado, los hombres de Bafana lograron controlar los momentos clave y sostener la ventaja el tiempo suficiente para avanzar.
En el próximo compromiso, Sudáfrica se medirá con Canadá en la siguiente ronda el 28 de junio en Los Ángeles. El gol que marcó el destino del encuentro llegó en el segundo tiempo por medio de Thapelo Maseko, quien aprovechó una jugada precisa y firmó el tanto decisivo. Además del acierto, el equipo mostró una energía renovada y una faceta ofensiva que había estado ausente en los partidos previos contra México y República Checa.
Antes del duelo, el seleccionador Hugo Broos escuchó las exigencias de la afición de Bafana y decidió iniciar con Relebohile Mofokeng, la estrella de Orlando Pirates. La apuesta resultó clave durante la noche, en un horario que en Sudáfrica se vivió en las primeras horas del día.
Mofokeng había salido desde el banquillo en el empate 1-1 frente a República Checa, y no tuvo participación en el debut del torneo contra México, un encuentro que Sudáfrica perdió por 2-0. También fue titular Evidence Makgopa, delantero que igualmente había dejado buenas sensaciones cuando ingresó ante República Checa, complicando a la defensa rival desde el recambio.
Por su parte, Corea del Sur tomó una decisión que terminó pesándole: dejó en el banquillo a su superestrella Son Heung-min. La postura parecía reflejar confianza en que el pase estaba encarrilado hacia la ronda de 32, pero esa lectura se transformó en un error con consecuencias directas.
Sudáfrica comenzó el partido con el mismo guion de sus compromisos anteriores, priorizando la solidez defensiva y manteniendo a Ronwen Williams ocupado, acumulando acciones que terminaban en pases hacia el arquero. Sin embargo, con el paso de los minutos el equipo empezó a generar con más claridad, y eso se notó en la recta inicial del encuentro.
La primera oportunidad real llegó al minuto 7. Mofokeng apareció en el corazón del área y recibió un centro de Oswin Appollis, pero su remate salió desviado tras un desvío, y el balón se fue cerca del arco. Corea del Sur respondió de inmediato, aunque sin la puntería necesaria: Lee Kang In probó desde lejos y su intento se marchó por poco, con la sensación de que Mbokazi pudo haber intervenido en la trayectoria si el balón hubiera tomado un carril ligeramente distinto.
La presencia de Makgopa también trajo peligro. Estuvo a punto de conectar un centro de Aubrey Modiba, pero su cabezazo apenas se fue desviado, y mientras tanto Bafana se mostraba mucho más activo que en sus anteriores presentaciones.
La ocasión más clara de Sudáfrica llegó después del descanso de hidratación, en el minuto 28. El equipo hilvanó una carrera colectiva por todo el campo y Maseko midió a la perfección su remate, aunque lo dirigió justo contra el portero. El rebote quedó servido de forma ideal para Thalente Mbatha, que intentó nuevamente desde corta distancia, pero volvió a encontrarse con la respuesta de Kim, y la reacción de Broos desde la banda lo dijo todo: la pelota no quería entrar.
Al llegar el final de la primera parte, el 0-0 dejaba un sabor agridulce para Sudáfrica, especialmente por el dominio que había ejercido durante el tramo inicial. No obstante, el panorama reflejaba una dificultad que venía arrastrando el equipo: desde la participación en AFCON a comienzos de año, convertir goles se había vuelto un proceso más complicado.
Había que darle mérito a Yaya Sithole, aunque su papel en el torneo no había sido sencillo. Antes del encuentro, ya se había señalado su actuación contra México, donde terminó expulsado, lo que lo obligó a perderse el partido ante República Checa. Incluso recibió críticas desde la grada. Pero en este Mundial logró reengancharse, y en el mediocampo tuvo un impacto importante, sobre todo por la ausencia del suspendido Teboho Mokoena.
El esfuerzo de Sudáfrica antes del descanso también se notó en la reacción desde el banquillo coreano, que decidió dar entrada al jugador de LAFC, Son, apenas arrancó la segunda mitad, como si hubieran asumido que su presencia no sería necesaria.
Aun así, el ímpetu de Sudáfrica se mantuvo. En el 49’, Maseko volvió a estar cerca: un pase elevado desde la retaguardia cayó en sus pies y él controló con acierto, pero la demora al ejecutar el remate, cuando decidió acomodar el balón para usar su pierna izquierda dominante, le terminó quitando el espacio que había generado. Broos, otra vez, estalló de frustración desde la zona técnica.
El premio llegó al minuto 63. Con el impulso y la precisión de su pie izquierdo, Maseko encontró el momento para marcar: una jugada con recorte y un amague rompió la línea de los defensores coreanos, que se vieron descolocados tras el ingreso reciente de Tshepang Moremi. El tanto fue el primero de Sudáfrica que no llegó desde el penal en un Mundial desde 2010, y el banquillo estalló de alegría, consciente de que ese gol valía como boleto a la siguiente fase.
Quedaban todavía más de veinte minutos eternos para la afición sudafricana. Maseko dejó el campo, sustituyéndolo Iqraam Rayners, y Corea del Sur apretó cada vez con más insistencia. Sudáfrica, con la ventaja en el marcador, prácticamente se replegó en bloque bajo, una estrategia de alto riesgo por el tiempo restante, pero que terminó siendo la clave para proteger el resultado.
La recta final se jugó con nervios. En el 93’, Ronwen Williams tuvo que intervenir con su parada más exigente: un cabezazo apenas desviado tras un centro de Castrop desde el costado cayó directo en su pecho. Después de un pequeño amago y un rebote inesperado, Williams logró asegurar la pelota y, con ello, también el alivio para Sudáfrica y la desazón para Corea del Sur, que se quedó sin margen para empatar.